Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


domingo, 11 de febrero de 2018

Reto Día 4

Estamos viendo qué almorzar.

Siempre es un lío el almuerzo familiar de los domingos porque todos comemos diferente. El domingo pasado hice berrinche porque fuimos a un lugar que me traía malos recuerdos y no había nada que yo quisiera comer. Si no soy yo, es mi hermana la que se queda mirando lo que el resto come. La diferencia es que ella maneja mejor sus emociones últimamente. Yo me puse como chiquita y me escondí en el baño, y terminé fregándola más.

Ayer tuve show. Me hicieron esperar hora y media para empezar, me parece una falta de respeto que las familias te citen a una hora y te digan que corras tu horario en función de lo que a ellos les parece, sólo por esperar más invitados. Y peor falta de respeto que quien dirige el barco acepte lo que dice la mamá sólo por complacerla, sin pensar en el bienestar de los trabajadores. Hice mi show con sonrisa fingida, aún me cuesta sonreír de verdad, sin culpas, sin vergüenza, incluso a los niños. Sentir alegría de verdad está cerca, pero aún la rechazo inconscientemente.

Y algo curioso, me estuvo escribiendo uno de los entrenadores que me llevó a mi casa cuando me descompensé. Me preguntó si estaba mejor y me estuvo hablando un poco durante el día.

Debo apestar a soltería.


Reto de escribir:
Día 4: Escribe sobre alguien que te inspira:

No me inspira especialmente nadie. Diría que mi mamá, por la fuerza que tiene cuando se trata de enfrentar problemas o situaciones difíciles como las de fin de año pasado hasta el día de hoy. O mi mejor amiga, por su fortaleza e independencia, por su "hacendosidad", prolijidad, organización. Está viviendo en Madrid porque quiere una plaza de médico ahí y justo ayer fue su examen. Se ha preparado meses para ese día, sola en un mundo desconocido. La admiro por ser capaz de hacer muchas cosas, es muy capa.


Reto del autoestima:
Día 4: ¿Cuál es el cumplido que te cuesta aceptar sobre tí misma?

Todos. Y ninguno a la vez. Porque en el fondo sé que tienen algo de cierto, sólo que no necesariamente lo veo.

Mi relación con los cumplidos ha cambiado. Los puedo agradecer y aceptar sin interiorizarlos. No sé si eso es mejor o peor que lo de antes. Si me dicen "eres bonita" digo "gracias", por educación, pero eso no significa que yo esté de acuerdo.

"Eres muy bonita", "eres muy buena", "eres una trome", "vales mucho", "te quiero mucho", "me importas", "que lindo cantas/actúas/bailas/pintas/escribes/haces", "te admiro", "eres muy capaz"... cualquier cosa relacionada con mi capacidad, valía o aspecto me haría sonrosar si no estoy con mi defensa en alto.

Postearé una foto de mi maquillaje de ayer. Lo hice yo. Me gustó cómo me quedó, como raras veces. Hay que subir el autoestima de alguna manera.

Reconozco que a veces me salen bien algunas cosas.


***

(Post edit)
Me acabo de enterar de una noticia que me ha dejado medio en shock: 
Brownie, mi ex, se casó el mes pasado. 

Nada más y nada menos que con la chica con la que siempre quiso estar y sí, estuvo: antes de mí, durante su relación conmigo, y por lo que veo, después de mí. A la que yo llamé diciéndole que le cedía mi lugar. La que me dijo que no quería saber nada de él porque tenía problemas (yo concuerdo). La chica de sus sueños, el amor de su vida.

Me alegra mucho que sea feliz, me parece un cuento de hadas. Es una historia linda.

Pero algo en mí no termina de estar contenta. No por él, claro. Nunca estuve realmente enamorada de él. Me siento rara por mí.

Casarse es una de las máximas de mucha gente, y me incluyo. Es el bendito "happily ever after" de los cuentos que tanto me gustan desde niña, el inicio feliz de una nueva vida. Para mí significa eso, el inicio feliz que yo hasta ahora no encuentro.

Tengo un concepto de él un poco negativo por las cosas que pasaron... supongo que todos pueden redimirse y espero que haya sido su caso. Pero me hizo daño. Y eso, de alguna forma, no lo perdono. Enterarme de que se casó es como un "mira, los malos consiguen lo que quieren. Tú no". Claro, si es que yo estoy en el papel de "buena". 

Voy a tratar de hacer el ejercicio de cambiar ese pensamiento porque no hay definitivos, tenía cosas buenas y yo de hecho tengo muchas cosas malas, muchísimas (vamos, si no, no estaría aquí escribiendo, tratando de botar mis sombras).

Me ha hecho sentirme, una vez más, fracasada. Incapaz de lograr nada en el mundo. Mi prima triunfando en el arte, mis primos hombres triunfando en el deporte... mis hermanos y yo, lidiando con la vida, sin resaltar en nada. Me siento una nadie. En eso pensaba antes de enterarme de lo de Brownie, en lo "desgraciado y enfermo" de mi rama familiar. 

¿Podré florecer algún día? ¿Lograr independizarme, alcanzar sueños de pareja y de trabajo, a la par de que mi familia también salga del hueco de la supervivencia en el que estamos hace 18 años?

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