Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


jueves, 8 de febrero de 2018

Retos Día 1

Ayer y anteayer fueron días de horas de llanto.

Me toca aceptar que mis emociones están más desordenadas de lo que pensaba.
Que me toca estar sola.
Que estoy dentro de un proceso nuevo de re- aprendizaje.
Que hay que tener paciencia con una misma.
Que está bien estar mal y pero no debo quedarme en eso.
Que sólo me queda aceptar, aceptar, aceptar.

***

Encontré estos pequeños retos de un mes. Los quiero hacer en simultáneo (porque, para variar, uno no basta).

A ver qué sale de esto.



Reto de escribir:
Día 1: Haz una lista de 10 cosas que te hacen sentir feliz.

(Ningún orden en especial)

1.- Cantar "Libre soy" en los cumpleaños. Ese momento en que salgo por primera vez al show y a veces se escucha una exclamación ahogada, y empiezo a cantar, y estoy concentrada en que me salga fuerte y sin gallos, y en que salga la "nieve" de mis mangas, y en que se vea realista. Me gusta mucho esa canción, se me pone la piel de gallina cuando escucho la original.

2.- Un abrazo cálido de mi mamá. Sobre todo ahora que estoy tan inestable. Y con inestable no me refiero a mentalmente inestable, sino a mis subidas y bajones emocionales, a estar tranquila y, casi por nada, me pongo a llorar. Un buen abrazo de mi mamá ayuda mucho a contener esas oleadas, me calma la angustia y la ansiedad, ayuda a sentirme menos sola.

3.- Dormir con "Él". Supongo que tendré que quitarla de la lista.

4.- Dormir, en general. Nada como ausentarse un buen rato y despertar reseteada.

5.- Que un niño quiera acercarse a mí a hablarme o tomarse una foto. Una muestra de aprecio, aunque sea al personaje que interpreto, que indica que hice bien mi trabajo y que soy valorada en algún sentido por alguien.

6.- Comer un postre. Pero no cualquier postre, en cualquier momento. A veces hay postres que sólo dejan dolor de estómago, y otros que son insípidos. No, hay ciertas ocasiones en que un postre te calienta el corazón. Sobre todo si se trata de una torta de chocolate, o un crocante de manzana bien hecho. En un momento en que la gastritis no arde, pero tampoco estás repleta de comida y con culpa por las calorías extra.

7.- Bailar con "Él". Otra que debo sacar de mi lista. No sé, pero por alguna razón, una inexplicable sonrisa me salía cuando bailábamos. Debe ser algo de otra vida.

8.- Un buen chisme con mi mejor amiga. ¿Han visto "Sakura Card Captor"? Ella es mi Tomoyo (O yo la suya, depende del punto de vista). Lo mejor es que si se acaba el tema, no importa.

9.- Ver series o películas. Sola o acompañada, aunque no es lo que más me gusta hacer, no puedo negar que me produce placer ponerme a mirar algo interesante.

10.- Mirar el cielo. Sobre todo si es de noche y hay estrellas y nada de luna. O si es un atardecer de verano. o si hay cielo celeste sobre la gris Lima. También se aplica a un bello paisaje, en el malecón, o en el campo. Pero más accesible es el cielo en cualquier momento.





Reto del amor propio:
Día 1: ¿Cuál es tu mayor dificultad para amarte a tí misma?

La culpa y la vergüenza que siento cuando veo mis errores. Porque no me gusta equivocarme, fallar. Tratarme mal es más fácil si hay cólera hacia mí misma, y ésta aflora cuando no hago lo que debí hacer, o sea, cuando me equivoco. Quizás por eso siempre trato de tomar las mejores decisiones, de ser perfecta, de no equivocarme, y cuando lo hago, mi fastidio es tan grande que me pone mal y afecta las otras áreas de mi vida.

Sigo siendo demasiado exigente conmigo misma, al punto de preferir no intentar hacer las cosas y postergarlas, por miedo a fallar. Y, por qué no, también por miedo a llegar a hacerlas bien. Porque prefiero no hacer, y mirar. No tomar decisiones, y ser llevada por el viento. Es más fácil. Me quita responsabilidad sobre mi vida.

Y al final me siento como una fracasada, pero al menos ya lo sabía, ¿no?

***

Una amiga tiene un polo/camiseta/T-shirt que dice "you were born to be real, not perfect". Me conviene tenerlo en mente más seguido, con un pequeño cambio:


"Naciste para ser feliz, no perfecta"



1 comentario:

Vlt ♥ dijo...

Es la primera vez que te leo, me gusta tu manera de afrontar las cosas y verle el lado positivo. Te sigo.