Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


lunes, 24 de abril de 2017

13 reasons why

ADVERTENCIA: Este post contiene información acerca del suicidio que puede herir tu susceptibiildad. Te sugiero que si tienes pensamientos suicidas, leas a partir de la parte separada por ***.


Había separado mi fin de semana para leer un libro para mi tesis, pero enfrenté a mi hermana. Yo sabía que no podía seguir con la ley del hielo. No le pedí disculpas por defenderme la última vez que me trató mal, que es lo que ella estaba esperando para volver a hablarme, así que no funcionó. Ya hemos tratado de llegar a acuerdos antes, de mejorar las cosas, de comunicarnos, y no se puede. O no es el momento. Creo que ella no va a comprender, porque no está en capacidad. O vemos las cosas muy diferente. O simplemente es más orgullosa que yo. El punto es que me puse muy mal, y por eso me puse a escribir el post anterior (que, milagrosamente, ha recibido comentarios, los cuales me sorprendieron, agradezco infinitamente y me motivan a escribir una vez más). Sí, la catarsis fue después de confrontarla por la bendita ley del hielo (que aún continúa, y ahora peor).

Mi catarsis sabatina me llevó a dejar de lado mi tesis. Mi cabeza estaba llena de pensamientos muy negros, que no tenía desde hace mucho tiempo. Mi mente vagabundeaba en mi época suicida, recordando sensaciones, recordando imágenes. Y eso me llevó a recordar que medio mundo estaba obsesionado con la bendita serie "13 reasons why". "Que la chica es muy exagerada", "que la serie es buenaza", "no, es muy lenta". No tenía ganas de engancharme, tengo que leer, me separé el fin de semana para eso. Sólo veré la escena del suicidio, me dije. ¿Qué tan explícita podía ser? Así que abrí youtube y la busqué. Fue facilísimo. Y la ví. Y me impactó, pero también me pareció irreal.

Porque yo misma me he tratado de suicidar cortándome las venas y no es tan fácil.

Lo admito, esa escena me llevó, sin querer, a ver el resto de la serie. Eran las 3 de la mañana del domingo y decidí ver sólo el principio, para entender qué onda con 13 reasons, "Un capítulo por día"; me dije. Sí claro. 6 y media de la mañana y recién cerré los ojos, para abrirlos a las 10 y media, leer un par de páginas de mi libro y volver a enfrascarme en la serie hasta la noche.

Recién hoy la he terminado.

Mi política ha sido no hablar de estos temas fuertes porque no quiero herir susceptibilidades. Pero estos días yo me siento susceptible, y siento que necesito volcar esta sensación de herida en el pecho en alguna parte. Pienso que mi blog es seguro, y espero, de verdad, que lo que diga no influya negativamente en nadie.

Porque de eso trata la serie, de cómo lo que alguien hace puede afectar a otros. El efecto mariposa.

No voy a contar nada de ella, sino cómo me afecta a mí. Porque sí que me afectó.

Han sido días en los que, sin querer, he tenido muy presente mi cicatriz de mi pasado depresivo. No lo pongo entre comillas porque quiero que siga siendo eso, pasado. Hubieron situaciones en el instituto que me hicieron hablar del tema, y sin querer, otras personas se enteraron. Aún debo hablar de la depresión en un trabajo de grupo. No está siendo muy fácil para mí dar la cara, pero estoy tratando de ser fuerte. Después de todo, no debería avergonzarme, le pasa a cualquiera. Sin embargo, se me ha sumado con saber que una compañera también pasó por esto, y que alguien de mi trabajo está jugando con fuego, y "como yo ya lo superé" soy candidata para ayudar.

¿Realmente estoy preparada para ayudar a alguien que pasa por depresión y/o trastornos alimenticios, cuando una serie que habla del suicidio ha despertado en mí esa sensación existencialista que lo cuestiona todo, incluso las cosas buenas que tengo?

Estoy vulnerable. Mucha gente, incluída yo, no logra superar jamás al 100% estos problemas. Tenemos semanas fáciles, meses felices, temporadas sin fantasmas. Aprendemos habilidades que nos permiten salir adelante cuando nos sentimos mal, a darle la vuelta a la tortilla y no seguir nuestros impulsos autodestructivos. He vivido la oscuridad, y también la luz, y es natural que, cuando la oscuridad está presente, sea más difícil apreciar la luz. Porque la oscuridad es acogedora, y en muchos casos, un vicio. Una adicción, algo que te acompañó por tanto tiempo que cuando percibes atisbos de ella, la recibes con miedo, pero con cariño.

Mi primer intento de suicidio fue a los 14. Mis brazos siguen llenos de cicatrices, aunque felizmente menos notorias. Inocentemente, jamás le di al blanco y me quede en a superficie, pensando que era suficiente al principio, y luego, usándolo como una especie de desfogue porque me di cuenta de que no era lo suficientemente cobarde como para ir más al fondo. Mi instinto de supervivencia es fuerte, y no es tan simple suicidarse, el dolor es fuerte.

No he venido a satanizar la sierie, ni dar detalles (acabo de borrar un párrafo explícito). Creo que la escena no es del todo real. Pero creo que las situaciones que rodearon a la protagonista fueron lo suficientemente fuertes como para generar una depresión fuerte, y su manera de narrarlo, tan precisa, que me sorprende.

No me siento identificada con el personaje. Soy muy diferente ahora. Pero puedo decir que me sentí así durante muchos años, cuando era niña. Quise desaparecer por problemas económicos, por soledad en casa, por soledad en el colegio, porque no me sentía atractiva, porque me daba miedo ser mujer en una sociedad tan machista y agresiva, porque no veía ninguna fuente de luz en ninguna parte, y cuando la buscaba, me sentía defraudada. Comprendo a Hannah. Y también comprendo una parte, la racional, la de los personajes que la rodearon. Y ahora, como adulta, entiendo cómo hacer. Qué hacer, cuando se está en esa bañera.


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Yo sobreviví. Quise morirme, y aquí estoy, aún sin saber para qué, pero buscando una misión nueva que me llene (porque la que había encontrado está a punto de acabar). Porque la vida no se trata de encontrarle un sentido para poder vivirla, sino vivirla para que, en el proceso, hallemos un sentido que nos mantenga ahí. Lo he encontrado varias veces, y varias lo he perdido. Y así se anda, a veces bien, a veces sin ganas de salir de la cama.

A mí me cuesta. Porque es difícil vivir con depresión, es difícil saber que existe un estigma en la sociedad que hace que, de alguna manera, seas inferior para muchos; es doloroso que mucha gente se aparte de una porque considera que eres "problemática", "exagerada", "inmadura", que se cansen de estar ahí para tí en tus peores ratos a pesar de que te prometieron que nunca te iban a dejar. La gente falla. Las personas no somos perfectas y es normal (y triste) que te dejen. Sí, pues, lastimosamente mi cuerpo está enfermo. Pero es posible, ¿saben?, es posible encontrar la manera de que el corazón sea más fuerte que la mente.

Un momento clave en mi vida fue cuando terminé con mi ex. Porque estaba enferma, en ese entonces. Porque, a pesar de sus advertencias, yo seguí prefiriendo estar mal, y jugaba con fuego. Al final, se cansó. Y con justa razón, tenía todo el derecho. Pero, en vez de que esa situación fuera leña para avivar mi llama depresiva, dejé la madera a un lado, y decidí contemplarla. Llorarle. Tocarla, acercarla a la chimenea, pero dejarla fuera. Porque jamás había vivido una situación tan fuerte en la que me tocara estar sola. Y porque jamás me había demostrado a mí misma que era lo suficientemente madura como para no caer por "cualquier cosa" (aunque esto no era cualquier cosa, era perder a un ser amado), decidí que era un buen ejercicio para comenzar a desarrollar la habilidad de, en vez de hundirme más, levantarme. Me harta un poco hablar de esto porque ya pasó (si él leyera esto se jalaría de los pelos jajajaja ¡ha pasado tanto tiempo!), pero lo uso para graficar la situación.

Y es que uno elige cómo sentirse, es decir, cómo reaccionar ante las cosas que suceden.

Yo tomé decisiones similares a las de Hannah, me corté y sangré, dejé de comer, vomité, me autoinfligí dolor físico de varios tipos, porque no conocía otra forma de protestar. Hablar era imposible para mí, y claro que traté de hacerlo en algún momento y tampoco me ayudo mucho. Porque no fue la persona correcta, porque no estaba preparada para atenderme, porque yo no sabía expresarme bien y metía más la pata, porque no era el momento de ver la luz. Me defraudaron, y yo lo usé como excusa para sentirme más sola. Yo reaccioné así hasta mis 22 años (y un poquito más después) porque no conocía otra manera de reaccionar. Porque estaba atrapada en el drama, en el dolor, en la enfermedad, en la oscuridad. Porque no veía salida. me hice daño de mil y un maneras.

Hasta que conocí la luz. Y decidí seguirla.

Y no, no hablo de ninguna religión, sino de un estilo de vida y de pensamiento.

Yo no vengo a vender ninguna terapia, pastilla mágica o cura milagrosa, porque todos somos diferentes. A mí me funcionó internarme, absorber todo lo positivo que de ahí podía sacar, y posteriormente, hablar. Enfrentar mis miedos, encarar mis situaciones, caerme si era necesario y volver a levantarme a volver a intentar. Hice yoga, medité, salí con amigos, tuve novios, trabajé, me sentí útil e inteligente, estudié, y todo eso, TENER UNA VIDA, tener algo más en qué pensar y de que ocuparme, me ayudó a sentirme bien y encontrar amor. Porque al final, eso es lo que más ayuda: el amor.

El amor salva, el amor cura, el amor transforma, el amor es la solución a la oscuridad.

No soy la persona que más se quiere, y de hecho, ahorita mismo estoy pasando por un bache de no querer comer bien, y de tener pensamientos suicidas. Lo admito, me avergüenza pero lo admito: me he estado cuestionando mi vida. A estas alturas en que "ya lo he superado", no tengo a quien acudir, exactamente. Ya hablé con mi novio, anoche, y me sentí mucho mejor, porque me ayudó a entrar en razón. No le conté nada explícito (ni siquiera le habl'e de la serie) porque sé hasta qué punto él comprende estas cosas, pero entendió que, en estos momentos, necesitaba de su presencia, y se quedó conmigo toda la noche. Me ayudó infinitamente el saber que existe amor a mi alrededor. Que hay gente, poquitita, pero hay, quienes me quieren. Mi mamá está de viaje, así que es complicado, pero sabe, desde las cosas que pasaron con el instituto, que no estoy del todo bien. Hoy terminé la serie y vuelven a mí esos cuestionamientos existenciales. La diferencia con la Cristal de hace 7 años es que ya pasé por ahí, ya salí, y tengo, más o menos, una idea más amplia del panorama.

No una solución definitiva. Pero sí algunas cosas que puedo hacer, mientras tengo más claro lo que quiero.

La decisión es difícil, porque aún hay algo de mí que tira para lo triste. Es parte de mi personalidad. No quiero justificarla, pero a veces la encuentro. Pero como me dice Él, "yo decido, si quiero ser feliz, o si quiero el sufrimiento". He venido escogiendo la primera opción por mucho tiempo, a veces pienso que me toca sufrir, pero también soy consciente de que si sufro, no soy capaz de hacer las cosas con las que ya me comprometí, y tengo tanto terror a fallar que de ahí me agarro. A veces la inercia puede ser el primer paso.

Tengo una amiga que la pasa peor que yo. Que siempre me cuenta sus problemas, que tiene una mente aún más jodida que la mía para ciertas cosas (la mía le gana en terquedad). Y sé que esto va a seguir pasando, y pasándome, ad infinitum, hasta que me toque morir. ¿Por qué no terminarlo todo, entonces?

Porque no se puede.

No es la salida.

Busca excusas, las más inverosímiles, si quieres, la que sea que te ayude a seguir viva. A mí me sirve pensar que, no se burlen, cuando uno se suicida no es capaz de subir a la luz, y el sufrimiento no se acaba, sino que se queda ahí, con uno, flotando en el limbo, por haber rechazado el regalo de la vida, el regalo de tener la posibilidad de mejorar. Me sirve creer, y estoy segura, de que matándome no termino mi sufrimiento, al contrario: lo eternizo, porque sólo se puede terminar el dolor en este mundo, no en el otro, y si no estoy viva, no puedo hacer nada por él.

Incluyo en la razón anterior que he comprobado, cuando he estado en la luz, que ese deseo de morir no es exactamente eso: desear morir significa desear ya no sufrir. Desear alejarse, escapar, descansar, sentir algo positivo, algo que me genere bienestar y que no sea el bienestar de la conocida tristeza. Bajo esa premisa, desear morir en realidad significa desear cambiar las cosas. ¿Se pueden cabiar las cosas estando muerta? NO.

Una vez que estoy convencida de que el camino no es la muerte, encuentro maneras de no hacerme daño. Porque ok, podemos entender que el camino no es desaparecer, pero bien que satisface cortarnos, o tomar pastillas (no las suficientes como para morir pero sí como para dormir varios días o necesitar un lavado de estómago), o drogarnos, emborracharnos o jugar con miles de situaciones riesgosas. Gracias a Dios no tengo un desorden de la personalidad limítrofe, pero tengo una amiga que sí, conozco a gente que sí, y sé lo que sienten, y sé la facilidad con la que caen en estas conductas. Y ese es otro de los retos: parar. Quedarse quieto. No hacer nada.

Cuando tengo ganas de hacerme daño, de no comer, de vomitar, de cortarme, simplemente me quedo en mi cama. Pulso el botón de apagado. Ni siquiera agarro mis pastillas, podría dormir toda la noche con un par de ellas, pero no están permitidas en el juego. Porque es eso, un juego. Si lo tomo como tal, como un reto, como un juego, funciona mejor. Así que no, no pastillas. Cualquier cosa que me ayude a dormir sin pensar mucho: entrar a facebook, jugar juegos de video o en mi celular, mirar el techo, hasta que no doy más del aburrimiento y me quedo dormida. Estoy puede durar días. Si no me dan ganas de comer, no lo hago. Nadie muere por saltarse uno o dos días la comida. Y en mi caso, ya no llego a eso, porque ya no soporto la debilidad y termino cediendo. Sintiéndome mal pero cediendo. Parte del reto es no vomitar, así que si como, es algo que sé que no vomitaré.

Puedo pasar algunos días así, faltar a mis clases, no ver a nadie. Por suerte, me dura poco. Porque tengo muchas cosas que hacer. Al día siguiente recuerdo que tengo que ir a clases, o dar clases, o tengo show. Así que me levanto. "Pucha, debo tomar mis antidepresivos. ¿Lo bueno de tomarlos? Me mantengo con vida. ¿Lo bueno de no tomarlos? Caigo más en el hoyo. Yo decido. Los tomo, no puedo darme el lujo de morir. Pero para tomarlas, necesito comer, así que tomaré desayuno". Así, pasito a pasito, tomando decisiones simples pero cruciales, voy saliendo de mi cama, haciendo las cosas que emocionalmente me siento capaz de hacer, y así voy agarrando fuerza.

Porque las cosas que pasan en la vida, cuando uno está bien, refuerzan la sensación de bienestar, y ayudan a seguir adelante. El círculo vicioso de la oscuridad es comparable con el círculo vicioso de la luz: ambos se retroalimentan. Así, ya haciendo cosas rutinarias, soy capaz de hablar. Se me nota cuando estoy mal porque no vivo sola. Y si lo hiciera, he agregado a mi sistema salvavidas un botón de alarma: aprendí a pedir ayuda.


Esta parte es importantísima, porque cuando uno no tiene amor propio dentro de sí para darse, es el amor de los demás del que podemos nutrirnos. Pero hay que saber de quiénes pedirlo, cuándo y cómo. Eso también se aprende. Hannah tenía unos padres maravillosos, y su error estuvo en no contarles nada. Ellos pudieron ser sus salvavidas, no Clay, no ninguno de sus amigos. Sus padres, que la amaban no importara qué. TODOS tenemos a alguien, sea nuestra mamá, papá, hermanx, amigx o pareja. Siempre hay alguien en el mundo, aunque sea una persona, a quien le puede afectar muchísimo lo negativo que te pueda pasar. SIEMPRE. Y si no hay nadie cerca, están los desconocidos de los foros de ayuda. Y por último, están los psicólogos.

Y ahí hago un apartado especial: no todos confían en psicólogos porque piensan que nos lavan el cerebro. Bueno, yo te hago una pregunta: Si no fuera necesario a veces un lavado de cerebro, una limpieza de toda la basura que nuestras mentes pueden generar, ¿por qué existen entonces? A mí me han fallado mis psicólogos de cuando era niña. También un par de psicólogas del internamiento. Pero uno de ellos, uno de entre varios que me atendieron en el transcurso de la vida, fue capaz de agarrar mi mano, comprender mi mente y empujarme hacia arriba. Es cosa de intentar, y de seguir intentando hasta lograrlo.

Igual con las pastillas. Tengo la gran suerte de que existen unas que me hacen bien y no fue necesario buscar demasiado (Aunque, soy sincera, en situaciones como ésta me pregunto si hay algunas que puedan ser mejores, porque se supone que no debería entrar tan profundo en la oscuridad si las estoy tomando). Hay personas que lastimosamente no tienen la misma suerte que yo y dejan de creerles, porque no les han hecho el efecto que esperaba. Ese es un misterio que a mí me duele y me genera culpa ("¿Por qué yo sí y otros no?"), pero ese es un problema mío que no debo escuchar. Una táctica más de mi mente tramposa para sentirme mal y meterle leña al fuego. Lastimosamente, amigos resistentes a la medicación, hay que seguir intentando. Buscar nuevas pastillas, darles oportunidad a más cosas, y probar. Sí, debe cansar. Sí, debe ser difícil y doloroso. Pero existen formas de salir adelante.

Y si no es con pepas, entonces con electricidad, con magnetismo, con Reiki, con Yoga, con alimentación, con deporte, con lo que sea que te genere endorfinas, que te genere bienestar con el tiempo. Ojo, no se trata de hacer una sesión y decidir, porque así no funcionan estas cosas: hay que estar un tiempo con la terapia que decidas para ver los efectos. Nada es inmediato.

Por esta razón, acepté a mi corazón comprarme una torta de chocolate para terminar de ver la serie, por esta razón, me paré hoy de mi cama, y por estas razones, me tengo que ir a animar un cumpleaños. ¿Cómo puedo hacer felices a los demás si yo no me siento así? Pues no lo sé. Al principio me cuesta, al principio sigo mal. Pero he aprendido que, ocupándome, mi mente se distrae, y puedo cambiar mi estado de ánimo. Como decía mi psicólogo, "primero es la acción, y luego la motivación".

Y como dice mi novio, "recuerda que quien toma las decisiones es tu corazón, no tu mente. Tu mente te va a meter cabe siempre que pueda, te va a poner excusas, te va a hacer todo más difícil; tu corazón nunca se va a equivocar, porque el corazón siente". Y sentir paz, sentir alegría, sentir amor genera bienestar aquí y en la china.

Por último, 13 razones para seguir viva, así sean pequeñas:

1. Porque no quiero vagar en la nada y sufrir sin poder parar. Quiero poder seguir evolucionando.

2. Porque le haría mucho daño a mi mamá, hermanos, novio y amigos. Y si me cubren los medios, a otras personas vulnerables.

3. Porque quiero morir por causas naturales, no por mi propia mano.

4. Porque quiero experimentar aún muchas cosas, como estar embarazada, enfermarme gravemente o envejecer.

5. Porque quiero viajar y conocer otras caras del mundo.

6. Porque quiero conocer muchas cosas, leer muchos libros.

7. Porque quiero jugar Zelda.

8. Porque quiero ver crecer a mi familia, amigos, etc.

9. Porque quiero ser reconocida por algo bueno que hice en la vida.

10. Porque quiero tener anécdotas que contar a mis hijos y nietos, enseñarles cosas de la vida.

11. Porque quiero tener una carrera profesional (al menos).

12. Porque quiero amar por mucho tiempo a una persona.

13. Porque, en el interin, quiero aprender a amarme más constantemente y seguir haciendo cosas que me gustan y me salen bien para seguir sintiéndome bien conmigo misma.



3 comentarios:

Nere dijo...

Yo también he visto esa serie y sí, puede pasarle a cualquiera. Si te dejas llevar por tu vulnerabilidad, si no luchas, si no te enfrentas, si no dices, ehhhhhhh!!! hasta aquí, joder!! hay que gritar en todas direcciones!!! El acoso es algo muy serio y debe ser tomado muy en serio.
La depresión y las ideas suicidas también. Si me preguntas por qué vale la pena vivir, es porque por cualquier razón es mejor vivir que morir. Incluso por la tontería más absoluta. Incluso por desobedecer. Incluso por quejarte, por irte, por dejarlo todo. Porque si piensas que te quieres morir, entonces es que algo tiene que cambiar. Y que algo cambie puede ser muy divertido.
Antes de morir, hay muchas cosas que hacer. Mucho mejores, más divertidas e incluso más locas.
Yo estoy aprendiendo a pasar de los dictados. Y lo que dice tu novio es una verdad como un templo: si siempre sigues a tu corazón ( o a tu intuición) nunca te vas a equivocar, porque él sabe lo que quieres de verdad. Hemos hecho tantas cosas que no queríamos sencillamente porque había que hacerlas, por quedar bien, por integrarnos en la sociedad, para ser aceptados....que..... se acabó, se acabó ser buena chica.
Cuídate.

Anónimo dijo...

"El amor salva, el amor cura, el amor transforma, el amor es la solución a la oscuridad" <<<< verdad infinita, me parece increíble tu forma de ver la vida, me gusta, me motiva. Una cosa que haces muy muy bien es expresarte (aqui, escribir...) leerte es esperanza, es encontrar un tesoro que ayuda a estar de pie, es agradable, es un pequeñito rincón de seguridad en este mundo tan lleno de espacios en los que no encajamos algunas.....
Gracias por escribir ❤️
Atte. Auri ��

Alma dijo...

También quería​ ver esa serie...
Pase por situaciones parecidas suicidio vómitos etc.
Tus palabras de como era tu vida se parecen mucho a lo que he vivido y vivo.
La oscuridad es a veces llama
Tus 13 razones para vivir son excelentes no pequeñas sino grandes razones, ojalá las tengas presente cada día el resto de tu vida.
Abrazos apretados