Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


domingo, 7 de febrero de 2016

Letras e insomnio

Últimamente estoy con insomnio. Cosa rara para una persona que puede caer dormida en cualquier lugar, en cualquier momento.

Cierro los ojos, y veo, en el fondo negro de mis párpados sin luz, letras de distintos tamaños y estilos que forman palabras que no se entienden. Cambio de posición, abro los ojos: es de madrugada, mis perros respiran debajo de mi cama, sienten mis movimientos y uno de ellos se para para saludarme y moverme la cola, quizás pensando que voy a jugar con él. Para Princhi siempre es momento de correr. Pero lo desilusiono con unas palmaditas en la cabeza. "Vuelve a dormir", le digo.

Es tarde, y pienso que esto me pasa porque estoy haciendo horarios locos, de nuevo. Obvio, esto de estar de vacaciones luego de un año de trabajo y estudios firmes y desgastantes tiene su contra: hacer lo que quiera, que no siempre es bueno a la larga. Pero no, creo que es puede ser un factor que me mantiene despierta, pero que no es la razón de ser de esas letras en mi cabeza. No, hay algo más. Algo que me falta hacer. Algo que mantiene mi conciencia intranquila.

Ya saqué a pasear a mis perros, limpié la casa; sé que tengo que ordenar pero no puedo mientras mi mueble siga en el patio (Y necesito ayuda para cargarlo); faltan días para la matrícula así que sobre ese tema sólo me queda esperar. Nop, no es nada relacionado a mi familia, ni al amor, ni a mis amigos, ni estudios, ni trabajo. Es algo relacionado conmigo. Es algo que no he hecho en muuuucho tiempo y que ha hecho que se acumulen todas esas palabras delante de mis ojos cerrados.

Escribir.

Acabo de estar viendo de manera superficial lo que puse a finales del 2014. Qué buenos mensaje, me alegra haber dejado en pausa mi pequeño espacio en un momento de mi vida tan positivo. La última vez que puse algo dije que no quería escribir hasta tener un mensaje positivo seguro que quisiera hacer llegar a otras personas, y esa es una de las muchas excusas que he tenido conmigo para no hacerlo. Quise esperar a que llegue la inspiración, "no, hoy no, hoy ya escribí mucho por encargo", "no, me duelen las manos", "no tengo tiempo para eso", "si no tengo una temática específica mejor lo dejo de lado, por el bien de la humanidad".

¿Y yo? ¿Dónde quedo yo?

Hoy no es que tenga un mensaje recontra positivo para enviarle a los lectores de este blog (Me sorprende tener visitas de la India y de Irlanda, ¿en serio me leen o es gente de paso? ). Pero YO necesito un espacio para mí. Esa fue la razón de ser, en un inicio, de este blog: darme un espacio para esas cosas que no caben en mí y que a veces me sobrepasan, porque sí, a veces puedo ser intensa y necesito descargarme. Me he dado cuenta recién hoy de que no tengo con quién descargarme realmente. No es que me las quiera dar de víctima, pero me estoy sintiendo un poco incomprendida y juzgada cuando quiero decir lo que siento y pienso, y eso me mantiene callada. Pues bien, va casi un año de silencio (Mi récord) y creo que estoy a punto de estallar. Esas leras en mi mente son las palabras que no he logrado articular y que si no pongo por escrito en estos días, no me van a dejar dormir en quién sabe cuánto tiempo más.

La cosa es bien simple: todo sigue muy similar. No es que haya cambiado gran cosa en mi vida. Me da cierta culpabilidad estar contando "ay sí, mi vida, mi historia", pero bueno, este es mi espacio personal, el único en el que puedo darme importancia, así que aguántenme. Lo necesito.  Como decía, las cosas han seguido su rumbo y están bastante similares a como las dejé a principios del año pasado. Entonces ¿por qué la necesidad de expresarme, como si el basurero estuviera lleno? Quizás es como cuando tienes un cuarto bonito y bien equipado, en el que no entras desde hace mucho: luego de casi un año, lo encuentras igual, o muy similar, pero lleno de polvo. Es necesario mover todo para limpiar, y por ahí clasificar lo que sirve y lo que no.

Así que, ¿por dónde empiezo?

Bien. Iré por lo más fácil. Hace como dos años que no recibo terapia, desde que me diagnosticaron Síndrome de déficit de atención sin hiperactividad, ¡ah, eso puede ser lo que también mantiene mi cabeza llena de letras! No he hablado con nadie más que la gente de mi entorno para solucionar mis asuntos internos; esto ha significado que la receta de mis antidepresivos esté obsoleta y por tanto, poquito a poquito los haya dejado. No hace mucho, porque la última receta que me dieron fue virtual, así que pude imprimirla e imprimirla... pero me da flojera hacerlo de nuevo. Así que va como una semana sin pepas. Por el resto de cosas, estoy super estable. Me complace decir que me cuesta más dejar de comer que comer en sí. No soy perfecta, y el pensamiento de "estoy gorda, ya no voy a comer más" me visita todos y cada uno de los días de mi vida y en cada ocasión que pueden... pero simplemente, de manera orgánica, ya no puedo hacerles caso del todo. Me gobiernan unos días, o una pequeña temporada, y de ahí simplemente ¡puff!, el hechizo se acaba. No sé si es porque ya mi cuerpo se acostumbró a comer, o si el desgaste que tuve es tan fuerte que ahora por cualquier minidieta me vuelve la gastritis, la debilidad y esas cosas; no sé si es porque ya estoy grandecita para esos achaques y me afectan más que hace 10 años, o qué rayos, pero simplemente no paso de un par de semanas mal comiendo, cuando realmente me lo propongo. La sensatez puede mucho más, y eso me alegra, porque recuerdo todo lo que perdí y el ser que era cuando estaba realmente trastornada y me aterra. No podría ser ni el 10% de lo que soy ahora si volviera a vivir para mi cuerpo y mi mente en vez de yo como un todo. Así que me alimento bien, por inercia, un poco inconscientemente, pero me mantengo feliz. Tengo problemas con las cantidades, como siempre, y sigo con una fijación por los dulces, pero me controlo lo mejor que puedo. La comida no es el centro de mi día a día, así que puedo decir que check.

(Para las que se preguntan si no extraño esas épocas y mi cuerpo de entonces: la respuesta es sí, todo el tiempo. A veces me siento incómoda en mí misma, a veces quisiera no tener responsabilidades. Pero luego me acuerdo de todo lo malo de esos días, y lo comparo con todo lo bueno de ahora, y creo que es mejor lo que tengo ahora, las satisfacciones que me trae, la tranquilidad de hacer las cosas bien y tener la conciencia tranquila y abierta para pensar en otras cosas importantes. El cuerpo siempre está cambiando y es cuestión de acomodarse).

Sobre los estudios: sigo en el Instituto. Me sigue yendo bien. Pero estoy nuevamente aburrida. Me llega no poder mantenerme en una sola cosa sin pensar en que quiero cambiar. Eso no es maduro, ni responsable, ni estable, siquiera. Así que no los he dejado, ni lo voy a hacer.

¿Qué pasa? Que me comparo con la gente que hace lo que en el fondo de mí quisiera estar haciendo pero me da terror hacer. ¿Por qué? Por el estúpido dinero. No confío al 100% en mí misma como para dejarlo todo y dedicarme a estudiar música, danza, teatro, todo lo que en el fondo me gusta. Ese mundito tiene cosas que me atraen como polilla, pero cuando estoy cerca siento que me quemo y mejor me alejo y me dedico a otras cosas que me sean rentables, porque hay que pensar también en el futuro. En esas me la paso, tratando de buscar un equilibrio. Por lo pronto, si bien estoy cansada de estudiar algo que me gusta pero no es teatro, quiero terminarlo. Porque tengo casi 28 y ni un título que me respalde. Sé que los títulos no son lo más importante, que hay gente que la ha hecho linda haciendo lo que le gusta y blah blah blah, pero para mí es importante ese cartón que diga "Cris es profesional (o técnica) en tal cosa". Para asegurarme que tengo recursos para los tiempos difíciles.
Pero en el fondo, sí, en el fondo, una buena parte de mí envidia a los que ahora tienen éxito y añora ser parte de ellos. Estos días han estado marcados por eso, porque mi prima, una de mis más grandes referencias, está triunfando en el mercado local, y a mí me hierve no poder estar junto a ella, brillando también, por dos razones: porque creí que no tengo el talento suficiente, y porque CARAJO, fui tan estúpida y tan insegura que me salí de eso y me fui por lo seguro (El cartón y el dinero), y me puse a trabajar en shows que me divierten y me gustan pero no me llenan del todo, y más bien me generaron demasiada frustración. Conclusión: soy una tarada, y tengo que vivir con eso. Y tratar de perdonarme.

Ajá, acabo de encontrar el primer insecto dentro del cuarto lindo pero sucio: envidia, rabia a mí misma por haberme rendido, convenciéndome de que eso no era para mí, obligándome a dejar de soñar. Aj, ¡eso de sentirme mal conmigo misma se me hace taaaaan familiar...! Así que, ¿Qué hice? el año pasado, viendo a mis amigos, me empezaron a picar los pies, las manos y el cuerpo y me dije "voy a volver. Voy a planificar bien qué haré para no quedarme en la calle pero tampoco estancarme en el anonimato", y en eso ando. Diciendo "sí" a cada proyecto que se me planta en frente, siempre y cuando no demande gastos de mi parte. Me llegaría tener que volver a estudiar esas cosas, al menos en este momento. Sé que voy a tener que hacerlo eventualmente, cuando me quiera dedicar de lleno, pero ahora voy a seguir gastando en mi cartoncito. Luego, en un año y medio, que es cuando se supone que lo conseguiré (al menos eso dice la currícula de mi carrera), buscaré trabajo "de adulto" y en las noches me dedicaré a eso. Y pagaré si es necesario, pero ya más tranquila.

Lo que me llega de este asunto es el tiempo. Me siento vieja, me da miedo porque me comparo con los que siguieron sus sueños y no le hicieron caso al miedo y me considero torpe y sin gracia a su costado. Ahora soy consciente de que no sólo es suerte: es cosa de valor. Y yo para esto soy bien cobarde.

¡Pero ya fue suficiente! Ya no quiero seguir lamentándome de no haber seguido mis sueños: quiero ser feliz, y voy a luchar por conseguir eso que, creo, es lo que me hará sentir orgullosa de mí misma. Nada más tengo que volveeer a aceptar que me tocó demorarme en la vida, pues. Ni modo.
Algo para mí habrá :)

Lo dejo aquí en pausa, de momento, porque ha venido mi galán a recogerme para vernos. Qué, ¿no sabían? Uy, es que falta aún bastante por actualizar :)

3 comentarios:

Enamorana dijo...

uhhhhhhhhhhhh


Hola!!!!

Bienvenida de vuelta! te esperé pacientemente! que bueno que estas bien, a pesar de esos pensamientos en cuento a tu ocupación, recuerda que te perdonaste y saca esa envidia de tu corazon!

Un beso, un millon de besos!

Sweet Madness ▲ dijo...

Yo ya voy a cumplir 26 y siento que no he conseguido nada de lo que me he propuesto, sólo me he hecho más vieja. Te comprendo, pero no existe una edad para lograr lo que te propongas o para alcanzar tus sueños, simplemente ponle ganas y esfuerzo.

Espero que estés bien, un abrazo.

L dijo...

Nunca nada sale como uno se lo planea, porque tenemos la ilusión de que controlamos algún aspecto de la vida, pero no es así. Sólo podemos estar preparados (mentalmente y con las herramientas necesarias) para que cuando las oportunidades se presenten las podamos abordar de la mejor forma. Creo que vas a lograr muchas cosas porque leo que estás tomando decisiones más maduras en tu vida. No te desanimes ni sientas envidia por las "cosas buenas" que publica la gente o lo que ves en los medios. ¿Acaso la gente publica sus tristezas? No todas las noticias tristes son marketeables. Tu edad no es un impedimento, es una ventaja que tienes versus el resto de chicos impulsivos que salen a perseguir sus sueños porque saben que tienen unos papis que los cuidan. A ti nadie te va a engañar porque has aprendido a cuidarte sola y eso no te lo enseñan, se aprende.

Estoy segura de que veré tu nombre escrito en una noticia muy pronto y mirarás estas publicaciones y sonreirás. La pregunta es... ¿tú estás segura?