Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Perdida

Muy bien.

Como, duermo. Me preocupo por mantenerme, por mantener la cabeza a flote, por seguir viva -y sana. Perfecto.

Pero no es suficiente.
Si lo fuera, esta tristeza se habría ido definitivamente.
Y por el contrario, parece querer instalarse.

Estoy convencida de que es algo dentro de mí que está fallando. Algo que yo no estoy haciendo bien.

No puede ser que me sienta tan sola que me deprimo.

Quizás tiene que ver con el tiempo que me dedico a mí misma.
Si no acepto que soy de esas personas "defectuosas" que no pueden tener una vida normal porque necesitan descansos y tiempos libres y bajas dosis de estrés para vivir bien, voy a seguir siendo un alma en pena.

Tengo muy poco tiempo libre, y de pensar que debo invertirlo en tareas me desmotivo más. Me gusta no poder tener tiempo para pensar en que no me invitan a tal o cual lugar y que mi vida social es casi nula, pero por otro lado sigo deseando tener vida social y nada, ni la mejor de las chambas o la clase más divertida, me hace dejar de querer divertirme un poco. No lo digo por drama, lo digo por aburrimiento.

Me han ofrecido una buena chamba, bien remunerada y con suficiente tiempo libre, a cambio de dejar el restaurante. Pero yo soy terca y orgullosa, y no quiero dejarlo porque me da pena. Y porque aprendo cosas bonitas ahí, y porque quiero terminar de hacer amigos ahí.

Y porque es la única manera de lograr que este individuo extraño me visite.

Porque sí, creo que lo que más me motiva a seguir de mesera es que esta persona lo encuentra como excusa para pasar a saludarme dos minutos y luego irse.

El viernes celebró su cumpleaños. Me la pasé ansiosa toda la semana por la anticipación, me enteré de que fue a verme un día que yo no estaba y de hecho se apareció el mismo viernes a la hora de almuerzo. Me preguntó como tres veces si iba a ir, y que le pusiera "going" a su evento en facebook. Ese día no podía tragar comida de lo nerviosa que estaba. Y cuando por fin llegó el momento... nada. El chico se la pasó  de grupo en grupo, riendo, conversando y divirtiéndose con todos, sin mostrar interés especial en mí. Mi ex-jefe (Con quien fui, porque lo conocí gracias a él. Debo ponerle un nombre porque nos hemos hecho bien amigos, le diré Sheldon porque me recuerda a ese personaje) dice que sí le intereso y que me va a invitar a salir, que sólo no se la ponga tan difícil, y que eso es obvio porque si no no estaría invirtiendo tiempo en ir a verme. Yo creo que es un chico demasiado lindo que cultiva sus amistades hasta con quienes no conoce mucho, porque sí, así es él.

Y obvio, eso me tiene triste.

Me llega que mi felicidad dependa de la presencia de alguien más en mi vida.

Creo que es que estoy en ese punto en el que necesito motivación externa, porque estoy tan perdida que solita no logro encontrarme. Ya me siento mejor conmigo misma en el sentido de que tolero tocar mi propia piel, me proveo de comida y descanso y pido abrazos, pero no se me hace suficiente.

¿Será momento de ir al psicólogo nuevamente? ¿O quizás es más simple que eso y sólo debo dejar este trabajo en el restaurante y cortar con esta "relación" insana basada en espejismos?

Yo creo que la clave está en lo segundo. No sólo necesito más tiempo para mí (Tiempo que invertiría en hacer mis tareas bien y en hacer yoga, lo cual sabemos que aumenta el ánimo), sino también alejarme del estrés, del querer complacer a todos y, sobretodo, de no nutrir mi necesidad desesperada de tener un vínculo con cualquier persona sólo porque estoy aburrida y un plus one le daría algo de color a mi vida.

No, creo que no estoy perdida. Creo que sé bien lo que tengo que hacer, el problema es la falta de motivación, mi miedo de tomar decisiones y el miedo al rechazo.

Rechazo, esa emoción con la que he tenido que lidiar desde tan pequeña y que hasta ahora me moviliza a hacer - o dejar de hacer- cosas. Todo se resume a ello.

Es que simplemente no toleraría que me rechacen otra vez.

1 comentario:

EmpressO dijo...

Linda, como sabes no podemos dejar que los miedos nos detengan, que nos impidan vivir plenamente. Sé que es duro, pero mejor intentar las cosas que quedarse con la incertidumbre de 'qué hubiera pasado si..."
Animo, un besito!