Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


sábado, 30 de agosto de 2014

Frío

No me gusta la incertidumbre.

Quizás porque tuve un padre del que no sabía qué esperar, puesto que le pedía algo y usualmente no lo cumplía, ni siquiera sus promesas. Porque viví sin saber hasta el último día de vacaciones si iba o no a ir al colegio ese año. Porque viví sin saber si iba a poder almorzar al día siguiente.

Quizás por eso necesito tanta seguridad en mis relaciones y tanto control de las cosas. Como con la comida: no, no es la vida la que lo rige, ni nadie de afuera: soy yo la que decide si comer o no, y cuánto.

No tolero las situaciones de cortejo. Esas en las que una tiene que esperar sentada y abnegada a que al susodicho se le ocurra mandar un mensaje o invitarme a salir. Quizás por eso tomo la iniciativa (O soy demasiado evidente) y me frustro tantísimo cuando las cosas demoran.

Necesidad de control, inmediatismo, falta de tolerancia a la frustración... Algunos de mis peores defectos.

Esos que están un poquito a flor de piel en los últimos días.

Mi estado de ánimo ha estado relativamente constante en las últimas semanas: por debajo de lo normal. Quiero pensar que es por el SPM que ayer me puse a llorar como magdalena en el trabajo. Eso, y que la falta de comida ya me está afectando de nuevo. "La comida es tu medicina", me decía mi psicólogo, y he comprobado que a mejor alimentada, mejor ánimo y ganas de hacer las cosas. Y también que, por alguna razón, me siento mejor físicamente sin tanta comida encima, porque cuando como me dan esos mareos y subidas y bajadas de glucosa porque me expongo a cambios y hambre. En cambio, en vacío constante, no hay mucha variación y mis niveles están estables y me siento tranquila. Físicamente. No así emocionalmente.

Eso explica el frío que siento no sólo en las manos y pies, sino en el pecho.

No quiero acostumbrarme, pero me siento de nuevo en aquella situación en la que sé que vale la pena estar bien pero simplemente no me da la gana. Porque no me siento fuerte para luchar (Claro, si no como bien), porque encuentro una pequeña imperfección en las muchas bendiciones que tengo y me aferro a ella para sentirme triste, porque sí, porque es costumbre, letanía, qué sé yo.

Me cuesta cambiar, me cuesta volver a luchar por mí y nadie más. Pude salir la última vez motivada por Laro, porque lo amaba con todo el alma y pensaba que él a mí y que si yo estaba bien, íbamos a estar bien. Al final no fue suficiente, pero me sirvió para tolerar su partida. Ahora, luego de un año y medio de estabilidad, ando de bajada, y esta vez no tengo de quién agarrarme para decir "sí, hay que estar bien y fuerte".

¿Dónde me perdí? ¿Por qué me da como asco volver a pensar en abrazarme, en calmarme, en estar conmigo misma y ser feliz por el simple hecho de estarlo? En verano (Qué va, hace tres meses) estaba sola y aburrida, pero con ganas de luchar. ¿Qué cambió?

Ah, sí... alguien que de nuevo entró a mi vida, desordenó todo y se fue lavándose las manos.

Yo dije que no me iba a afectar, pero no puedo decidir sobre mis emociones. Y aunque ya lo perdoné, ha quitado la costrita de esa herida que tengo, esa que dice que nadie me puede querer porque hay algo malo innato en mí. Sean mis circunstancias de vida, mi familia, mi carácter, mi propia enfermedad... "sí, se puede luchar contra eso", pero ahorita mismo, más que luchar, lo único que quiero es que me engrían, que alguien a quien yo tengo en alta estima se preocupe por mí y me ayude a sentirme valiosa. Sé que lo soy, que tengo muchas cosas buenas, pero no me siento tan así.

Estoy siendo muy dura conmigo misma de nuevo, porque me molesta estar molesta conmigo misma (No, no es un trabalenguas). ¿Dónde quedó el perdonarme a mí misma?

Supongo que se fue con Mr. Red, cuando le aconsejé que hiciera eso.

Hay un chico. Bueno, no sé si realmente hay un chico, porque es inconstante y no sé qué esperar de él. Me parece atractivo, pero creo que no somos tan compatibles (Que no va a encontrar en mí algo que le guste. Debe ser mi inseguridad). No me gusta tanto como Mr. Red, me lo quiero tomar con calma... pero eso me incomoda, porque significa incertidumbre. Frío. Y mi inseguridad en mí misma, o sea, mi seguridad de que algún defecto inadmisible me va a encontrar y me va a dejar de buscar, como Mr. Red, o dejar de querer, como Laro, hacen que me ponga extra torpe con lo que digo y hago, y le de peor impresión. Y me moleste más conmigo misma. Como cuando me dicen "Ten cuidado cuando sirves las salsas", "limpia la mesa", "No me pongas tantos clientes que entro en rush", "Acércate antes de que te lo pidan". Ya sé qué hacer, y el que me corrijan me pone insegura y termino haciendo las cosas mal.

Tengo miedo, porque sé cómo termina esto y no quiero volver a esa miserabilidad del 2009, ni siquiera a la mediana miserabilidad del 2012. Tengo miedo también de estar bien. Quiero esconderme debajo del ala protectora de alguien que me asegure que todo estará bien, que a pesar de mis defectos y mi problema con la comida soy una persona valiosa con la que cualquiera querría compartir su vida, y que sólo por eso vale la pena luchar, para mostrar el brillo que tiene. Sin egos, sin autolatigazos. Just the way I am.

Prometo que no me voy a quedar así por mucho tiempo. No me puedo dar el lujo de estar mal. Esta es la prueba: perfecto, ya estuve bien por mí misma, ahora me toca levantarme por mí misma, por nadie más.

Déjenme un tiempo así, mientras resuelvo cómo lograrlo.

3 comentarios:

Maggie dijo...

Esta semana días pensaba en lo adictivo que es sentirse mal, sentirse miserable, sentir que no vales. Creo que un punto a tu favor es ser consciente de que estás así y de que no continúas así por casualidad sino porque activamente decides quedarte así. Pero no es suficiente con saber eso. Eres una persona fuerte, es evidente, después de todo lo que has vivido sigues levantándote. Pero ese miedo a estar bien, ese miedo a desprenderte de lo malo...

Incertidumbre, tal vez? Será que al no saber cómo puede ser tu vida cuando decidas ser la mejor versión de Cristal, te saboteas? Será que al no saber qué cambiará, decides no dar ese paso? Será que te da miedo dejar de ser tú misma?

A mí me ocurre. Me ocurre muy similar a como lo describes. No es lindo, debo decir...

Confío en que pronto dejarás de estar mal y vuelvas a tener ánimos y ganas de estar bien y luchar. Pero esta vez, que sea por ti...

Anónimo dijo...

Prometo que no me voy a quedar así por mucho tiempo. No me puedo dar el lujo de estar mal. Esta es la prueba: perfecto, ya estuve bien por mí misma, ahora me toca levantarme por mí misma, por nadie más.



Precioso nena. Va a ser así. Lo vas a hacer por tí. Porque te lo mereces, te mereces estar bien.

Suerte.

Avietzedek ∆ dijo...

=)
Sabes que te apoyo, toma el tiempo que necesites. Me da gusto que lo hagas por ti. Que en este nuevo mes, las cosas estén tranquilas. Ten cuidado, saludos empalagosos. =)