Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


jueves, 24 de julio de 2014

Buscando un poco de amor


¿No le ha pasado a alguna que le da por "necesitar" de cariño?

Cuando era chica lo negaba. Podía pasarme semanas sin contacto físico, mejor para mí, porque buscaba estar en la oscuridad. Ahora no. Ahora no me gusta sentirme mal. Busco sentirme bien. De hecho, he desarrollado una misteriosa y súper útil habilidad para autorregular mi estado de ánimo hacia uno positivo, y es raro verme regañando en serio. Nada que ver con antes. Pero, y he aquí el pero, parte de ese recurso de autorregulación implica buscar cosas que me hagan sentir bien... y he ahí el asunto.

Yo paro sola. En mi casa cada quién está por su lado. Mis perros son el único cariño de piel que tengo de manera constante. Lo de la introversión no ayuda porque tiendo a aislarme donde sea, a no ser que me sienta súper en confianza. Y muchos amigos no tengo, mejor me llevo con la gente por escrito que en persona. Por eso me gusta tener enamorado, me llena ese pequeño pero importante vacío.

Anoche llegué a la conclusión de que ese vacío de amor viene de la falta de un padre en mi vida.

Adivinen a quién le escribí -_-'

¡Es que a veces pareciera que soy tonta o algo así! Ya me la veía venir porque el domingo le escribí al pelirrojo con el que salía y, OBVIAMENTE, no me respondió. Perfecto, pasar la página, ya lo sé. Es complicado porque lo quise pero ya, ni modo. Perfecto. Pero no, tenía que buscar cariño de alguien más, alguien todavía más imposible, el más imposible de todos: mi papá.


Este fue mi mail:

"Hola.

En realidad te estoy escribiendo de impulso, ni sé por qué lo hago. Supongo que es una parte de mí que te extraña y quiere sentir que le importas, supongo que en parte es un intento de reclamo, supongo que es una manifestación de mi intención de estar en paz, supongo muchas cosas y al final sólo sé que me provocó saludarte.  Simplemente porque a pesar de lo mucho que me duele, en algún momento fuiste mi padre y me importaste. Y me llama la atención saber de esa persona, más allá de los estúpidos pleitos por dinero y los "estoy malográndote la vida a tí y a tu familia".

Como para que después no digan que no lo intenté.

Yo estoy bien. No sé de qué puedo hablar, tampoco es que quiera hacerlo. Esto es raro. Es más un "poke", un "hola, por si acaso existo, lindas todas las fotos, lindo tu hijito y tu familia, triste no poder coincidir y más triste aún que nuevamente la nostalgia venga de mi lado, no del tuyo". Ok, lo siento, no iba por ahí. De hecho mi intención no es hablarte de dinero ni juicios, pero ahora que me tocas el tema (Sí, tú lo estás tocando), sólo quería aclararte algo: yo estoy en contra de toda esa estupidez, porque ahora tengo 26 años, soy una mujer, trabajo y me pago mis estudios. Me costó mucho aceptarlo pero no necesito que papi me pague nada. La mayoría de la población peruana hace lo que yo y me siento orgullosa de ser mi soporte. Pero, y siempre tiene que haber uno, avalo todo lo que está haciendo mi mamá por una sencilla razón: esa que (se supone) a tí te mueve a defender a tus clientes. JUSTICIA. Sé cómo funcionan las cosas, sé cómo funcionaban antes, y sé que te has estado portando de mal en peor. 

Hablaré por mí misma, ¿ya?: Papá, me abandonaste en una época muy crítica, Eso ya te lo dije, pero no está de más recordártelo. Y ahora no es que te necesite, pero tampoco es que no me haga falta una figura paternal. El hecho de que sea adulta no me deja de hacer tu hija, requerir de tí. O sea, estoy acostumbrada a no tenerte, pero a veces, sólo a veces, me imagino lo raro que se debe sentir que un señor viejo y panzón me engría, me proteja de vándalos malintencionados, me lleve a tomar helados en invierno y al cine como en una cita, me hable de ciencia o libros y me de diez soles de propina, "sé que es poco pero realmente (No figurativamente) no te puedo dar más". "¿Estás bien?", "¿Tienes novio?", "¿cuándo te casas?", "¿Voy a ser abuelo?", "¿Qué nombre le vas a poner?", "¿Te puedo jalar?", "¿Podemos tomar un café y hablar de lo que sea menos el juicio?", "¿Necesitas que te ayude a pagar tu celular este mes?", "¿Tienes suficiente comida en casa?", "¿Te estás alimentando adecuadamente?". A veces me encuentro imaginándome que tu hijito y tú están en uno de los shows que animo, él riendo, tú mirándome. Mirándome, esa mirada que no soporto porque no conozco. A veces te extraño, a veces me gustaría poder jugar con el peque (Que por cierto está hermoso, no se parece en nada a tí) y ser amiga de tu esposa, a veces me gustaría que relacionarme contigo me hiciera bien. Pero es verdad tb que yo escogí alejarme, porque me duele mucho ver que no te importo, que ahora tienes la oportunidad de recomenzar de nuevo y está bien que lo hagas pero no olvidándote de tu pasado: Mis hermanos y yo. Mi mamá. 

Seguro has escuchado muchas veces esto, pero no tienes idea de las cosas por las que pasamos porque mamá es madre soltera desde que se divorciaron. No te quiero echar culpas, pero sí creo que al menos en mis años adolescentes tenías una gran responsabilidad sobre mí. Y aquí te quiero echar una pequeña culpa, pequeña nomás: me prometiste que esto iba a cambiar y que luego de mi internado ibas a ser más cercano. Y mentiste. Y no sólo eso, sino que me fallaste, me abandonaste de nuevo a mi suerte, "ve tú a saber qué haces pero yo 'no puedo' ". Por eso me alejé, porque me dolió que me volvieras a fallar. Y me mantengo alejada porque simplemente es más fácil y menos doloroso. Bueno, te cuento algo: yo puedo sola, y muy bien. Tenías razón, no es imposible, es más, es una gran enseñanza de humildad y fortaleza la que me has puesto. Te debo las gracias sólo porque gracias a tu indiferencia ahora sé cómo no hacer las cosas, qué significa ser responsable y justa y, sobre todo, cuán importante es la figura de un padre y de una madre en la vida de una persona. Así tenga 70 años. Yo tengo 26 y sigo requiriendo de ambas figuras, pero bien dicen que no se puede tener todo en la vida, ¿No?

Pero no quiero que te sientas orgulloso de tener una hija "fuerte" y  "valiente", no: tú me dejaste el rollo, yo lo desenmarañé. Es mérito mío el haber decidido dejar el drama y ponerme en marcha. No quiero que te sientas orgulloso de la mujer en la que me estoy convirtiendo porque no estuviste ahí. Puede que tenga tu ADN, pero eso no me hace más hija tuya que la de la ex pareja de mi mamá. No quiero que te sientas orgulloso de mis logros: quiero que sientas remordimiento por haber escogido no estar con la gran persona que soy, y eso teniendo en cuenta que sigo en proceso de construcción, tanto mis hermanos como yo. Siéntete orgulloso de lo que sí puede haber venido de tí, como rasgos genéticos, porque sólo eso tengo de tí. Incluyo la lectura, la escritura, parte de la ciencia y mis cejas pobladas. Pero después de todo, eso es lo más fácil de transmitir, ¿No?

Bueno, que conste que hace años tenía que haberte escrito un horrendo mail sacándote cosas en cara. No es mi estilo, soy más bien lenta. Recién ahora me doy cuenta de que tengo muchas cosas que decirte.

Por ejemplo, como que me dolió que no me llames en mi cumpleaños. Pero a la vez me sentí agradecida, porque habría sido complicado para mí (Mujeres, quién nos entiende, ¿verdad?). Para futuras ocasiones, unas flores no estarían de más. Escuchar tu voz me corta, leerte me empalaga (Por favor, nada de te quieros ni en abreviatura), pero un detalle que diga "hey, me acuerdo de que existes, espero que tengas un buen día", así, sin palabras, me haría sentir bien. Por mi lado, el día del padre te queda grande, pero realmente creo en los cumpleaños. No te deseo nada bueno porque sé que la pasaste lindo, con tu familia, que es lo que ahora valoras más. Toma este mail como un saludo formal de alguien de tu pasado que se manifiesta haciéndote saber que tienes una deuda de vida pendiente, pero que no está interesada en cobrártela porque no cree en los actos previo recordatorio, no son de corazón. 

He visto una foto muy tierna en la que sales tú, tu papa y el pequeño, y sólo puedo decir "Wow, tremendo viejonazo y con una criatura en brazos!". Sí, estás terriblemente viejo. Digo, si yo tengo 26, ¡no quiero ni imaginarme lo senil que debes estar tú! Ojalá que eso signifique que también estás más sabio. Veremos, pues.

¿Te puedo pedir dos favores? ¿Los únicos?
No le digas a nadie que te escribí. Y no seas sapo ni le enseñes este mail-carta a nadie, o hagas que te lo sonsaquen a punta de preguntas, o lo reenvíes "de casualidad" para que alguien lo lea. Nada. Que sea nuestro secreto. Al menos tengamos alguno.

Y el otro: nada de tequieros ni apelativos tipo "princesa, hermosa, angelito, amorcito, guácatela" que no usas nunca. No soy nada de eso, sólo soy Cristal. No me empalagues. No trates de llamarme (Ya te dije, no toleraría escucharte, para mí eres un extraño pero la pantalla y las letras me ayudan enormemente a expresarme).

Chau, supongo.
Whatever.

Cris"



Y después de un par de años de silencio, esto fue lo que me respondió:



"Hola chiquita (mentira, no escribí eso):

Estoy trabajando todavía y acabo de leerte.

No sabes, no tienes idea de lo maravilloso que es para mi que hayas escrito.

Estamos viviendo no una comedia sino un drama de confusiones y cada paso que damos por tratar de hacer las cosas que creemos correctas, nos separa, en lugar de tratar de acercarnos.

Pasaron tantas cosas que parece increíble que las hayas olvidado, siempre estuve presente en tus actividades del colegio, en las charlas o asambleas, en tus actuaciones, en tus fiestas; hacía pool, o pull, o pul o como se escriba, dos o tres veces por semana; las visitaba y me recibían detrás de la reja y con miedo. Te acuerdas que fui a buscar la tela para tu vestido de promoción y te llevé a todas las pruebas a la costurera en la calle Colón, ¿te acuerdas? Estuve en todas tus presentaciones y las de tu banda, cargué con ella, instrumentos incluidos y un par de veces varios viajes para recoger o dejar la batería desde Surquillo hasta San Miguel para tus ensayos de la banda y de las obras, a cualquier hora y en cualquier lugar; o en Jesús María, cuando me asaltaron; te llevaba y recogía de las reuniones con tus amigas o a las fiestas, que hasta la una y entonces espérame hasta las dos y espérame hasta las tres; tantos sábados que dormía en el carro cerca de donde estabas para poderte recoger (y no alejarme por falta de combustible, muchas veces); o que tenía que dobletear si tu hermana estaba en otro lado, o tu hermano, a quien también recogía con sus amigos y los distribuía por sus casas; y en las noches salía corriendo cuando me llamaban para llevarles desodorantes o toallas higiénicas que les hacían falta para el día siguiente; vi casi todas tus representaciones de Anastasia, de Mamma mía, varias veces el mago de Oz; tus presentaciones con este actor famoso cuyo nombre se me escapa; también varias veces el Rey León;  todas las presentaciones de la banda; y los años que han pasado sin que te pueda dar un abrazo, porque me repelías, y yo lo aceptaba y se me destrozaba el alma; y tantos otros detalles pequeños, estúpidos, insignificantes, con los que quería demostrarles lo mucho, lo muchísimo que me importaban y que me importan y que me van a importar siempre, pase lo que pase.

Pero ahora, todo esto que te parece una estupidez y que confundes con justicia, me tiene peleando con todo lo que tengo para no terminar en la cárcel, destruyendo a mis papás, a mi esposa y mi hijito, y quizá a ti misma, porque no sé cómo te sentirías si eso pasara, porque eso es lo que iba a pasar si me condenaban, y bien cerca estuvo y todavía no termina esta estúpida historia. Y todo porque no quieren reconocer que pagué los colegios, tarde y con roche, pero los pagué con esfuerzo, y no me avergüenzo, así como a ti te enorgullece, y con razón, salir adelante como lo estás haciendo, porque en la vida no nos regalan nada, lo tenemos que conseguir peleando; y pagué la universidad de tu hermano, con préstamos que no solo conseguía tu mamá sino yo mismo y que pagaba con todo lo que podía; y los materiales para las maquetas que yo iba a comprar con él y los transportábamos en el Ford, o los viajes de tu hermano; y cómo me sacaba la mugre por ustedes, como hasta ahora lo hago por mi hijito, para poder pagar de alguna forma y en algún momento todo lo que me fuera posible. Niegan lo que pagué, lo que deposité en sus cuentas. Y tu tratamiento: cuántas veces no pude dejar a tiempo las cosas que necesitabas en Vida Mujer y tuve que irme hasta Cieneguilla para dejarlas. Y tu viaje a Argentina; y el de tu hermano. Una cosa es no haber podido, realmente no haber podido cubrir todos los gastos que a la postre no pude cubrir, y otra que no lo haya intentado, o que no haya pagado porque no quise; y menos que no haya pagado nada. Ustedes saben perfectamente que sí lo hice, y no entiendo por qué lo niegan.

No es solo lo económico lo que es increíble que nieguen. ¿Acaso vivir 24 horas al día pendiente de ustedes, corriendo cada vez que me llamaban por teléfono, negarme una vida, no prueba, siquiera un poquito, cuánto me interesaba por ustedes?

Y cuando encontré a alguien como mi esposa, que se desvive por mí, por mis papás, por mis tías, por mis hermanos y mis cuñadas, que siempre está pendiente de qué necesitan todos, y me apoyaba incondicionalmente en todo lo que fuera necesario para ustedes hasta que llegó mi hijito; entonces se produce un rompimiento radical. No lo entiendo.

Cuando nació tu hermano mayor, la esposa del abogado con quien trabajaba en esa época me dijo algo que confirmé cuando tú naciste, y luego con tu hermana menor y después con tu hermanito: el amor que se siente por el primer hijo es tan grande que parece imposible que se pueda amar a otra persona igual, pero cuando nace el segundo, el tercero y los que vengan, uno se da cuenta de cuán extraordinaria es la capacidad de amar de una persona. Y es cierto, el amor que se siente por cada hijo es infinitamente grande, y parece mentira que se pueda amar así. Mi esposa y mi hijito me dan muchísimo amor y me permiten dárselo. Pero yo no me he olvidado de ustedes; no pasa un día en que mire a tu hermanito y no piense cómo estarán ustedes; en él, siendo único y especial, como lo somos todos, a veces veo rasgos de tu forma de ser, a veces de la de tu hermana o la de tu hermano. Todos los días paso por obras de construcción pensando si tu hermano trabajará en ellas; veo afiches y anuncios de teatro, de conciertos, de fiestas infantiles y busco tu foto o tu nombre; veo cosas de cocina, o de fotografía, y pienso si le servirían a tu hermana; los busco en la calle, pregunto si se han comunicado con alguien de la familia en alguna fecha. Y a veces me derrumbo, me pongo triste durante días, doy vueltas como queriéndome morder la cola sin saber cómo avanzar hacia un acercamiento, si eso será posible... y me llegan notificaciones con falsas acusaciones  que al principio estaba seguro eran invenciones de la bruja de tu abogada, pero que después encontré con tu firma, la de tu hermano y la de tu hermana; y me pregunto: si están poniendo lo que ponen en esos malditos papeles, ¿querrán saber algo de mi, de su hermano? Cuántas veces hasta el año pasado te llamé o te escribí solo para saber de ti, o para avisarte que había hecho un depósito, y no me contestaste.  Ni olvido ni indiferencia. Dolor y temor; eso sí.

No sé qué idea tienes de sobre lo que es la justicia, pero ya que lo mencionas y te refieres a la forma en que defiendo a mis clientes, te comento qué es lo que hago: les exijo que me digan absolutamente toda la verdad. Si tienen culpa o responsabilidad, les planteo que lo asuman y negocio o busco la salida menos gravosa; si no tienen culpa o responsabilidad lo defiendo con todo lo que tengo, y recurro a todo lo que sé. Las dos únicas cosas que no hago, no he hecho y no haré, son mentir por un cliente o coimear. Si el cliente me pide mentir o me pide que coimee, lo dejo. Y así he perdido clientes, hasta amigos del colegio. No miento ni cuando se trata de defenderme a mí mismo. Lee, por ejemplo, los escritos que he presentado en los juicios y dime si hay algo falso en ellos.

La fuerza para salir adelante está en ti; siempre estuvo en ti. Solo faltaba que te lo creyeras. Te acuerdas que siempre te hablaba de la parábola de la lámpara, o algo así, esa según la cual, dice Jesús, nadie prende una lámpara para ocultarla debajo de un mueble; la luz está hecha para brillar, para iluminar a los demás. Yo siempre te vi como esa lámpara y eras tú la que ocultaba tu luz.

Tengo demasiadas cosas que decirte y que pedirte recuerdes.

Y sí, me estoy poniendo viejo; trato de cuidarme, aunque quizá no lo suficiente. Pero trato. Y lo hago por mi esposa e hijito; y porque sigo pensando que me tengo que reencontrar con ustedes, que no quiero estar enfermo en una cama para volver a verlos.

Soy la misma persona desordenada pero trabajadora, aunque misio de solemnidad, y sigo tratando de volverme más o menos ordenado; sigo haciendo los mismos chistes tontos que hacía antes, y todavía hay quienes se ríen de ellos.

Y, sabes qué, los sigo amando con toda el alma, la misma alma que tengo rota por haber sido demandado y denunciado por mis hijos.

Esperaba con el corazón que me escribieras, pero me llegó de sorpresa tu correo y como verás, he soltado muchas ideas en desorden. Son más de las 4 de la mañana y me tengo que ir a trabajaren la  mañana y no he terminado el trabajo que estaba haciendo.

Ojalá dentro de poco nos podamos ver en un lugar que no sean los juzgados, menos los penales. Y puedan darse cuenta de que no hay justicia si no hay verdad; y que si buscamos justicia debemos empezar reconociendo la verdad y asumiendo cada uno las responsabilidades que nos corresponden. ¿Que hubo carencias? Sí, todos las sufrimos. ¿Que hubo abandono, dejadez, desidia, indiferencia? ¡Nunca! Hubo esfuerzo; desordenado, quizá; desesperado, a veces; pero honesto, sincero, amoroso, dedicado. Pierdo por no haberlo conseguido, no por no haberlo intentado con todas mis fuerzas.

Y perdona, aunque me lo hayas advertido, necesito decirte que te quiero mucho.

Papá"

Conclusión número 1: 

¡¡¡Soy una tarada por exponerme así!!!

Probablemente no entiendan lo que dicen estas cartas porque son cosas muy puntuales las que él escribió, pero resumo diciendo que tiene la razón en el 80% de lo que dice: es verdad que él hacía de chofer. Es falso que pagaba todo lo que SE COMPROMETIÓ y que COMO CUALQUIER PADRE debía asumir. Y me asombra y duele que crea lo contrario, siendo que es mi mamá la que tiene los recibos de tooodos esos pagos que él dice que hizo. Del 100% él hizo el 30, con las justas. El resto se lo tuvo que chantar mi mamá. por eso estamos en juicio. Había pensado por algunos momentos que quizás era posible atacar su fibra sensible y hacerle darse cuenta de que lo necesitábamos y ahora también, al menos a mí, me hace falta. Porque yo no quería un chofer, un admirador, y ahora no quiero un banco: yo quería un papá. Pero me había olvidado de que el experto en manipulación emocional es él. Obvoi que me hizo sentir culpa y hasta dudé, tuve que llamar a Annie y fue ella por teléfono la que me ayudó a pisar tierra. Y es verdad: quizás esperaba demasiado de él, o quizás estoy siendo muy severa, pero él era el adulto, él tenía que responsabilizarse, mi mamá se tuvo que hacer cargo de todo lo de nosotros como si él no existiera más que para movilizarnos cuando podía y comprarnos galletas y dulces un par de veces al mes, y nadie me puede decir que no es verdad lo que viví.

Conclusión Número 2:

Creo que necesito volver a la psicóloga. Necesito desahogarme de manera adecuada. No es que no pueda manejar lo que me ha pasado estos meses, porque lo estoy haciendo súper bien, pero detecto descontento porque "falta" alguien en mi vida. Sí, ya sé que ese es mi papá, horrorosos daddy issues, y lo vuelco buscando una pareja, pero no quiero que sea así.

Conclusión Número 3: 

He madurado más de lo que pensaba.

¿Saben por qué?

Porque le hice frente. Y cambiando un poco de tema, porque he dicho las cosas como son, porque no dejo que mi hermana me pisotee tanto como antes. Me defiendo. Junto con lo de la autorregulación, eso es algo nuevo.

¿Qué hacer?

Pues nada. No hay peor ciego que el que no quiere ver, y no se puede obligar a alguien a quererte de la manera que uno quiere. Y eso no va sólo para mi papá, sino para el pelirrojo y el resto de personas que quisiera que me quiera. Me olvido por ratos de que no estoy en mi mundo de fantasía, sino en la realidad, y aquí hay que simplemente seguir adelante si te dicen que no. Mi problema es que me cuesta soltar, y ahí quiero que me ayuden. Por lo pronto ya saqué cita con la psicóloga para la próxima semana, a ver si realmente es algo problemático o un simple atavío de mi personalidad obsesiva anterior.

Postdata: 
Las razones por las cuales no he escrito antes son las siguientes:
- Estuve en finales: Y con orgullo puedo decir que soy la novena de mi promoción (¡¡¡De 1 104 personas!!!)... Pero, obviamente, no es suficiente. Menos en el estado emocional en el que estoy, en el que mi valía se mide por cuántas personas me quieren. Al menos me doy cuenta.
- Estuve sin ganas de escribir y enfocada en algunos proyectos: específicamente, en hacer la peluca de Elsa de Frozen. Estuve ligeramente obsesionada con ese vestuario y lograr algo lo más parecido posible (A algo que no existe, ejem). No me aceptaron el presupuesto para confeccionar el vestido y tendré que esperar un poco para ello, pero esta es la peluca:




:D

Y tres,
- ¡Ya tengo trabajo! Estoy de server (Mesera, host y runner de platos) en un restaurante TexMex. Había ido muchas veces porque me encanta comer ahí, y ahora es mi lugar de trabajo. El ambiente es paja, camino bastante y estuve llegando exhausta a mi casa por eso los primeros días. Lo que no me gusta es que aún no puedo recibir propinas porque sigo en entrenamiento. Tengo que pasar por 3 exámenes más antes de fin de vez para poder recibir alguito.

Nada, eso es todo, supongo.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

No te conozco. Pero estoy realmente orgullosa de que hayas sido capaz no sólo de identificar de dónde provenía tu vacío. Sino de escribir a tu padre con esa sinceridad. Mira, sólo con eso has demostrado ser muy valiente y tener muchas ganas de afrontar tu vida.

Me alegro de haberte leído hoy. Me pone contenta que haya gente así.

Un beso!

avietzedek dijo...

Hola linda, tu carta me ha hecho derramar lágrimas pues entiendo todo y he pasado, paso por lo mismo. Me da gusto que hayas llegado a tus conclusiones. También me da gusto leerte pues dejame decirte que somos compatriotas. Me alegra que estés entre los 10 primeros. Y nada sigue adelante próximamente por las propinas jeje
Cuidate mucho :)

Anónimo dijo...

Solo decirte una cosa desde lo profundo de mi alma....cuanto daria yo por haber tenido un padre como el tuyo ó con mil defectos mas.El mio murió cuando yo aún no cumpla 5 añitos y he estrujado toda mi larga vida los recuerdos que me dejó.
Disfruta a tu padre y aceptalo como es ....peor seria que nunca lo hubieras tenido