Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


domingo, 15 de junio de 2014

Peleando

Hoy me sentí como aquella vez en el internado en que no quería hacer nada.

Recuerdo que me empeciné en no salir de mi cama. Hice mis actividades mañaneras sin ganas, desayuné malhumorada, y diciendo queme sentía mal, me quedé en mi cama. En esa época dormía en la cama de arriba de un camarote, por lo que la sensación de intimidad era mayor. Recuerdo que no quise salir a ninguna de las actividades del día, y me estaba zurrando en el hecho de que me podían poner alguna medida correctiva por no cumplir con mi rutina (Entiéndase como castigo). Me llegó ser perfecta, me llegó tener que seguir órdenes, me llegó todo el tratamiento y había decidido que no iba a volver a comer.

Recuerdo que llamaron al almuerzo y yo seguía emperrechinada en mi cama, sin moverme, sin tomar agua, sin nada. Incluso me mandaron a llamar varias veces, una de ellas fue mi psicólogo, el Dr. Jesús, pero yo erre con erre que no quería bajar. Simplemente me sentía cansada de todo, de tener que luchar, de tener que pasar por eso, de tener que estar bien. Llegó la hora del almuerzo, y seguía tirada en mi cama, desperdiciando el día. Para alguien que se ha acostumbrado por meses a tener una rutina inamovible, ya empezaba a hacerse rara la sensación.Y eso que antes de entrar ahí estaba acostumbrada a hacer lo que me diera la gana con mis horarios y actividades, y por lo general, faltaba a todo lo que tenía que hacer por recluirme en mi mundito y la comida. Esa mañana se manifestó mi tendencia derrotista, pero las nuevas costumbres estaban haciendo efecto. Escuchaba las risas de mis compañeras y me provocaba enterarme de lo que pasaba, olía la comida desde lejos y quería probarla. Tenía sed. Me retumbaba el estómago.

Y recordé por qué había ido hasta allá. Por qué había decidido separarme de mi familia y pasar por ese proceso tan difícil: porque había escogido seguir la corriente de los vivos y vivir yo también. No recuerdo bien cuál fue mi conclusión luego de todo. Sólo recuerdo que sentí responsabilidad con las chicas que no estaban tan avanzadas como yo, y que me di cuenta de que no iba a ganar nada tirada en mi cama. Nada iba a cambiar por más que quisiera. La única manera de que las cosas mejoraran era si yo hacía algo. Así que hice de tripas corazón y decidí que era hora de comer. Me senté a la mesa, las chicas me miraron pero nadie dijo nada, como era costumbre, y comí lo que tocaba ese día. Más tarde me sentí agradecida conmigo misma por elegir salvarme.


Hoy me siento agradecida conmigo misma por haber elegido salvarme.

No es de esos días brillantes en los que sonrío fácilmente, y el clima no me ayuda mucho. Hace un frío que de alguna manera me ha congelado por dentro, o es que quizás estoy bloqueando para no estar más triste. No tengo demasiadas razones, pero estoy sensible porque mañana es mi cumpleaños, y para variar, algo "negativo" sucedió en los días cercanos. Y encima el día del padre, y los recuerdos, y los "quisiera que", y ay. Yo lo llamo "Síndrome de Junio". Me pasa siempre en esta época.

Pero, ¿Saben qué? Yo ya no soy la misma.

Estuve leyendo mis posts anteriores y terminé el último del año pasado diciendo que no me iban a encontrar tirada en mi cama. En eso ando. Sé que las cosas "tristes"no tienen que ser "negativas" sólo porque no me traen alegría inmediata, sino que con el tiempo me direccionarán a algo mejor para mí. No sólo me refiero a Mr. Red, con quien me une un cariño extraño, de esos que no se va a poder concretar mientras él no esté seguro de lo que quiere (Aunque según yo sí lo está, y lo que quiere es estar solo), pero que existe y negarlo iría en contra de lo que es, y lo que es tiene que fluir, así que seguiremos siendo amigos (Espero). Me refiero a todo en general.

Ando bajoneada porque en fin, es mi tendencia cuando algo no es como yo quiero. Pero luego trato de ser razonable, y pienso en el tiempo que he pasado luchando conmigo misma, y entonces veo que no ha sido tiempo desperdiciado.

He aprendido muchas cosas el año pasado, y en lo que va de este también estoy entendiendo otras que antes no tenían tanto sentido para mí: y esas van de la mano con el estar sola. Después de todo, y ya lo había dicho antes, yo soy la única persona con la cual voy a pasar el resto de mi vida, y depende de mí el ser mi mejor amiga o mi peor enemiga. Yo he elegido lo primero, porque se siente mejor, porque es más difícil a pesar de que es lo natural, y porque es lo que me lleva a las cosas que me gustaría que me pasen. Entonces,

"Mi felicidad depende sólo de mí. Yo soy dueña de mis emociones, yo escojo cómo sentirme, y yo escojo sentirme bien".

Y para ello, es necesario hacer las cosas que me hacen bien, y procurar que oras tantas me sucedan. Esto también se aplica a las fechas especiales: un buen día no va a suceder porque sí. Yo tengo que hacérmelo. Así que me estoy terminando de convencer de hacer de mañana, que cumplo 26 años, un buen cumpleaños. Me cuesta porque me es difícil no depender de la presencia de otros para sentirme bien, pero creo que es la prueba de fuego que tengo que pasar esta vez. Es algo que había aprendido en el internado y que empecé a olvidar.

Lo segundo,

"A pesar de todo lo negativo, siempre hay una razón para sonreír".

Mirar el vaso completamente lleno, porque el aire también lo ocupa. Enfocarme en lo bonito, no en lo triste. Evadir desencadenantes como música triste, recuerdos de personas que, una vez más, no están conmigo (Lo digo por mi papá, y por Laro. He soñado con él un par de veces en estos días, y eso lo suelo tomar como un signo. Hoy soñé con Mr. Red, pero Laro se ha hecho presente con la música). Y sobretodo, esforzarme por no estar sola: buscar compañía, buscar actividades, moverme. Hacer que las cosas me pasen, no andar pasiva por la vida esperando a que algo caiga del cielo.

Esos son los retos más grandes en estos días en los que me provoca desaparecer (Figurativamente hablando. No quiero tocar mi régimen alimenticio para no llamar a más demonios).

Así que nada. Mañana, espero, despertaré renovada, y me aferraré a las muestras de cariño de quienes me rodean. Porque sí hay gente que me quiere, y deben ser ellos mi prioridad luego de yo misma.


Al fin y al cabo, mañana empiezo un nuevo ciclo, lleno de retos y de oportunidades, y estaría pésimo no aprobar los aprendizajes del último año por floja.

Por lo pronto, tengo dos consignas autoimpuestas:

- No más citas y esas cosas. Releyéndome me di cuenta de lo superficial que se había vuelto mi blog. Es decir, de lo superficial que me había vuelto yo. Está bien dejar el drama de lado, pero tampoco es para irme al otro extremo. Si hablo de alguien, que sea para analizar lo sucedido y sacar lecciones, no para comentar como niña de 17 mis aventuras amorosas (Aunque no les sorprenda que igual lo haga. Tendré que perdonarme, una vez más). Por cierto, que hace varias semanas ya eliminé mi Tinder. Me llegó. Estaba muy feliz con Mr. Red, pero ahora que sólo somos amigos igual no significa que sigo buscando compañía. Si me toca estar sola, es por algo. Y ese algo lo tengo que aceptar, abrazar y sacarle provecho.

- Es hora de despertar. Ya mi mamá me lo ha dicho mil veces, pero recién con la llegada de Mr. Red lo sentí como un sacudón. Y la mejor manera de empezar a enfocarme en mi tarea es haciendo Yoga. Así que aprovecharé mis contactos y practicaré de nuevo. Algo debo hacer para encaminarme y sentirme bien, ¿No?

En fin. Eso es todo.

Creo que estoy creciendo :) Al menos, estoy siendo alguien más agradable para mí misma, y eso hace que me sea más fácil perdonarme cuando tengo que hacerlo xD


1 comentario:

Anónimo dijo...

Genialísimo