Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


viernes, 20 de junio de 2014

El elefante azul


¿Qué pasó con aquella mirada que transmitía esa urgencia de fundirnos en un abrazo interminable?

¿Por qué la alegría de la compañía debe ser opacada por la tranquilidad de la soledad?

¿Cuándo fluir dejó de ser una religión para convertirse en un problema?

Cuando no puedo hacer mis tareas y me la paso distrayendo la mente en tonterías, como series de tv o páginas de chistes, o simplemente durmiendo, es la nueva señal inconsciente de que algo no está bien en mí. De que algo me está pasando, de que algo me molesta o no quiero ver.

Eso significa que es hora de hacer introspección.

Estas dos últimas semanas me las he pasado postergando mis tareas. He sido cumplida y productiva, he tenido buenas ideas sobre todo en las madrugadas, pero he tenido menos ganas de estudiar. Sigo haciendo mis cosas (Un poco tarde pero las hago, mis trabajos son buenos… creo). Sigo yendo al yoga, a cumplir con mis actividades, respondo con una sonrisa, estuve contenta en mi cumpleaños… No me siento mal. Pero sé que algo me pasa.

Y lo único que puede explicar esta sintomatología es lo que ha pasado conmigo y Mr. Red.

No quiero que signifique tristeza. Quiero ser fuerte, inmune, valiente y madura, que este tipo de cosas no me bajen la moral, que pueda seguir adelante como si nada hubiera pasado. 

¿Por qué tengo que sentirme triste porque alguien decide alejarse?

“Ya te lo dije. Me gustas y todo, pero no quiero tener una relación”.

Yo lo entiendo. De verdad que lo entiendo, y también lo acepto. Sé que se está cuidando, que está tratando de que nada lo distraiga de su camino hacia él mismo, y eso es algo que no quiero cambiar de él por nada del mundo porque esa conciencia lo hace especial. Lo que menos quiero es cortarle las alas. ¡Pero no puedo evitar que me duela, pues! Porque estaba naciendo algo bonito (Que ok, no duró mucho, pero fue bonito y me ilusioné) y creí en él y confié en él, y planeé con él, y al final ahora ni nos hablamos, porque él tiene miedo, se está yendo, aún no se siente a gusto consigo mismo, qué sé yo.

¿Y lo que yo decido? ¿Y lo que yo quiero? 

Lo peor es que si no lo acepto, voy a terminar vomitándolo. Y no quiero eso. No quiero escribir una carta de despecho y reclamos. No quiero victimizarme y lamentarme de mi mala suerte (¿Qué podía esperar de alguien que conocí poco y virtualmente?). Me revienta ser tan inocente y ver cuánto me falta madurar, prefiero mil veces cuando hago las cosas bien, al menos no siento vergüenza de mí misma. No soporto sentirme “mal”, “desencajada”, y lo único que sé que puedo hacer, ya que no puedo mostrarle a NADIE mi debilidad, es escribir. Escribir para mí misma, para, una vez más, sorprenderme y defraudarme a mí misma con confesiones de alguien que parece desesperada por atención y cariño. Desesperada no. Pero sí decepcionada.

Lo que quiero es que podamos hablar. Ser amigos. No espero nada de él más que algún comentario sobre algún tema de yoga, o de fotografía, o alguna broma. No espero ninguna invitación, ni confesión, ningún “te quiero”, “quiero verte”, “ya verás que se repetirá pronto :)”.  Eso sería ser más ilusa de lo que ya soy. 

Bueno. Una relación debe ser de dos. Desde un principio esto no tenía pies ni cabeza por la situación en la que él está, y ahora sería injusto para mí ser su "whatever" sólo cuando le provoque verme. Yo me lo merezco todo, sino es mejor nada. Eso, en caso de pareja. Y en caso de amigos, es normal no hablarse por días. Yo hago eso con mi Joseph, y con Annie, y no por eso dejo de quererlos. 

Sólo que, obvio, no hay ningún otro tipo de atracción y encima manifestada hacia ellos.

Dios, ¿Cuándo maduraré?

No me gusta ser así, no me gusta que esto me esté afectando cuando dije que no lo haría, cuando se está cortando todo ahora para evitar peores ratos después, cuando racional y espiritualmente lo comprendo; cuando es por nuestro bien. Son mis emociones y mi irracional tendencia a sentirme poca cosa la que me hace cuestionarme qué tengo de malo (Que trato de pensar que no es mucho) y si no hubiera sido mejor nunca hacerle caso, o por el contrario, convencerlo de que si ambos sentimos algo no está mal huir de ello.

No. Ante todo está la libertad, y yo respeto eso. Lo hice antes con varias personas. Lo haré mil veces más si es necesario. No quiero retener a nadie a mi lado, es lo más vil que podría hacer.

Yo sé que me evita, porque no quiere hacerme daño y que me ilusione. Yo sí lo extraño, extraño hablar de cosas profundas con él. Supongo que duele porque estoy matando eso. Me gustaría que volviera a confiar en mí, saber lo que pasa por su cabeza. Es cuando fue más abierto que más lo quise. Así pensara diferente a mí en algunos temas.

Quiero que quede claro: No voy a quejarme ni decirle nada feo, no voy a molestarme con él tampoco. Simplemente voy a dejar las cosas donde están, y si avanzan, chévere. Otra cosa: yo no creía haber encontrado a mi alma gemela, a la persona con la que pasaría el resto de mis días. No quería proyectarme más allá de algunos varios meses, y sabía que esto duraba para largo pero no de "esa" manera. Saber eso no siempre es bonito. Pero no podía evitar saber que él era alguien especial, que esa conexión y afinidad no se encuentra tan fácilmente con cualquier otro ser humano y que significaba que estábamos unidos, de alguna manera, que una alianza habría significado muchas cosas buenas para nosotros como individuos y para otras personas, y que matar algo cuando aún no terminaba de cobrar forma es muy triste. Yo no siento que esto es lo que iba a durar, sino que se está cortando. Porque implica miedo, y yo he aprendido a dejarme sentirlo y aún así arriesgarme. Y es decepcionante darme cuenta de que el que se paralizó fue él. 

Supongo que él está aprendiendo eso, y está en todo su derecho. Y es mi turno aprender a caer parada de este tipo de decepciones.

De todas maneras, era una locura pretender tener algún tipo de vínculo con una persona que está en medio de su “noche oscura del alma”, y que encima se va de viaje.


Lo único que me da esperanza es que ni él ni yo hemos muerto, y que quizás esto no sea un ”hasta siempre” sino una especie de pausa, meter todo en el congelador (Cosa que dudo posible pero en fin), y que más adelante se presente como una compañía espiritual sobre todas las cosas, y que seamos los “amigos” o “compañeros” en este camino. Después de todo, yo sé esperar, y sé que esto no ha terminado.

Además, la muerte tampoco es el fin.

Y ya, me voy a poner a hacer mi tarea de radio, que tengo que presentarla en una hora.




1 comentario:

Alexandra Kyrumi dijo...

Hola, es la primera vez que me paso por tu blog y me alegro de haberlo hecho. Tu entrada me ha encantado, en todos los sentidos. Pareces una chica tan profunda y de buen corazón... que de veras te deseo todo lo mejor :) Te dejo mi blog por si me quieres visitar n.n
http://sweetdreamsfuckchocolate.blogspot.com.es/?m=1