Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


martes, 22 de abril de 2014

Cuando me amé de verdad, por Charles Chaplin + Epifanía

chaplinCuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre: Autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es Autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama Madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es Respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama Amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé que eso es Simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la Humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama Plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… ¡saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.


Charles Chaplin.




¿Buscas una solución, una respuesta? Busca en tu interior. Te sientes perdid@, desorientad@ dentro de un torbellino de sucesos, ideas y personas, y no te das el tiempo de estar sol@ contigo mism@ y de ser honest@ en lo que sientes. Deja de pensar con tu cabeza y piensa con tu intuición, con tu corazón. Pregúntale que es lo que quieren. Deja de lado los juicios y críticas. Es hora de que despiertes, es hora de que te alejes de ese aletargamiento. Es hora de que te encuentres contigo mism@. Es hora de ser tú. Es hora de recordarte, de tener el valor y la humildad para ser honest@. Sólo así vas a poder dejar de sentirte como te sientes.


Si es que es verdad que las cosas llegan en el momento en que tienen que llegar, y que todo pasa por algo, quiere decir que los mensajes que he estado recibiendo son enviados en este momento por una razón, y que quienes leen esto lo hacen porque es momento de que reciban este mensaje. A veces ni yo misma me entiendo. A veces me pongo así, receptiva, rara. He aprendido que lo mejor es dejarlo ser, dejarlo fluir, sin juzgar. Sin pensar. Simplemente es. Así es mi naturaleza. Y tengo fe en que si este mensaje le llegará a quien le tenga que llegar, porque algún bien le debe hacer.

Hoy me siento limpia, ligera, libre. Y no tiene nada que ver con la comida ;)

Síp, es verdad: el perdón nos acerca al amor. Y el amor nos salva :)



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