Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


jueves, 10 de octubre de 2013

Haciendo cajas

Brownie dice que en mi casa somos unas acumuladoras. Yo le doy la razón: ¡deberían verla cantidad de basura que hay! Desde adornos de cerámica hechos por nosotras hace más de 10 años hasta monitores de computadora que no sirven. Estamos en la etapa de hacer cajas para irnos y pintar. Entre el domingo y el miércoles 15 pasaremos la primera noche oficial en nuestra nueva casa y estoy muy emocionada por lo que significa (Voy a tener un cuarto para mí sola, ambientado a mi estilo, y no se lo pierdan: ¡¡¡tenemos vista al mar!!!). Ahora, además de los trastos en el pasillo, hay cajas por todas partes, que intentan reunir las cosas más importantes para nosotras. Tras años de mudarnos con miles de paquetes inservibles, esta vez parece haber más determinación (Al menos en mi hermana y en mí) de llevarnos sólo lo que nos pueda ser útil. El sonido de la cinta de embalaje es algo casi constante a lo largo del día. Pero yo, con las manos aún resentidas, no he guardado casi nada. Pienso que tengo tan pocas cosas propias que será un chiste lo que me lleve. No así en cuanto a mi bagaje emocional y mental.

Había planeado hacer una entrada divertida, pero hoy no me siento tan animada. En realidad, todo lo contrario.

Y no es que haya pasado nada en especial. Eso es: nada ha pasado. Son mis propios pensamientos y mi imaginación lo que me convierte en un saco andante (Y uno bien pesado). Si bien las cosas han "mejorado" en el sentido de que son más estables y hay menos estrés, lo cual me ayuda a estar de mejor animo y ver con más positivismo el futuro, aquí se aplica que "El ocio es la madre de todos los vicios".

Hace un tiempo puse de estado de facebook “No hay peor tortura que la propia imaginación”. La mía está bastante desarrollada (a veces no sé si eso es bueno) y en días como hoy en los que la inactividad y los cambios me embargan, no hace sino convertirse en mi verduga.

Estos días han sido bastante atareados, llenos de estrés, actividades y preocupaciones. Algunas de ellas no se van. EL problema viene cuando me concentro en ellas, cuando la falta de actividad que me distraiga me lleva a darles vueltas y a convertirlas en temas dignos de guión de telenovela. Y hay un par de temas recurrentes que me desgastan últimamente.

El otro día que fui a darle clases a mi alumnita vi de casualidad a mi ex, Laro.  Él estaba hablando por su celular, serio. Parecía triste o preocupado, lo cual me hizo reformularme muchos pensamientos de estos meses. Felizmente estaba en taxi, no a pie, porque de haber sido así era muy probable que me haya estupidizado, paralizado y él me haya notado. O quizás habría cruzado la pista y corrido a abrazarlo o besarlo… o a pegarle un rodillazo en los testículos, por huevón. Más tarde se lo conté a Brownie, y él me dijo que mi hermana le había contado que ella se había cruzado con él, y prefirió no comentármelo. Al parecer es muy mala idea que tenga noticias de él (Sí, yo también lo creo). Bueno, es que las últimas veces que he sabido de él y su “emocionante” vida (Como diría tan sarcásticamente mi hermana) no ha sido muy provechoso para mi salud emocional, por todas esas preguntas y situaciones imaginarias de las que hablé hace un momento, que me subyugan y sacan lo peor de mí. Mi lado enfermo, desgraciadamente el que he terminado mostrando. Porque las últimas veces que he sabido de él han sido motivo de mails aberrantes y retorcidos en los que me he disculpado por no ser suficiente (Tan típico de mí creer que soy la causante de todos los males del mundo, por mi culpa por mi culpa por mi gran culpa), y le he reiterado mi devoción incondicional. Obviamente después de hacerlo me sentí tan mal que pensé que requería castigo, así, yo solita, y le conté a Brownie, el cual si no fuera tan paciente me habría terminado definitivamente. En realidad, lo comprendió como lo que era: un boicot, y más le preocupó el hecho de que el psiquiatra me haya aumentado una pastilla de esas que te ayudan con los pensamientos obsesivos y negativos pero que te dejan como zombie, taradúpida, lo cual sí le generó angustia porque “No quiere volver a estar con una zombie” (Soy su tercera enamorada psiquiátrica, pero parce que soy la menos de todas xD). Bueno, a la semana él leyó el mail que lastimosamente le mandé a mi ex y obviamente se armó la de San Quintín… pero lo pudimos superar y sirvió para unirnos más.

Suena cursi, pero creo que esas crisis nos han afianzado más. Y aquí entra la cadena de reflexiones en las que quería enfocarme en este mail, y que he logrado desarrollar gracias a las terapias.

Cuando le conté al psiquiatra lo del mail, él me habló del autoboicot, pero en contra de lo que pensaba que me iba a decir (“Le has escrito porque todavía lo quieres y estás tratando de hacer que Brownie te termine para no tenerlo que hacer tú, porque en el fondo no estás tan enamorada de éste”), me dijo algo muy cierto: “Si realmente no quisieras a Brownie, le habrías terminado hace tiempo. Es más, ni siquiera habrías salido con él. Es más, te apuesto a que tuviste tus razones para terminarle a tu ex a pesar de lo mucho que lo amabas, seguro estabas cansada y no querías darte cuenta y que si volvieras a pasar por las mismas situaciones con el mismo conocimiento de ese entonces, habrías tomado las mismas decisiones de terminar y salir con este otro chico”. ¡Y es verdad! Me ayudó muchísimo rescatar el lado real y positivo de la situación por la que estaba pasando, enfrentar que si bien me sentía mal por algo que ahorita comento, las decisiones que había tomado eran las correctas, y eso mejoraba mucho mi autoconcepto.

Porque sí, creo que he aprendido mucho en estos meses, he crecido y he tomado las mejores decisiones para mí que he tenido al alcance. Desarrollando un poco esta idea, y volviendo a principios de marzo de este año, yo realmente veía que mi relación estaba en picada y no quería tener a mi lado a alguien por pena o costumbre o peor es nada. Me dañó muchísimo alargar la agonía y me dolió en el alma que él me cambiara por otra. Pero aquí dos cosas: ¿Acaso me arrepentía de haber aceptado salir con Brownie? Si volviera a estar en esa situación, ¿Le habría dicho que no? No, la verdad es que me emocionaba que él se interesara en mí. Será por falta de autoestima luego de que mi ex me saliera con necesidades variadas, pero me alegraba tener algo en que pensar que no fuera él y la perspectiva de algo nuevo, yo que he tenido tan poca experiencia.

Así que, siendo consecuente con mis decisiones, que es algo que estoy trabajando, yo sí quería y quiero estar con Brownie. Y por eso es que a pesar de todas las veces que hemos estado cerca de terminar (Porque yo no soy la persona más simple del mundo y él no tiene el mejor de los caracteres) y siempre que él me ha dejado la decisión a mí porque su postura estaba clara, yo le he respondido que quiero seguir intentándolo. Porque veo dentro de mí que si bien no es lo que yo esperaba para mí, es algo que quiero irracionalmente a pesar de los problemas que hemos tenido, y que si me pongo a analizar me hace bien, me pone contenta, me ilusiona, me gusta y quiero para mi presente. Por lo tanto, lo mantengo, y soy feliz con la decisión que he tomado.

(Estoy explicando esto pasito por pasito porque creo que es importante definir bien la cadena lógica para tomar decisiones y porque así es como realmente se debe pensar, sin contenido emocional que interfiera en la visión de las cosas).

Pero, ¿Y lo que siento por Laro? ¿O es que ya no siento nada y "lo he traicionado"? ¿Es que quiero a dos personas a la vez?¿Qué es lo que me pasa?

Volviendo a los sucesos, y recordando una de las cosas más ciertas que me dijo mi psicóloga en una sesión en la que estaba particularmente pesimista y de mal humor, “¿Cómo que él te cambió por otra? ¿Entonces tú qué hiciste?”. Silencio. En realidad, véase por cualquier ángulo, yo también lo cambié por otra persona. No terminé de lidiar con el duelo y me metí en otra relación (Teniendo en cuenta que mis tiempos emocionales y de re-estructuración de pensamiento son largos, lastimosamente), y por eso es que estaba haciéndome un nido en la cabeza. “No habrá sido mi intención sacarle celos, pero sean cuales hayan sido mis razones decidí involucrarme con alguien más, y eso me pone en exactamente la misma situación que Laro, así que no tengo derecho a quejarme porque yo he hecho con él exactamente lo mismo que él conmigo”. Touchè. Además, querer seguir delante y querer a otra persona no significa traicionar. ¡Ni que mi corazón fuera tan pequeño como para que no me quepa nadie más en él!

Así que esto responde un par de preguntas.

Volviendo a la pregunta de por qué me he estado sintiendo tan triste/inestable y comportando tan inmaduramente en estos meses, la respuesta que he hallado (Y que no me ha gustado nadita escuchar por parte de mi psicóloga, porque fue ella quien me lo dijo y lentamente con los días me voy convenciendo de que tiene sentido), es que una parte de mí quería moverse para adelante, salir airosa, como lo había aprendido en Cieneguilla. Otra parte de mí no se daba por vencida y no soltaba el pasado. Mi lado enfermo. Mi TCA.

Anorexia no sólo es dejar de comer. Es dejar de disfrutar de la vida y de todos sus componentes hasta que se deja de vivir. He estado poco sintomática en cuanto a conductas con la comida, pero recontra desequilibrada emocional y racionalmente. Y esto responde a viejos patrones de pensamiento que me cuesta mucho dejar, y que uso como boicot para reafirmar mi creencia de que “no puedo cambiar” y “no puedo ser feliz”.  Por ahí que se me ha ido la tendencia a usar de chivo expiatorio a mi cuerpo, pero mi TCA ha estado activo a nivel emocional. “No disfruto de las cosas, me restrinjo de lo bueno que tengo o me puede pasar con el típico “no merezco, no me des, no me gusta”. Lo veo todo negro, me quejo, nada es suficiente, yo menos, mi autoestima y autoconcepto están borrosos otra vez, pero no por alguna situación en especial sino porque yo no me he encargado de cuidarlo, y ante cambios y nuevos retos, si bien mi actitud ha sido la de enfrentar conductualmente, a nivel mental he seguido resguardándome en los miedos, en los finales tristes, en los “no soy capaz”, en de nuevo “no merezco y no debo ser feliz, ergo prefiero negarlo, ergo me restrinjo hasta de ir al baño”. Literal. Si algo bueno me pasaba, en vez de reforzarlo con algo positivo como “Bien, Cristal, te lo mereces, has luchado mucho por eso”, he seguido con mis manías viejas de echarme por el piso.  ¿Cómo, pues, voy a tener una actitud saludable y sentirme bien si me la paso repitiendo mis errores, tan estudiados en cieneguilla? Eso realmente reconfirma el hecho de que eso sólo era el principio, en la vida diaria está lo difícil y si no me mantengo en práctica constante, me caigo.

(Pensamiento recurrente: “ ¡Cómo me gustaría ser como una persona normal que no tiene que esforzase para pensar de manera adecuada, que no tiene tantas trampas en su cabeza!”).

Toda esta situación de procurarme eso que tan bien conozco- la carencia, la tristeza, la decepción- no hace sino generarme esa emoción tan familiar: frustración. Estoy frustrada en todos los sentidos porque mi vida no ha resultado lo que yo quería, o había planeado cuando era chica. Me he decepcionado al no poder tener las cosas que quería al punto de dejar de desear y esperar nada para no decepcionarme más porque estoy dando por sentado que no lo voy a recibir, pero a la vez me estoy generando mucha insatisfacción y frustración por mis necesidades físicas y emocionales insatisfechas. Caray, esto es digno de un diagrama, así no se entiende bien. Bueno. ¿Pero qué es lo que planeaba o quería para mí?

De niña, tener a mis papás juntos. Tener amigas en el colegio, que me aceptaran como soy, encajar. Resaltar también significa ser diferente, y todos sabemos que ser diferente en esta sociedad es sinónimo de estar fallado. Nada de esto sucedió: Frustración.

Falta de dinero, falta de alimentos, falta de seguridad económica, de vivienda, de estudios: miedo y frustración.

Perfeccionismo, pero errores como cualquier ser humano; enfermedad adquirida, incapacidad para socializar o desempeñarme adecuadamente: frustración.

Maladaptaciones familiares para poder sobrevivir a una realidad adversa que luego cambió e incapacidad para re-adaptarse  y vivir en la realidad: frustración.

Poca seguridad en mí misma, no muy buenas elecciones en cuanto a chicos, experiencias amorosas negativas o truncadas: frustración.

Falta de dinero, estudios truncados, amores perdidos: frustración.

¿Sigo?

Al menos me demoro un poco, pero soy consciente. Sí, cargo bastante frustración. Hace poco una chica de mi promoción del colegio y que ingresó conmigo a la universidad se casó, por supuesto, con su novio desde primer ciclo, doctores ambos, trabajo asegurado, rubios de ojos claros y muy guapos los dos, boda de ensueño, todo esto a los 25 años, edad en la que yo había planeado casarme luego de haber terminado mi carrera de medicina sin ninguna pausa y con excelencia académica, tras un largo noviazgo con el único amor en mi vida, con mi familia asegurada y bien asentada cada quien, los problemas entre mis papás resueltos, con lo suficiente a nivel material como para no necesitar nada… Esa es la vida que yo quería, caray. Y todo me ha salido al revés.

Sin embargo, ¿Tiene que ser todo como yo quiero? ¿Tan poco capaz y adaptable soy que si algo no sale como yo lo quería, mi vida se va a la basura? ¿Vale la pena desperdiciar los próximos 50 años porque no me fue bien en los primeros 25? ¿Y realmente tan mal me ha ido?

La respuesta para todo es no. Lo que pasa es que mis lentes de sol, esos que estoy tan acostumbrada a usar, no me dejan ver bien.

A pesar de todas las cosas que a mi alrededor han salido de forma diferente y dolorosa, sigo viva. He desarrollado más capacidades en este año de las que podría haber desarrollado si todo a mi alrededor hubiera estado perfecto durante toda mi vida. No soy una pedigüeña, hijita de papá, que no tiene que esforzarse para conseguir algo en la vida: a la que con un chasquido de dedos ponen en la tv, o aprueban de curso porque papi tiene influencias, siquiera de las que tienen todo pagado (Lo cual sería una tranquilidad, pero bueno). Sin embargo, nunca me fue mal en los estudios y en las cosas que me he propuesto. Me podría ir mejor pero la pereza y el miedo me lo impiden.  No soy la persona más sociable y alegre,  y de hecho puedo ser bien drama queen, exagerada y teatrera a más no poder. Pero hay personas que me quieren, y por más que muchas se han retirado, actualmente las hay, y para colmo, disfruto estando sola, me puedo divertir con cosas muy simples. Mi mamá vivirá medio fuera de la realidad y mi hermana será un poco irascible, pero ambas son más buenas que mandadas a hacer, luchadoras, generosas y amorosas. Y eso para mí siempre ha sido lo más importante en una persona.

Y aquí va: no estaré actualmente con la persona con la que ya me había proyectado a futuro, de hecho ni siquiera es la primera de ellas en mi vida; pero es alguien bueno, que sí me valora y me da mi lugar, que piensa en cómo me puedo sentir frente a algo y me protege e incluye en sus planes, que está decidido a renunciar a conocer otras posibilidades  porque sabe que no existe una persona “perfecta” para uno con la que podría vivir feliz para siempre sino que hay varias, pero que la opción que conoce ahora le llena y le parece suficiente y tiene tantas cosas buenas que no le parece que vale la pena arriesgar perderla por otra quizás mejor o peor pero sí algo nuevo y emocionante, “como para variar”; que ya conoció suficiente, probó suficiente, sufrió suficiente y sabe que podría ser feliz de otra manera pero simplemente no quiere. Que sabe que soy más que un diagnóstico, un nombre, un color de ojos y cabello, una forma de pensar y una cantidad de conocimientos y que sabe que a pesar de que me caiga y me equivoque me puedo levantar porque tengo la capacidad de hacerlo, que es paciente, que me motiva y espera a que haga las cosas sola en vez de desesperar o hacerlas por mí; que cree en mí; ESO, ese saber que valgo mucho más por mi esencia y por lo que soy que por todas las cosas anexas como mi físico, mi familia, mi capacidad monetaria, mis estudios y logros personales, y aún así tener ansias de permanecer a mi lado para ver cómo me va en lo sucesivo; ese querer compartir a lo largo del tiempo, como los mejores de los amigos, como compañeros de vida; esa opción que no es la de por si acaso sino la primera; ese rostro que quieres contemplar mientras duerme  y que a pesar de sus defectos no concibes vida sin él, ese quererme simplemente porque soy, eso que yo sentí antes y que ahora alguien siente por mí y yo también, ESO es lo que yo siempre he querido.  Trascender en la vida de alguien.

Así que, definidas las cosas como están y teniendo mis pensamientos más claros es que recién puedo procesar lo que ha pasado. Tengo resentimiento, mucho, y rabia e impotencia… pero desde ese día que ví a Laro en la puerta de su trabajo hablando por teléfono, me di cuenta de que ya no era tan fuerte. Y eso me ha pasado antes: poco a poco el dolor se va, dejando lugar para sentimientos positivos como agradecimiento y amistad, e incluso mucho cariño. De algo sí estoy muy segura, y es de que él fue alguien importantísimo en mi vida y siempre lo voy a querer mucho. Pero el hecho de que hayamos terminado POR MUTUO ACUERDO (Recuerda eso, señorita), si bien implica que por un tiempo las cosas serán tensas y tristes, poco a poco darán paso a lo que realmente puede haber entre nosotros: amistad, cariño y respeto.

Yo me veo a largo plazo y sé que no quiero sentir estas cosas feas que siento cada vez que me pongo en situaciones imaginarias; sé incluso que, haya sido como haya sido, yo no quiero sentir rencor por las personas con las que él decida pasar su tiempo, ni por las personas que estaban conmigo y que se fueron con él, como amigos en común.  Creo que no me sirve de nada imaginarme los “hubiera” porque ya pasó su oportunidad y simplemente no se dieron, ni los “y si” porque depende de más que la voluntad de una para que se hagan realidad, y que todo eso no me convierte en la persona que quiero ser: alguien libre y feliz. El tiempo y el comprender(me) deja espacio para el perdón, y quizás después el olvido, y la tranquilidad que eso conlleva. Además, y quiero pensar que es posible, el hecho de que ahora sea impensable siquiera encontrarnos en la calle no debe significar que de acá a un tiempo sea posible tener contacto de alguna manera. No tiene que ser un final en nuestra historia, sino una pausa. Como la que tuve con mi primer enamorado, o con tantos amigos que tengo lejos pero que cuando vuelvo a ver, vienen con todas las emociones y recuerdos  lindos. Como en algún momento dijimos, “No todo tiene que ser drama”, y si bien no puedo ser un témpano de hielo como él y racionalizarlo todo ni bien terminamos porque para mí las palabras y las relaciones tienen más trascendencia que la que el tiempo que existen, sé que es algo que no puede durar para siempre. Simplemente porque no quiero sufrir para siempre. No parece, pero a mi manera busco ser feliz.

Porque una de las preguntas más constantes que me he hecho es “¿qué pasaría si me lo encontrara y tuviéramos que hablar, e incluso si estuviera con “ella”?"

Quisiera que la respuesta fuera: poder hablarle con el cariño que se merece por ser quien quise en su momento, poder tener la grandeza de respetar sus decisiones y estar contenta por él, contenta en serio.

Y me alegra ser capaz ahora de bloquear cuando me viene la cascada de reclamos, y concentrarme en cosas productivas, y sentir poco a poco que está bien que él esté contento con "ella" y no conmigo, y alegrarme por ello. 

Y finalmente, hay algo más de lo que me he percatado con tanta ida y vuelta de ideas: Esos “hubiera”, “y si”, “debería” y “seguro que” lo único que han hecho es mermar mi corazón más de lo que estaba. Porque sólo son suposiciones que cuando se desarrollan sólo me envenenan. “Si hubiera sido más complaciente, él me habría querido más". "¿Y si en vez de escribirle me hubiera quedado callada? ¡él estaría preocupado queriendo saber de mí!”,  “debería haberme dado cuenta de que a él le gustaba ella cuando todavía estábamos”, y sobretodo, estos seguros: “Seguro que la debe adorar porque yo soy complicada y fastidiosa y teatrera”, ”debe estar super feliz con ella y le debo haber parecido una pesadilla o un error más en su vida” “seguro su familia y sus amigos me deben odiar y deben pensar que soy una loca”, "No me quiero ni imaginar las cosas que deben rajar de mí", "No puedo creer que en su corazón yo ocupe un espacio siquiera por lo poca cosa que soy", "¿Por qué te olvidaste de mí?", “Seguro que ya no le intereso, bueno, eso es obvio porque de lo contrario me habría hablado o buscado”, “Seguro le doy pena todavía”. Todas estos pensamientos son IRREALES hasta no demostrar lo contrario, y teniendo en cuenta eso, si no son reales, sólo existen en mi mente porque YO los fabrico… ergo, YO MISMA ME ESTOY DICIENDO TONTA, LASTIMERA, DESAGRADABLE, y estoy propiciando sentirme mal conmigo misma y fortalecer esa idea de que no valgo ni merezco. YO SOLITA, con mis pensamientos, me estoy matando. Lo cierto es que no estamos y punto. Lo que sea que pasa por su lado no lo conozco, lo ideal sería que me incluya pero lo real es que no es así y no por eso tiene que ser algo malo para mí o para él. Simplemente dándome cuenta de lo mal que me hago a mí misma, cambiando esos pensamientos con afirmaciones realistas de mis logros actuales y viendo el vaso ni medio lleno ni medio vacío, sino completamente lleno (porque el aire también ocupa un lugar en el espacio), y controlando mi lado enfermo para dejar salir a mi verdadero yo, esa Cristal que brilla por sí sola y que fue la que lo deslumbró a él en su momento y puede deslumbrar al mundo entero si lo permitiera, si no se entrampara tanto.

Porque soy una chica fuerte, inteligente y más consciente de lo que es superar a sus demonios y a sí misma de lo que cualquiera puede ser, y quien estuvo a mi lado y ya no lo está, pues simplemente se la pierde, porque también es bonito ser parte de mi vida y ser objeto de mi cariño, mi atención, dedicación, alegría y compañía. Sobretodo si me conocen tan bien como él, por ejemplo. Soy una buena amiga porque soy empática, presto atención a los detalles y me pongo en el lugar del otro; soy una buena pareja porque soy constante, no creo en que las personas son descartables y me esfuerzo por tener relaciones duraderas en vez de alegrías efímeras, y me gusta mucho dar cariño, engreír y jugar, e incluso soy un poco demasiado complaciente; soy inteligente, lo cual es demostrable por mis habilidades académicas, por mi capacidad para salir de algunos embrollos y porque aprendo de mis errores; soy valiente porque enfrento mis dificultades y a las cosas que me dan miedo, como situaciones nuevas o simplemente subir de peso; soy fuerte porque tolero todo lo que pasa porque en el fondo sé porque he comprobado que todo lo malo pasa, y siempre hay altos y bajos; soy astuta y creativa para encontrar soluciones y divertirme en el camino; soy divertida e interesante porque se puede mantener una conversación larga conmigo, y puedo hacer reír a las personas con un juego de palabras, una broma o un gesto; soy talentosa porque puedo hacer varias cosas como cantar, pintar enseñar, escuchar, aconsejar, escribir textos, seguir indicaciones, aprender a usar y hacer cosas que no conocía; soy una buena persona porque busco hacer el bien y mis impulsos no son ni violentos(Aunque últimamente me haya desconocido un poco con esas ganas de jalarle de los pelos a “ella” por los celos, jamás pensé que sentiría algo tan horrible) ni hirientes ni desconsiderados; y soy valiosa por todo lo anterior.

El punto está en recordarlo siempre. "Yo no soy la causa de las desgracias en el mundo, pero sí responsable de muchas de mis desgracias".

Así que basta. En mi casa nueva no hay espacio para los resentimientos y los recuerdos-reclamo del tipo “esa chica del trabajo que está muy buena, que es medio hueca y a veces me desespera porque no trabaja tan bien como yo pero que es buena gente; que grabé la otra vez bailando gracioso, mírala, qué simpática, fácil la puedo emparejar con alguno de mis amigos”, o "Me gustan las chicas con pechos, pero tú estas plana (¡Si me viera ahora! ¡JOJOLETE!)" (En realidad en la versión inédita de este post, que estuvo unas 5 horas, enumeraba una lista de reclamos y resentimientos de cosas que pasaron. Pero las quité. ¿Para qué ponerlos? No quiero seguir con esas cosas en mi cabeza y mi corazón, en serio; clasificados y descartados, en mi caja de lo que me va a servir no entran. Hubieron errores y yo tampoco me hice valorar mucho pero eso ahora ya no es importante. Ya aprendí varias lecciones. "Ya lo pasado, pasado", lo importante y lo que vale es todo lo bueno, que fue muchísimo). Nop. Mudarme implica cambiar de vida, y aunque sé que mis manías se irán conmigo y sólo depende de mí controlarlas, soy capaz de dejar muchas cosas atrás. Incluso a Laro y mi resentimiento. Ahora sí me siento más lista, y me alegra de verdad porque así disfruto más de mi lindo presente. Ya basta de mails, mañanas cuestionadoras, tardes rabiosas y noches deprimentes pensando en lo imposible e irreal. Me concentro en mi ahora y dejo para después lo que sea que pase después. Creer que no puedo hacerlo sería subestimarme, y  eso es algo que quiero cambiar, junto con algunas de mis metas de año nuevo que aún no logro cumplir. Y si parece que soy idealista…bueno pues, es que me gustan los retos ;)

Amé el 100% de Laro que tuve, pero si no quiso seguir acompañándome y yo me cansé de esperar a que quisiera hacerlo, así que no puedo hacer nada más que respetar su decisión y aceptar las consecuencias de mis actos, porque si de verdad lo quiero como persona, lo mejor que le puedo dar es la libertad de ser y hacer lo que él quiera, y si de verdad quiero ser feliz, debo aceptar que mis emociones cambien a ser menos fuego y más tierra. Mientras, a mí me toca disfrutar con el amoroso de Brownie que me quita el maquillaje, no toma ni fuma, es tan feliz como yo comiendo algo rico y luego tirándonos a ver Discovery Channel, alguna película o simplemente durmiendo un sábado por la noche, que se convierte en el alma de la fiesta y se queda hasta el final si le da la gana (Sin vómito ni estupideces de ebrio de por medio), que me ayuda en todo lo que se le ocurre que me puede ayudar, que me mira con seguridad, alegría y a la vez vergüenza a los ojos porque sabe que lo veo por dentro; que me devuelve todo el amor que alguna vez pude dar, a quien le parece más importante el ser que el parecer, y el desarrollarse como ser humano antes que como profesional porque sabe que eso no lo define ni lo hará feliz o mejor que otros, que tiene tino, sentido del humor, no deja las cosas a medio hacer ni posterga, es hiper responsable y que a pesar de sus errores y defectos es un gran compañero de vida.

Sí, definitivamente a él sí lo pongo en una caja, pero bien cerca.

(¿Mis manos? Doliendo, como las últimas dos semanas. Pero me zurro, necesitaba escribir todo esto J Aunque sea para mí misma, a modo de terapia. En realidad esta es la verdadera finalidad del blog: hacerme bien a mí y dejar en claro mis procesos de forma que si alguien es tan valiente de leerlo todo los pueda imitar con ejemplos propios y así les pueda ser útil. SI NO QUISISTE LEERLO, ¡TE LA PERDISTE, PUES!)

2 comentarios:

Mia Anita dijo...

"No hay peor tortura que la propia imaginación"

No podría estar más de acuerdo. De una persona con síndrome maniaco-depresivo, sin contar mis trastornos de alimentación y mi insomnio, debo reconocer que mi mente es lo más destructivo que tengo, más que mi salud!

No sé si estás en esea onda ahora, con tantas refleciones y la mudanza, pero me atrebo a pedirte un favor, como "compañera de blog" en desgracia.

¿Sabes de alguna carrera en estos días?

He engordado tanto este año que ya ni salgo a la calle. Parezco una matrona de 60 con monos deportivos y enormes playeras constantemente, y evito que cualquiera me vea.

En los últimos años mis mayores éxitos para perder peso fueron las carreras.

Si te enteras de alguna, tendrías la amabilidad de informarme? Mi correo es: casi.solo.mia@gmail.com

No sabes cuanto te lo agradecería!

Mucha suerte con la mudanza! Que traiga mejor ánimo y cosas muy buenas para ti!

Pecas dijo...

Que triste leer comentarios de este tipo en un blog de una persona en recuperación. Personalmente es casi una falta de respeto que salgan con esas preguntas :(