Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Aquí estoy yo


Y bueno, el ratito de oscuridad de hace varios días se quedó en eso. En varios días xD (Jaja naah, mentira).

Pienso que he aprendido muchísimas más cosas en los últimos 4 años que en el transcurso de mis 21 años anteriores. Cosas mucho más importantes que leer, escribir, hablar idiomas o hacer cálculos complejos. Incluso más que conocer el cuerpo humano y su funcionamiento (Aunque lo pongo un poco en duda, eso sí me parece importante xD. ¡Estamos con la chispa, hoy!). Lo que quiero decir es que ya he pasado por muchas de las peores cosas que me podrían pasar, y aquí estoy, parada, caminando ese camino que tanto temía antes caminar. He madurado. He crecido. He aprendido, a golpes, con sangre y lágrimas, pero aquí estoy. Y estoy feliz.

Porque si bien las cosas no marchan según lo que yo me imaginé de pequeña (O hace un año), marchan. Y marchan bien. Empiezo a comprender bien ese dicho de "Si la vida te da limones, has limonada": No tengo otra alternativa, porque es lo que tengo. Pero ya no me altero y deprimo tan seguido pensando en que "pudo haber sido de otra manera". Para mí es un avance grande. Brownie me fastidia diciendo que soy una "sufridina", pero lo que pasa es que caray, yo le cuento las cosas que pasan porque así son. Suelo hacerme bolas y todo, pero ninguna de las personas que me conocen puede negar que bieeeen en el fondo, para mí el cuento tiene un final feliz. "Sufro" porque en el mundo de colores en el que vivo no pasan estas cosas, pero sé que sólo son momentáneas y que el dolor pasa. Lo he experimentado, por fin. Esta esperanza en la vida no la tenía y no sería posible tenerla si no estuviera manteniéndome.

Y es que lo más difícil de estar en mi posición, la de muchas personas en el mundo, es justamente mantenerse. Acallar las voces, reprimir los impulsos, convencerme a mí misma de que por más que suene bien, no es bueno saltarme una comida. "Averiguar quién soy yo sin mi TCA", esa es la consigna más difícil. Porque da terror pensar en una vida en la que la comida no sea una preocupación y las variaciones naturales de mi cuerpo no sean un problema. Fantasear con ello es bonito cuando estás mal, pero estar en esa posición y mantenerse ahí es el verdadero reto.

¿Cómo hacer para mantenerse?¿Cómo hice para llegar hasta acá?

Eso es sobre lo que desde ahora quiero escribir.


La respuesta es una sola: vivir. Seguir viviendo. Caminar, gatear o arrastrarse, pero seguir en movimiento. Aprender a adaptarse a los cambios (Que duelen y son difíciles siempre), aprender a decir adiós, a perdonar y conocerme a mí misma. Ser honesta, mirarme bien, escuchar al resto. Ser humana. Me siento contenta porque, simplemente pasando los días con la rutina diaria de levantarme tempranito, comer lo que tengo que comer (Así lo varíe en cuanto a cantidades y calidad) y cumplir con mis responsabilidades es como me siento mejor. Es un círculo positivo que me refuerza seguir haciéndolo.

Tengo problemas, y seguiré teniéndolos. Tendré días negros, muchas veces, y lloraré como María la del Barrio o Candy cada vez que sea necesario hacerlo. Si no, no viviría a pleno. Pero también soy feliz, porque tengo más cosas de las que me gusta aceptar.

He tenido mucha suerte en la vida. Por ejemplo, en los estudios: mal que bien he podido ir a un buen colegio donde aprendí de valores, de la importancia de estudiar y ser mejor. He podido viajar un par de veces. He tenido una pareja maravillosa a quien amé sin medida, que me retó a no rendirme y me enseñó a desafiarme a mí misma. Tuve un padre, en algún momento de mi vida, al cual admiré y quise mucho. Sentí, quise a muchas personas que ya no están conmigo por cuestiones de la vida. Pasé por un internamiento donde aprendí a vivir, y tuve un tratamiento completo (¿Cuántas personas en el mundo no pueden acceder a eso?)

Y actualmente no me puedo quejar. Tengo el amor de un hombre que me adora y me respeta y haría cualquier cosa por mí, y a quien amo por lo bondadoso, cariñoso, inteligente y capaz que es.

Tengo a una madre trabajadora, distraída y con defectos, pero guerrera como una leona e interesante como ella sola. Una hermana excesivamente preocupona, graciosa y dulce cuando quiere, un hermano bueno e inteligente. Mascotas, que a pesar de que han colonizado mi casa y causan problemas, son una fuente inagotable de cariño.

Tengo un cuerpo lo suficientemente sano y fuerte como para permitirme trabajar para generarme mejores oportunidades de las que me puede dar mi familia. Soy independiente, he vuelto a tener ese empuje que alguna vez, aunque para mal, tuve.

Tengo trabajo, varias fuentes de trabajo, y próximamente la oportunidad de volver a estudiar. Con mi esfuerzo he logrado reunir todo el dinero que necesitaba para pagar la deuda de mis estudios, yo solita, cosa que antes me hacía sólo sentir pena de mí misma. Pronto dictarán la sentencia del primer juicio de alimentos contra mi papá, y aunque sé que va a ser doloroso lo que sea que pase con su familia y que lo será hasta el día en que me muera, tengo fe en que va a ser algo positivo para nosotros.

Tengo amigos, pocos pero buenos.

Tengo capacidad de aprender, ser flexible ante las circunstancias, resolver problemas y aprender de mis errores, que han sido muchísimos. Enfocarme en lo que me da tristeza, como los amigos que se fueron o las oportunidades para ser alguien importante en la vida que se me negaron sólo genera más inmovilidad. No ayuda. Y mi reto ahora es avanzar y seguir haciéndolo. Olvida, perdonar, y hacer mucha limonada.

Quería compartir esto porque si bien nada ha cambiado mucho (Más que lo de la plata que ya junté, y que sólo es un primer paso porque igual seguiré trabajando y ahorrando para ayudar a pagar mi casa y quizás terminar de estudiar algo); me he quitado los lentes oscuros y puedo ver más que sólo un fondo pequeño rodeado de negro como en un túnel. Las nubes han despejado y lo puedo ver ahora todo mejor. Y es alucinante.

Y bueno, en realidad, ya que no tengo nada demasiado interesante sobre lo que escribir, puesto que la vida es eso, sólo una sucesión de acontecimientos y exaltarlos no los convierte en hitos, pues proponerme a redirigir este blog hacia donde lo quería dirigir: vaciar mi experiencia en recuperación. Escribir de las terapias, del tiempo que pasé internada, del proceso de cambio, de las cosas buenas que me permiten ahora ser una mejor persona.

Así que nada, "hierba mala nunca muere", y por aquí seguiré dando vueltas y escribiendo sobre lo único de lo que puedo dar fe por conocimiento de causa: de que se puede superar la tristeza, renacer de las cenizas y comenzar de nuevo. Y no necesariamente construyendo una fortaleza alrededor para que nadie se acerque y  haga daño, sino con las armas necesarias para atacar y proteger lo más preciado que se tiene: la vida. Una misma.

Porque con la única persona con la que se va a pasar el resto de la vida es con una misma, y de una depende ser tu mejor amiga.. o tu peor enemiga.

Y tú, ¿Qué escojes?


 ;)

1 comentario:

Pecas dijo...

Creo que voy a leer este post cada vez que me sienta mal. Porque son muchas las cosas que una no ve cuando está mal, cuando se siente triste. Personalmente ya sabes que yo me siento por esos rumbos. Aveces bien, aveces mal, aveces fatal y aveces no me importa nada. Y ahorita mi cabeza está como en una fiesta de emociones y pues yo solo quiero un poquito de paz y serenidad. Por eso cada vez que me encuentre llorando de impotencia creo que voy a pasar por acá a leer esto. Gracias por escribirlo! Un abrazo.