Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


miércoles, 21 de agosto de 2013

Un ratito de oscuridad


¿Qué hacer cuando de pronto mi pecho se llena de tristeza?

¿Cuando un estímulo logra que se quiera desatar una tormenta, el desborde de un río caudaloso, en el corazón?

Es bueno bloquear para no recordar ni sentir. Es bueno seguir adelante. Pero a veces una simple llamada, o la mención de un nombre, o una foto, o una situación, me hace recordar cosas que pasaron... y que ya no pasan... y sigo sintiéndome mal porque lo bonito de hace años ya no es ahora.

Tengo el problema de tener emociones enganchadas a mi pasado. Las he trabajado mentalmente. Sé que no hay que llorar sobre la leche derramada sino que hay que hacer algo al respecto. Pero mi naturaleza hipersensible e hiperreflexiva me jala a volver a los momentos, devuelve los pensamientos, y yo, nuevamente, estoy ahí, parada, viendo cómo mi mundo se cae. Experimentándolo de nuevo.

Hay muchas cosas que me gustaría que fueran diferentes. Normalmente puedo vivir sin ellas. Sólo por momentos, esos pequeños momentos en que me permito mirar atrás y querer llorar, es que me duelen tanto. ¡Duelen tantísimo! Sobretodo el ver cómo personas que fueron tan importantes en mi vida simplemente ya no quieren estar en ella. Y yo no puedo hacer nada al respecto, por más que me muera de cariño. Y encima pasan cosas que lo único que hacen es empeorar la desgastada "relación" con esa persona (Si es que aún existe alguna). ¿Cómo no empañárseme la mirada?

Tengo mucha fuerza de voluntad. Si no, no habría desarrollado TCA. Si no, no me habría recuperado esta última vez. Si no, no me mantendría fuerte, mirando el presente y el futuro, sonriéndole a lo que tengo y que tanto bien me hace. Mi actitud no es la misma de hace siquiera un mes. Sé que los "Y si", los "me hubiera gustado" y los "pobre yo, porque me falta tal cosa" no me llevan a nada más que ese círculo vicioso autolimitante y depresivo. Estoy haciendo un buen trabajo al bloquearlos y seguir adelante con mi vida.


Pero, ¡Caray, que tampoco soy de piedra, y en este momento siento que me toca lamentarme un poco, no sé, para sentir que existo, porque debo ser adicta al sufrimiento, porque me da la gana y porque si no le hago caso me va a carcomer por dentro y va a ser peor! Es toda una hazaña el estar donde estoy ahora, afrontando los miles de cambios que se avecinan, las situaciones nuevas, otras no tanto pero sí con diferentes personas, los veredictos que dependen de terceros y que pueden causar terremotos en el mundo... Pero también me canso y me dan ganas de llorar. De lloriquear un rato, lamentarme de lo que no tuve o perdí, y sentirme un poquito inferior.


Extraño, extraño tanto... Lamento lo que pasó... ¡Cómo quisiera!... Me da rabia, pena e impotencia... Siento envidia... ¿Se acordarán de mí? ¿Se sentirán tristes también al pensar en mí?... Si tan sólo yo no hubiera hecho eso... Si tan sólo las cosas no se hubieran dado así... Derrepente fue mi culpa, sí... Eso me hace un ser desagradable y defectuoso... Me doy rabia... Me dan ganas de sucumbir ante esa rabia contra mí misma por no haber podido hacer nada porque las cosas salgan como quería, y eso es contra lo que lucho todos los días (Dios, qué distorsionado)... ¡Y ni siquiera puedo decirlo directamente porque no sirve de nada!

De mí no depende que los demás hagan o sientan algo. Lo único que depende de mí es lo que yo puedo hacer y sentir. Y decido hacer y sentir cosas positivas y productivas.

Por eso escribo lo que siento. Si no lo volcara, me volvería contra mí misma. Ya adopté nuevas técnicas de limpieza interna, como ésta, y he logrado ser mi propia niñera, madre y doctora. Por eso me puedo dar el lujo de estar triste sólo un ratito.

"Un ratito, nada más, Cris; porque recuerda que más tarde tienes que seguir haciendo cosas. Porque te hacen bien y te ayudan a lograr tus metas. ¡Ya estás tan cerca de una de ellas!"

"Recordar el daño que te hicieron, o la tristeza mortal que sentiste en algún momento no te hace bien. Déjalo ir. Déjalo ir todo. Es dañino estar exponiéndose a recuerdos y dolores que ya no son reales. Ya pasó. Ya esas personas siguieron adelante y son felices, y ni les importa lo que sea de tí. Te toca ser igual de dura y olvidar, y perdonar..."


Sí, lo sé... pero si no sintiera estas cosas de vez en cuando, me sentiría mal conmigo misma porque esa no soy yo. Yo soy ahora gracias a todo lo que me pasó, a las personas que están y que estuvieron en mi vida. Yo he perdonado, lo siento así. Pero, ¿olvidar? Creo que no podría. Al menos no mientras las cosas siempre tengan un nexo con la actualidad, mientras hayan tantas cosas que me hagan añorar tanto. Mientras sienta envidia por los que están donde yo estuve. Yo no quiero olvidar nunca, porque sería olvidarme a mí misma, desnaturalizarme. Yo sólo quiero terminar de curar.

¿Será posible terminar de curar?

Tengo estrategias. Concentrarme en los pequeños placeres del día a día, como las cosas que suceden cuando interactúan las personas en la escuela; las risas y bromas que le hago a mi Brownie y todo el calor y amor que me da; la ternura de mis perros, sobretodo la de mi bebé, que luego de la operación me hace más gracias que nunca; una rica y reponedora siesta; cuando juego con niños o converso con mis alumnas; He desarrollado muchas capacidades además para reponerme. ¡Dios, si hasta he convertido este post en una ensalada de pensamientos positivos que tratan de callar los negativos!

Que ahí están. Ahí siguen. Ahí rondan, porque olvidarlos me da pena. Porque son cosas que me importaron, y olvidarlas sería traicionarme a la Cris de ese entonces.

Eso es lo más enfermo y triste de mí misma.



Ya tocará hablar de cosas bonitas en otro post. Me falta terminar de aceptar mi lado oscuro y no sentir vergüenza por quejarme. Después de todo, la naturaleza de todo ser humano es así, contradictoria y con matices.




Voy a estar bien. Es mi tendencia :) Lo bueno de la vida es que nada dura para siempre :)

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