Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


domingo, 21 de julio de 2013

La última vez

Me da mucha impotencia y rabia contra mí misma ser el tipo de personas que naturalmente ven el vaso medio vacío (Cuando está en realidad completamente lleno). ¿Por qué me empeño en enfocarme y lamentarme por las cosas que no tengo o que perdí, en vez de disfrutar lo que sí tengo y las muchas bendiciones que han llegado a mi?

Últimamente ando pensativa, melancólica. No me satisfacen las cosas. No puedo decir que estoy deprimida, pero creo que estoy llegando al punto en el que las cosas del bendito pasado me afectan porque simplemente no las he dejado ir de forma adecuada.

Me pasa con las personas más importantes de mi vida. Con mis amigas del colegio. Con mi papá. Con mi ex-padrastro. Con mi ex-pareja. Al final siempre es la misma sensación de abandono y desmerecimiento por ser alguien desagradable, eso que está en mi cabeza y que tanta fuerza tiene.

He luchado, he batallado contra toda la tristeza del mundo como nunca antes lo había hecho, pero hoy no pude evitar llorar. Llorar como hacía tiempo no lo hacia (Porque ya dije, no soy de llorar, y hace meses fue la última vez que lloré por Laro). No ha sido nada de lo que pasó hoy, ni el sueño de esta madrugada, no: es la desesperación que siento porque no puedo cambiar las cosas. Me siento como la novia que se va a casar por obligación aunque está enamorada de otro. Como Fantine, que tuvo que prostituirse para mantener al fruto de un amor (También perdido). Como un patético personaje de telenovela.

Y es que por más que adore a Brownie, NO PUEDO DEJAR DE SENTIR cosas por Laro. Es inherente a mí. Siento que pertenezco con él, que es su calor su energía y su voz la que necesito para que mi mundo esté bien (Aunque ahora también lo esté, de otra forma, pero también bien). El corazón de una mujer es el misterio más difícil de resolver para el hombre, porque aún ella misma tiene problemas para descifrarlo. Pueden pasar tres mil años y besar otros labios pero jamás olvidar al que realmente fue el amor de su vida, porque realmente la marcó a fuego. Y mi error estuvo en involucrarme tan pronto con alguien, por más bueno que sea, para tratar de pasar la página. Que me entiende mucho mejor y me cuida y me adora y se incluye en mi mundo en vez de tratar de sacarme de él, pero que llegó muy pronto y no supe poner el pare a tiempo. Merezco todo lo bueno que me está pasando. Incluso sé que cualquier chica desearía estar en mi posición, y me odio por no valorarlo como debería. Me revienta no ser feliz con ello porque, aunque mentalmente sé que nunca me convino y que ahora estoy mejor en todos los sentidos, emocionalmente estoy como encaprichada. Porque lo que sentí ahí está, intacto, ardiendo y destruyéndome de a poquitos, porque no sé cómo apagarlo.

¿Qué es lo que más impotencia me da? Saber que él toca a otra, que la considera lo mejor que le a pasado, que lo que pasó conmigo no fue más que algo bonito pero superable, que me tenga pena porque el señor magnánimo no puede sentir algo más elevado por un pobre ser como yo. No poder ser siquiera su amiga, por mi culpa. Sentir que me odia, a pesar de que él quiso que todo terminara y fue él quien empezó a rehacer su vida antes (Y eso fue lo que casi me mata justo antes de conocer a Brownie), y que no quiere saber nada de mí más que lo que puede leer de este blog, porque en fin, tiene más experiencia en rompimientos, su corazón no es el que se rompió ni sus sueños los que se derrumbaron, y para él todo es más fácil por eso.

Te lo dije, Laro: puedo ser feliz sin tí. Puedo salir adelante. Puedo hacer cosas grandes, cumplir mis metas, vivir en vez de sobrevivir... El problema es que simplemente no quiero. Llámame obsesiva, caprichosa, lo que quieras, pero simplemente el mundo no tiene los mismos colores si no estás. Es más, me da igual que leas esto y sientas más pena de mí, porque sé que nada va a cambiar igual. Vas a seguir siendo el ególatra que tiene a la ex detrás de sí, y a una chica parecida a él consigo. Me da celos el pensar que le coge de la mano, y los planes que teníamos los realiza con ella, y las cosas que me decía no me las dijo exclusivamente a mí. Me siento como una idiota porque, en cambio, no puedo pensar siquiera en reemplazarlo con otra persona. Yo sí soy reemplazable, dispensable, se puede sentir amor por mí o cualquier otra chica mientras sea menos complicada que yo; yo, en cambio, sigo fiel a lo que prometí, su sitio en mi corazón y en mi vida está intacto y aunque pueda amar a otras personas, jamás sentiré lo mismo, con la misma intensidad, seguridad y alegría que con él.

Quién sabe y estoy dejando escaparse por entre mis dedos al verdadero amor de mi vida y yo no lo veo porque estoy embrujada mirando para atrás. Quién sabe. Lo que sí sé es que hasta he pensado en terminar con Brownie con tal de al menos sufrir sola y no ilusionarlo más en algo que si bien me agrada, no logro igualar. Estoy molesta conmigo misma, porque no le puedo responder como quiero responderle, como se merece que le responda; molesta porque sigo enganchada en el estúpido pasado; molesta porque no puedo controlar mis sentimientos... sólo mi cuerpo, mi peso, mi apariencia.

Pero si sigo viviendo así me voy a volver loca. Brownie se merece algo mejor que una mujer incompleta porque no está en su 100%; lo malo es que no quiere otra cosa. Yo simplemente quiero dormir, para no tener que seguir exagerando lo que siento por él, y tampoco seguir extrañando a Laro (Aunque hasta en sueños lo extraño). Y es estúpido porque él no es ni la mitad de bueno, desinteresado, atento, caiñoso, dulce, ni me ama la décima parte de lo que Brownie; Es opuesto a mí, él vive en un mundo superfluo de fiestas, salidas, apariencias y dinero mientras yo estoy metida en la vida dura que me ha tocado y en las emociones y pensamientos de las demás personas; Brownie es como yo en eso. Pero vayan a ver a quién escoge mi corazón.

Y aún así, no voy a poder hacer NADA. Y tampoco puedo vivir subyugada por los "y si" o "desearía"... Me toca vivir en la realidad. Mi realidad es esta, yo la escogí, y espero de todo corazón que sea la más adecuada y llena de amor y éxito de todos los posibles caminos que haya podido elegir.

Esta es la última vez que voy a nombrar a Laro en mi blog, porque me voy a enfocar en vivir en la realidad. Mi realidad es Brownie, alguien que sí me valora (Caray, ¡cómo me gusta sufrir!). Mi realidad es lo que estoy consiguiendo con su ayuda y apoyo; mi realidad es que ahora no tengo a Laro, y si no lo dejo ir, me voy a enfermar.

Cosa que ya está pasando.

Ayer no almorcé ni cené. Desayuné normal, mi almuerzo fueron dos naranjas, dos paquetes de galletas de esas de soda bañadas en chocolate, en la media tarde un chocolatito y dos sanguchitos de cumpleaños, y en la noche (Tarde) un vaso de yogurt. He comido, sí, y bastante. Pero no es lo que debería ser.

No, señor. Yo soy fuerte. Yo no me voy a derrumbar por alguien que se fue. Me toca aprender a dejar ir, y disfrutar de mi hermoso presente. Me toca ser más que feliz y pasar la página.

Esta es la última vez que te digo que te extraño demasiado, que te quiero infinitamente, que eres el amor de mi vida (aunque no seamos el uno para el otro), y que a pesar de todo lo que siento por tí, voy a mirar hacia adelante. Todo esto ya lo sabes desde antes, y debe ser recontra satisfactorio para ti que sea así; bueno, si eres feliz, está bien, por más rabia, celos e impotencia que me de. Adiós, Laro. Te he colocado en una urna de cristal que va a ser tragada por las fibras de mi corazón, y aunque ocuparás bastante espacio y me dolerás cuando te toque, estarás tan guardado que no te sentiré. Porque así como la práctica hace al maestro, lograré concentrarme en lo que tengo ahora realmente y que tan bueno es.

Te quiero demasiado. Te amé con locura y sin medida, sin importarme ni yo misma. Te dí todo lo que tenía, hasta lo que no. Pero ahora ya no estás, y puedo pensar en mí. Me toca hacerlo.

Que duermas y sueñes con los angelitos, y seas muy feliz, de verdad (Me cuesta un poco desearte felicidad verdadera lejos de mí... de hecho me suena un poco falso todavía y en el fondo quiero que sufras... pero sí, empiezo a deseártelo para que luego se haga realidad).

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