Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


miércoles, 22 de mayo de 2013

El Amiguito

Cómo es la vida, ¿No?

Estás semanas en una depresión horrible en la que sólo quieres dormir o desaparecer... o estar con esa persona que tanto extrañas y que no puedes tener a tu lado porque sabes que no te ve de la misma forma que tú y eso te duele... y de pronto pasa algo o aparece alguien que capta toda tu atención y tu pena se va a segundo plano. O al menos ya no duele tanto.

El Amiguito me empezó a hablar el miércoles 8, de la nada. Me enteré hace unos días que fue porque conversó con Laro ese mismo día y que él le contó que ya no estábamos y que las cosas estaban complicadas porque él quería ser mi amigo pero yo estaba muy dolida. Me explicó que se acordaba de mí desde la única vez que nos vimos, en la entrada de un cine, cada uno con su respectiva pareja, y que desde ahí había estado pendiente de que existía y que apenas se enteró de que yo estaba "disponible", me habló. Y yo le respondí. Jamás en mi vida me habría imaginado que realmente alguien estaría detrás de mí esperando el momento para conocerme. Ese es el primer punto a su favor. 

Es doctor. Segundo punto a su favor. Y le interesa la geriatría y la psiquiatría, porque ha estado medicado por depresión. Tercer punto a su favor (No la depresión, sino el hecho de que entienda). Ha sido super super insistente y directo conmigo. Resulta un poco incómodo, pero a la vez halagador, y como dice mi mamá, luego de todo esto de lo de Laro estoy con el autoestima en el piso y me viene bien que me ayuden a sentirme bien y me den cariño. Ahí van 2 puntos a su favor. 

Todos los días de la semana me estuvo insistiendo para vernos. Que porque quería que lo acompañe a comprar una bicicleta, que porque quería conocerme, tomar un café conmigo, que quería conocer mi voz, etc. No, no, no y más nos, le dije. Pero me gustaba tenerlo para conversar y salir de mi nube negra cuando me hablaba. El miércoles todo fue facebook, el jueves le dí mi número, el viernes no hablamos casi nada, y el sábado le hice un juego del cual no para de hablarme porque le encantó: tuve que trabajar cerca de su casa y le puse como reto adivinar dónde estaba, de lo contrario no íbamos a salir en los siguientes 20 años. No sólo adivinó, sino que fue hasta donde yo estaba, le tomó una foto a la puerta y me vio a lo lejos. En la nochecita conversamos por teléfono por primera vez. Y cada día yo me iba poniendo más nerviosa, más ansiosa, hasta el punto de no poder dormir tranquila pensando en el misterioso admirador.

Llegó el día de la madre y con él, su confesión: citándolo: "con el serrucho en la mano y la sonrisa en la cara te hablé". Resulta un tipo muy irreverente. Y a pesar de todas mis excusas y murallas (Al punto de ganarme el apelativo "Escudito Q"), me convenció para vernos. ¿Qué podía hacer, si moría de la curiosidad y estaba más nerviosa que en meses? Así que ese domingo nos encontramos en un café, se enteró de mi TCA (Doctor, no se le escapa nada y menos cuando le pongo acertijos o retos), yo me enteré de que ha tenido una enamorada bipolar y otra borderline ("Y que no me preocupara porque por eso nada lo podía espantar"), nos fuimos a ver Ironman 3 y comimos el plato especial del día en Chili's. Era una situación tensísima, yo no sabía dónde esconder la cara (Literalmente), me convertía en un bollito de lo encogida que estaba y no me salía siempre bien la voz de los nervios.

Y así seguimos hablando lunes, y martes... y el miércoles nos volvimos a ver. A todo esto el mandado ya me había puesto que oficialmente le gustaba y que iba a insistir hasta conocerme bien y blah. Ese día me invitó a acompañarlo a comprar un regalo para una amiga pero luego me canceló porque "tenía una cita con una chica que lo había estado persiguiendo" y que resultó ser una modelito superficial psicópata. Mientras, yo acompañé a una amiga muy cercana a hacerse unos chequeos, y cuando se pudo escapar se unió a nosotros. Me divertí como no lo había hecho en meses con ellos. Pero más tarde, cuando ya estaba acostada y para variar estábamos hablando, me dijo "Quiero ser tu amigo. Porque si pasa algo te puedo perder, pero si no intento nada va a haber Blondie para siempre" (Yo soy Blondie, él es Brownie). Me pareció raro. Y me atreví a decirle "Me agradas" y a escribirle un mail en el cual le comenté que mejor no nos pusiéramos etiquetas definitivas y que seamos 100% sinceros (Digo, ¿No? Está que me persigue y me dice cosas y me coquetea... ¿y se arrepiente?).

¿Y saben qué me respondió? "Sinceridad ante todo. Me gustan dos personas. Aparte de tí, estoy saliendo con otra chica (Que resulta que yo conozco del colegio). Y estoy en un momento muy tenso de confusiones, porque con ella la cosa está más formada... pero tú me gustas".

...

¡¡¡HOMBRES!!!!

No sé si es porque soy medio tarada o qué, pero no me chocó tanto y le dije "bueno, ahora sí entiendo, seamos amigos, pues" (¡¡¡¡¡Cavernícola animal, estás saliendo con dos a la vez!!!!!), pero me vino con sus confusiones y sus "a ella la aprecio, pero tú me gustas, tú esto, tú el otro, ella en cambio, blah blah blah", y la conclusión de ese día fue que iba a hablar con la otra chica para poder salir conmigo, y que iba a ir a la psicóloga.

Pero al día siguiente me dijo "Sorry, ya no puedo hablarte, me rayas mucho, que estés bien", y yo O.O
Ok. Eso sí me dolió. Que de nuevo me cambien por otra. Por algo más fácil, menos complicado, más saludable. "Sí, me das miedo, por eso huyo bien lejos. Juntos nos vamos a hundir", fue lo que me dijo. Ya me daba risa lo dramático de su mensaje y lo colmístico de la situación, pero le dije "Ok, lo dejamos ahí. Suerte":

Al día siguiente me nació un impulso inexplicable y le mandé un mail. Me respondió. Y le volví a responder. Y me volvió a responder. "Que es un inmaduro, que no se le habla a una tipa si estás saliendo con otra, que le advertí que no jugara conmigo...", y él "Espérame un poco, yo te voy a buscar, deja que las cosas caigan por su propio peso"...

Sin noticias de él el lunes que acaba de pasar. Porque ayer martes me llamó por teléfono. Y me dijo que tenía que hablar conmigo, que habían cosas que no se piensan sino que se sienten y que no quería salir con la otra chica sino conmigo. Que ya estaba decidido, que había sido un tonto, que la otra chica era buena pero tenía cosas que no le gustaban y no podía tolerarlas, y que yo esto y el otro"... Le cortó a la otra chica (Más le vale), me pidió perdón por su estupidez (Le pedí que me lo diga en persona), y ayer salimos. Me recogió saliendo de dar clases, fuimos al cine (Él intentando darme la mano y tocándome el brazo y acurrucándose hacia mí, yo inmóvil nerviosa y a gusto, a decir verdad), me prometió que se va a portar bien y luego comimos y hablamos mucho y la pasé super super bien :)

Y estoy contenta. No porque necesariamente vaya a pasar algo con él (Porque ahora soy "Murallita Q" y él se ha puesto el traje y comprado un cincel y un martillo para sacar adobe por adobe "para llegar a mí", citándolo nuevamente.

Es lindo. Es bastante guapo. Pero va a tener que hacer méritos luego de su imbecilada si quiere algo conmigo (Que ya me dijo bien clarito). La situación está divertida, me siento muy animada... Veremos qué pasa.

(El psiquiatra me ha subido la dosis de antidepresivos a la máxima que puede dar. Pero me ha felicitado, porque "se trata de una depresión con causa real, no como antes, que era de larga data... y el TCA está casi asintomático, lo estoy manejando super bien. Se me ve mucho más madura y mi autoestima está en su sitio". Y así me siento: capaz de, realmente, manejar mi TCA. Que no afecte en mi vida como antes. Que comer no sea un suplicio, sino parte de mi medicación que religiosamente tomo. Que ya no es "sí, yo puedo controlarlo" y voy y como lo que pienso que está bien pero nutricionalmente está mal, o después tengo que compensarlo... No. Alimentarme es parte de mi "rutina" diaria, de mi vida, de lo que me hace mantenerme bien. Por fin bien. Por fin casi libre de TCA. Porque yo soy consciente de mis riesgos y de que tengo esa tendencia y si no me cuido, caigo. Y que sin TCA soy mucho más feliz, porque esa enfermedad afecta todos los aspectos de mi vida. Y felizmente, en este momento, no :) )


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