Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


jueves, 21 de marzo de 2013

1ra carta para Laro

Hola Laro:

Te escribo deseando que este texto llegue a tí (Y temiéndolo a la vez porque sé que no va a ser bonito lo que diga) para que sepas la verdad. La verdad de quién soy y lo que me está pasando. Lo que pienso, lo que quiero lo que me duele.

Tú llegaste y me conociste en el mejor momento de mi vida, cuando tenía el corazón y la mente más limpias y a punto de salir a la batalla. Llegaste como un remolino de viento cálido que me atrapó y me llevó consigo a donde quiera que fuera. No tuve tiempo de ordenar mi vida ni de entrenarme en ser yo sola en la vida diaria, porque me dediqué a tí con devoción. Te di todo lo que tenía, porque mi interior me decía que tú eras alguien en quien podría confiar. Me enamoré de tu alma, la verdad es que te leí y no necesité razones para que me gustes. Simplemente así era. Luego, cuando te fui conociendo y aprendí a amarte, pude hacer una lista. Y ahí fue que empecé a ponerte en un altar. Al punto de minimizarme yo y convertirme en la parte mala de la relación.

Me dijiste ayer que no me entendías porque había sido yo la que te propuso el tiempo. Como si yo fuera la que estaba incómoda con la relación, que ya no quería estar contigo. Sí, yo te pedí tiempo. Pero porque no aguantaba ni un minuto más esa farsa que estabas montando, de que "todo estaba bien" cuando en realidad tu espíritu me decía que no (Me dijiste que soy mágica, créeme cuando te hablo en mis términos mágicos. Así yo lo explico, no veo otra forma). Te lo propuse porque sabía que estabas confundido, porque veía que no te atrevías a encarar la realidad. Hace mucho tiempo te lo pedí pero porque quería ser infeliz y sentir una razón más para hacerme daño y dejar de comer y dejar de vivir... Esta vez te lo he pedido porque quiero ser feliz yo también, porque quiero a mi lado a alguien que me ame por lo que soy, y porque si no puedo tenerlo a mi lado porque estoy mal, quiero recuperarme a mí misma para poder volver a ser feliz por mí misma y atraer lo bueno a mi vida (Incluyendo el amor). Mi intención era que descanses de mí (Como si yo fuera una carga), y quién sabe, poder volver a hacerte feliz. Y si no se puede, al menos encaminarnos ya que no estamos bien juntos, pero yo estar bien y volver a creer que puedo hacer feliz a alguien por el resto de su vida.

Te soy sincera: hay muchas cosas que han pasado que me han hecho revivir emociones y pensamientos de cuando estaba mal, cuando tuve otras relaciones en las que me sentí como una basura. no amada, inmerecedora de cariño, un juguete. E inmaduramente te he querido echar la culpa de ello. Pero lo cierto es que no es tu responsabilidad sino la mía. Yo soy dueña de mis pensamientos. Y han sido esas cosas las que me han tumbado, pero porque yo también lo permití y dejé que mi chip antiguo funcionara.

Te explico un poco.


Agradezco infinitamente tu sinceridad y es algo de lo que amo de tí, pero no pude evitar sentir un puñal por la espalda cuando me dijiste que estabas con dudas y que querías probar otras cosas (besar otras personas, "cambiar el sabor del helado", como tú dijiste), porque me recordó a esta persona que jugó conmigo y lo interpreté como "no eres suficiente para mí, necesito más". Pensé: "De nuevo, alguien que no me ama como yo. De nuevo, alguien que prefiere a otra persona, de repente porque tengo la mente tan enferma y eso repele a las personas. Soy asquerosa". De pronto, pensé que todo había sido una mentira. Aún creo un poco lo que te acabo de decir, y aún no puedo dejar de sentirme mal por lo siguiente: ¿Recuerdas cuando vimos la película "Up" y me apretaste fuerte la mano mientras llorabas en la escena en que se ve la vida de casado del viejito, hasta que se muere la esposa? ¿Recuerdas que quisiste sacar ese tema en piano y te hacía llorar? ¿Recuerdas cuando fuimos a ver "Qué esperar cuando se está esperando" y me dijiste con lágrimas en tus ojos iluminados que querías tener un hijo mío? ¿O aquella noche que paseamos por mi casa pensando en los nombres de nuestros futuros tres hijos? ¿Recuerdas cuando me dijiste que te parecía muy pronto pero que querías pasar el resto de tu vida conmigo, en plena reunión en casa de Daniel, y no me soltabas? ¿Recuerdas que me dijiste que soy el amor de tu vida? ¿A DÓNDE SE FUE TODO ESO? ¿DÓNDE QUEDARON LAS PROMESAS DE AMOR, LOS SUEÑOS, LOS PLANES? ¿Realmente lo pensaste, quisiste decirlo, o fueron las hormonas del momento, y te arrepentiste, y te pusiste a pensar que quizás había que buscar más allá a ver si era otra persona? Porque eso es lo que estás pensando. No te cabe que puedas ser feliz con alguien, que el amor pueda durar, ser tranquilo y tan fácil de encontrar. Tienes que seguir probando, como el resto de machos, para demostrarte que tienes poder y eres deseado por muchas otras chicas... porque tus amigos están en plan de juerga y cacería y debe ser divertidísimo ir en manada a probar suerte. Porque no te fue suficiente lo que yo te di, y quieres más.



No, ¿Sabes qué? Ahí hay un error. No anda nada mal en mí. El que está mal eres tú, que no has sabido apreciarme. Tengo una condición, sí, por la que debo tener cuidado. Mi vida no ha sido tan fácil como la tuya, no has tenido que convivir y luego luchar con tus deseos de muerte por tanto tiempo como yo. Pero todo este bagaje de mi infancia y adolescencia (Y vida actual) no me hacen peor que nadie, al contrario: me hacen más fuerte. Más valiosa. Porque me hizo ser valiente, Laro, más que tú. Porque aprendí a ver mis emociones y sentimientos con honestidad, y a aceptar la realidad, y a enfrentar las cosas que estaban mal a pesar del miedo que tenía de perderte, cuando tú todavía no querías aceptar que ya estabas cansado. Yo tengo más dificultades, pero eso no significa que no voy a estar bien. Me puedo mostrar vulnerable porque estoy hambrienta de atención y cariño, y qué mejor que el tuyo, que es el que yo quiero. Pero ¿Sabes qué? Puedo vivir sin tí. Puedo ser feliz sin tenerte. Puedo vencer esos recuerdos y dejar de relacionarte con el tipo que jugó conmigo por meses y me hizo sentir desagradable, asquerosa y poco deseable cuando en realidad él estaba siendo injusto e inmaduro. O con aquel otro patán que sólo quiso un "chifita" y como vio que no caía en la cuenta, se alejó. Cuando en realidad sólo buscaba complacer su propio ego a costa mía. Tú sabes que también tengo tabúes con el sexo. Desde niña. Me ha costado romper mis esquemas mentales pero he hecho un buen trabajo para poder disfrutar contigo y hacerte más feliz y he cedido y aprendido que no tiene que convertirme en una mala persona, como yo pensaba. Pero no puedo negarte que me he sentido mal porque pienso que a veces simplemente eran tus hormonas, como las de cualquier chico cuando se le para.

Yo sé que está distorsionado, pero de alguna u otra manera, durante nuestra relación, han reaparecido esos pensamientos antiguos y esas emociones que hacían creerme asquerosa: una basura, porque "no puedo cambiar" (Al ritmo que tú quieres), porque "tengo(más)dificultades", porque "soy muy emocional y me entristezco con facilidad" (Cuando cualquiera que haya pasado por una vida como yo y tenga depresión se sentiría así y tendría estos pensamientos y sentimientos), o "mis opiniones son tontas y cursis" (Cuando simplemente es mi punto de vista y no tiene por qué ser malo); en fin, me sentí mal conmigo misma por no poder complacerte. 

Pero ahora sé que las cosas no son así. Que yo no soy la defectuosa, sino que tú no me has sabido aceptar. Y me estás subestimando. Porque, de nuevo, crees que eres imprescindible. Crees que voy a tratar de suicidarme porque ya no te tengo. Sí, mi mundo giraba a tu alrededor, pero soy más inteligente, valiente y capaz de lo que crees y sé cómo hacer que mi mundo vuelva a girar alrededor de mí misma. Lo he hecho antes. Lo puedo hacer ahora. Te lo digo, no te necesito para estar bien. Te quiero porque me haces bien, le añades un plus, magia a mi vida. Pero tú crees que eres lo máximo y que sin tí no funciono... y ya vez que han pasado los días y sigo aquí. Que me duele y me siento de cabeza, obvio. Tú sabes todo lo que significas para mí. Es horrible que te quiten lo que más quieres. Pero ¿Sabes qué? Soy fuerte. Más fuerte de lo que tú crees. Y tengo mucho más amor del que eres consciente. Te he dado todo de mí, que es mucho más de lo que crees, ni siquiera te das cuenta. Y vas a ver cómo no vas a encontrar a nadie que te de la tranquilidad, el apoyo, la compañía, los consejos, las risas, el amor que yo te he dado en este tiempo. 


Sí, tú sabes muy bien que soy difícil. Que mi carácter no es el más jovial, que mientras más gente haya en un sitio, más incómoda me siento y más me cierro; que mi familia es un desastre y mi casa desordenada y sucia; que me la paso dando traspiés y posponiendo las cosas importantes porque me da flojera vivir. Que tengo miedo de vivir, porque he estado acostumbrada a estar muerta. Todas esas cosas te han alejado de mí, son mis defectos y no sabes cuánto me arrepiento y cuán culpable me siento de ser así. Porque mi parte enferma me repite todo el tiempo que "te perdí por eso". Por ser como soy.

Pero la verdad es que no me aceptas. Siempre quisiste cambiarme. Siempre. Te la pasaste primero dándome consejos y motivándome y no dejándome vencer a pesar de lo difícil de mi situación (Por lo cual te agradezco porque es una de las cosas más bonitas que he aprendido de tí), pero luego empezaste a querer moldearme a tu gusto, a criticarme porque hice u omití algo, a corregir mi carácter en público y para el público, a minimizar mis necesidades y los cuidados que debo tener conmigo, a pedirme que te acompañe aunque yo esté cansada porque "si estoy contigo es parte de lo que tengo que hacer", a forzarme a encajar. A criticarme y no ponerte a pensar en lo difícil que es para mí levantarme y ver las cosas más real y positivamente, simplemente a molestarte porque "soy así, lenta y con una tara enorme". Me lo creí, Laro, te escuché tanto que de verdad me creí que algo andaba mal en mí porque no funcionaba como tú querías que funcione. Y ahora comprendo que simplemente tú me estabas forzando a un ritmo que no es el mío, y que me querías convertir en el centro de la fiesta, de la atención, porque sabes que tengo el potencial para serlo. Y tú sentirte orgulloso de estar conmigo, y quererme por eso. Me has pedido que cambie, pero no ha sido suficiente para tí. porque tú mismo no has cambiado en las cosas que te he dicho que me molestaban al principio. Te puedes obsesionar tanto con una idea (Como que "el flujo de caja debe cuadrar"), que no has pensado en lo que (una deuda) puede significar para mí justo en un mal momento, siendo yo tu pareja, alguien a quien amas y no vas a hacer daño a propósito. Te lo dije: Antes que tu empleada soy TU ENAMORADA. Y a tí eso te importó poco, porque más te vale tener las cuentas saldadas y las cosas ordenadas aún a costa de la confianza de otra persona. Me has hecho sentir como si ese dinero valiera más que nuestra relación.


Y perdona, pero tú no eres el ejemplo de concentración y de tener los pies en la tierra. Eres tan exigente contigo mismo que me estás queriendo moldear a mí también. Eres tan perfeccionista que no logras terminar ni hacer bien nada (Pero no porque no esté bien, sino porque nunca estás contento con tus resultados). Y esas frustraciones las canalizas conmigo, viendo mis defectos. Que en realidad también son los tuyos, porque soy tu espejo. Has estado demasiado concentrado en tí mismo. No has visto mis esfuerzos, sólo mis errores, al igual que haces contigo mismo. No has visto mis avances, sólo lo que me falta por lograr, tal y como haces contigo mismo. YO NO SOY TÚ. 

Que yo tengo parte de responsabilidad por que te hayas des-enamorado de mí, sí; pero no es tanta como yo pienso. Mis pensamientos distorsionados habrán colaborado a que yo reaccione y piense mal y me sienta mal con la relación, pero no es porque soy defectuosa, pobrecita yo, no; es porque eres inmaduro y no has sabido (ni querido) conocerme tan a fondo, porque te has dejado llevar por mis cosas malas y te has asustado de mí.




Pero es lo que simplemente soy yo. Una persona, imperfecta, pero con muchos dones. No tienes idea de lo valiosa que soy. Y no tienes idea de lo que soy capaz de hacer. Sin presiones, sin complacer a nadie. Simplemente siendo YO.

La persona de la que, creo, te enamoraste. Que viste al principio y por eso te atrajo. Que se fue opacando con la vida y escuchó demasiados mensajes distorsionados y sucumbió a sus propios recuerdos y vicios porque se sintió sin aire. Sé que me has querido, quiero creer más que no ha sido por gusto que has expresado en palabras lo que yo te decía con mis gestos (Quiero sentir esto por tí para siempre, no aguanto las ganas de tenerte conmigo el resto de mi vida, te quiero en mi futuro), y que me propusiste desde irme a vivir contigo hasta pasar el resto de tu vida junto a mí porque, espero, lo deseaste así. Y te agradezco infinitamente todas las caricias, los besos, las palabras bonitas, las cosas que me enseñaste, los momentos divertidos, los románticos, los de tanta confianza; te agradezco que te hayas entregado tanto a mí, que hayas confiado y hayas desnudado tu alma para mí, que te hayas esforzado hasta el punto de la antinaturalidad porque esto marche bien y yo sea feliz. Porque sé que en el fondo tu única intención era ayudarme a convertirme en una mejor persona, y para que junto contigo seamos una gran pareja (A pesar de que ya lo éramos sin necesidad de tanto esfuerzo, porque así como yo tengo un montón de cosas buenas, tú tienes un potencial increíble pero te exiges de mala manera a sacarlo de tí).


Yo quiero y me merezco a alguien que me de aire, que me de ternura, amor. Que me apoye, no que me presione. Que me cuide, que esté a gusto con la persona que soy motivándome a ser aún mejor sin forzarme... yo quiero que tenga detalles conmigo, que me sorprenda con una canción o un lugar bonito, o una carta o llevándome a los sitios que me gustan, a ver un atardecer de verano, a tocar el mar, a dormir con él y despertar para hacernos el desayuno; a que me bese y no separe su cara de la mía inmediatamente después, porque el entorno le llama.

Te pido perdón por haber sentido vergüenza de contarte todo esto antes. Temía perderte. Qué irónico, ya no te tengo justamente por no decir las cosas, basándome en que ya te las había dicho antes y no me hacías caso, en que no me entendías y en que de repente siguiendo tu forma de hacer las cosas iba a sentirme mejor. Lección para mí. Hablar, y pedirte a tí también que te amoldaras a mi pequeño pero intenso mundo.

Esto es lo que yo deseo. Esto es lo que pienso y quiero de nuestra relación. Si te parece que me equivoco, piña: esta soy yo. Tómalo o déjalo, porque no voy a dejar de ser yo para ser lo que tú quieres. Y no me refiero a que me voy a tumbar en vez de salir a la calle. Si te parece que hay algo rescatable, y que quieres intentarlo de nuevo, por favor, házmelo saber. Suena ilógico, pero yo he aprendido a amarte así de fregado (Y me ha costado, porque yo quería un príncipe perfecto y he sido bastante madura como para poner los pies en la tierra y verte tal y como eres, con virtudes y defectos). Por eso sé que no cualquiera te va a tolerar esas cosas.

Por todos tus defectos, normales como en cualquier persona, pero mejorables, sobretodo ahora que te los he mencionado; y por todas esas cosas lindas de las que me enamoré que simplemente son el otro lado de la moneda de tus defectos (Es decir, tu responsabilidad, tu sentido analítico, tu perseverancia y ganas de ser la mejor versión de tí mismo) es que estoy loca por tí. Esto es lo que pienso, eso es lo que me falta, lo que quiero que cambies.

Te amo más allá del sentido romántico. Te amo porque eres un ser humano imperfecto, al igual que yo, pero que busca mejorar, al igual que yo. Y te amo porque me has dado los mejores momentos de mi vida, y me has ayudado a crecer y volver a la realidad muchas veces... y porque has llorado en frente de mí y has sido sincero.

Y me duele mucho esta situación, pero no te preocupes porque no vas a cargar con ninguna enferma, porque ya sé que sólo yo me puedo levantar; sea un sí o un no, yo voy a seguir adelante. Y te voy a guardar en mi corazón.

Con todo mi amor,

Cris*

1 comentario:

Anónimo dijo...

https://www.youtube.com/watch?v=ZGiU1IGmp4Q