Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


martes, 17 de abril de 2012

Perfección y aprobación

Estos días han sido de abrir un poquito los ojos antes los problemas que tengo y tomar conciencia de ellos. Mi gran problema es que me quedo en ese punto: Ok, los diferencio, ¿Pero luego qué hacer con ellos? Laro siempre dice que "Con saber cuál es el problema tengo el 50% de la batalla ganada". Yo no sé qué tan certero sea ese porcentaje, él que siempre habla de números, estadísticas, procedimientos y programación Web. Es un cráneo, lo admiro un montón. Pero a veces pienso que no comprende bien la situación de las personas que simplemente carecemos de ese tipo de inteligencia que nos permite seguir adelante cuando nos sentimos mal (Resiliencia).

El sábado me pasó eso: falté a mi clase de teatro y me siento tan mal por eso que no me daban ganas de salir de mi cama. Por eso escribo, porque de verdad quiero conseguir continuidad en lo que escribo, no saltarme tantas cosas que me pasan así suenen banales, porque es muy terapéutico para mí y voy a poder ordenarme. Como cuando escribía mi diario de pensamientos y emociones. Y es eso: Siento miedo, me siento molesta conmigo misma, y obviamente me castigo recortando mi comida.

Con Nelly, mi terapeuta, me di cuenta de varias cosas: Primero, que siento miedo porque percibo muy grandes las responsabilidades que tengo en este momento respecto al trabajo (Porque es un trabajo nada parecido con los que he tenido antes). He de rescatar que a pesar de mi miedo lo estoy haciendo, pero no me convence mucho ese lado positivo porque por el mismo miedo lo retraso, lo hago mal, me equivoco, en fin, mi perfeccionismo está al mando. "Nunca está suficientemente bien".

Segundo, y este es un punto determinante en mi semana, estoy volviendo a tener actitudes de niña. De enferma. De ese, mi rol preferido en mi círculo. Es un círculo vicioso que se retroalimenta de las cosas que suceden (Como me dijeron las chicas en la terapia de grupo, "Mi enfermedad ya está sintomática").

Verán, y esto es común en las personas con Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA): Por carencias de la niñez, necesitamos aceptación de las demás personas, y creo que más aún de la gente significativa para nosotras. Por eso nos afecta tanto lo que nos dicen de nuestro aspecto y eficacia. Creemos lo que nos dicen porque prácticamente somos lo que dicen que somos. Y si aquella persona que tenemos en tan alta estima no nos "quiere" o "valora" o "tiene en cuenta" tanto como nosotras quisiéramos, nos vamos al fondo. Y lo manifestamos tratando de querer llamar la atención.


La necesidad de aceptación, de sentirse querida o perteneciente a un grupo, y por ende el llamar la atención como medio para conseguirlo son COMPLETAMENTE NATURALES en el ser humano. Es un mecanismo de supervivencia. El macho expone sus músculos o atributos masculinos para atraer a la hembra, la hembra se viste de forma llamativa para atraer la mirada de los machos y así procrear. Cada quien expone lo que conoce como su "fuerte", su mejor atributo. Algunos exponen su inteligencia y se sienten recontra bien cuando es reconocida. Otros, su bondad. Otros, su habilidad manual o física. Inconsciente, pero natural. El problema viene cuando las formas de llamar la atención no son adecuadas, saludables. Como en nuestro caso. ¿Quiero que me vean, que me aprecien, que me tomen en cuenta? Perfecto, me lastimo, dejo de comer, vomito. Pero OJO: no lo publico a los cuatro vientos, sino que lo escondo. Me encojo. Me convierto en un ente cuyas emociones están herméticamente cerradas. A ver si alguien se da cuenta de lo encogida, callada, rara, enferma que estoy. Llamo la atención de forma INDIRECTA, no pidiendo ni dando cariño sino haciéndome daño para conseguirlo. Quien dice que no quiere llamarla, miente: en el fondo, inconscientemente, su comportamiento y forma de actuar desinteresada de sí misma, enfocada hacia los demás, siempre perfil bajo y a escondidas de las miradas, está llamando la atención. A mí me pasaba eso. Y mientras más perfil bajo se es, más atención se llama, pero menos querida una se siente, y por eso trata más de pasar desapercibida. Ser "la persona diferente", "especial", "única". A ver si alguien lo nota. Al final no estamos siendo diferentes del resto, que también trata de resaltar de los demás. Incluso de la gente que busca sentir que pertenece a algo y se define por su forma de vestir o la música que oye; llenan su vacío gracias al sentir que son parte de un grupo, pero este grupo se diferencia del resto por ciertos detalles únicos. Al final es lo mismo: llaman la atención.

OJO: no tengo nada en contra de los Punks, Emo, Literatos, actores, bailarines, gays, club de fans ni nada. Es una visión psicológica de este fenómeno de la agrupación. Obviamente, se da porque el ser humano es un ser social que necesita interactuar con otros. Pero no se define por lo que parece, sin por la persona que es.

Duele mucho aceptarlo, es verdad, pero sí, tratamos de llamar la atención, y no porque somos unas engreídas acaparadoras que nos gusta ser el centro del mundo, sino porque tuvimos carencias de afecto. Algún trauma, algún problema, alguna necesidad, y tratamos de llenar ese vacío. Eso no nos hace malas, ni débiles, ni egocéntricas, sino que simplemente es un rasgo humano más. Y aceptarlo es parte del proceso para estar bien, comprendernos y perdonarnos.


Ok, yo llamo la atención. Y en mi caso (TCA) lo hago mediante el cuerpo y la actitud inmadura/infantil/autosuficiente/lo que sea. Yo tengo un poco de todo, pero en la parte más honda de mi enfermedad, como estaba muy débil y no podía sola, me tenían que ayudar. Me convertí en una niña. Y más que nada, en la niña de mamá. Desde siempre me caractericé por ser "la hija buena, bien portada, inteligente, talentosa, y un largo etc". Perfecta, por supuesto. Mantener esa "reputación" ha sido lo difícil para mí, y lo hice tratando de complacer a los demás. Mediante su aprobación. Las personas perfeccionistas buscamos la aprobación de los demás mediante nuestros méritos, habilidades, aptitudes. Manteniéndome niña a pesar de mis veintitantos años, además, me convertía en alguien manipuladoramente dócil, cuya compañía agradaba a "todos", simplemente perfecta. Y eso me convenía, porque al meternos a la gente al bolsillo obtenemos lo que queremos: cariño, atención, inclusive cosas materiales. En mi caso, retuve a mi lado a mi mamá. Me llevaba muy bien con ella, porque en esa época ella necesitaba cuidar de alguien para sentir control sobre mí y mi enfermedad y que las cosas no se le escaparan de las manos, al igual que yo, que sentía control sobre la comida y a la vez me sentía protegida con tan sólo un abrazo suyo.

Y esto, señoras y señores, una vez recuperada y obtenida mi independencia respecto a mi madre, es lo que he ido trasladando hacia Laro. Es como si siempre tuviera que haber una persona alrededor de la cual girar, alguien que me quiera salvar para yo sentirme segura. Es como si tuviera que enfermarme para recién sentir que me quieren. De nuevo, esa forma indirecta de pedir atención, mimos, amor.

Yo no creía que soy perfeccionista hasta hace poco, cuando comprendí que el perfeccionismo no se basa en hacerlo todo perfecto (De eso estoy muy lejos). La persona perfeccionista está siempre en la búsqueda de la autosuperación, "nada es lo suficientemente bueno, siempre se puede mejorar", es increíblemente autocrítica, y sobretodo tiene como máxima personal el "no puedo/debo fallar". Simplemente no es posible. Es tan grande el miedo que muchos dejan(mos) de hacer cosas de las que tenemos miedo para no correr el riesgo de frustrarnos por haber fallado. ¡Y lo peor es que al no hacerlas, se refuerza el círculo, la postergación, y encima nos sentimos peor porque fallamos al no hacerlo!

Y estas son las dos cosas que me han estado pasando últimamente y de las que me he dado cuenta, que me hacen ponerme mal. Tengo mucho miedo de fallar en el trabajo, porque sería faltar a mis estándares de excelencia, y también porque (quizás, en parte) sería como fallarle a mi Laro. Y he ahí la conexión con el otro punto: A lo mejor las cosas nos van tan bien porque yo me esfuerzo en complacerlo. En que me apruebe. Tengo tanto miedo a la separación que me obligo a ser perfecta para él, "hecha a la medida de sus necesidades", incapaz de decirle No o de expresarle lo que me molesta sin sentir culpa y pensar que se va a molestar conmigo. ¡Siquiera eso, que se va a molestar conmigo! ¡Como si eso fuera lo peor que me puede pasar en la vida!

Y entonces me pregunto: ¿Está bien seguir con esta relación tan bonita?, ¿Es en verdad amor lo que siento, o es necesidad?, ¿Él me ama por quien soy o por cómo soy? ¿Seré capaz de seguir adelante si es que terminamos?


Hace un par de días tuvimos una discusión fuerte. Simple: me tomaron fotos tipo modelo en un studio, estaba feliz porque según yo me veía bonita ("Aunque en algunas partes se veía carne"), y fui contenta y orgullosa de mi trabajo a enseñárselas. Esperaba una felicitación y piropos. Ese día me sentía bonita. ¿Qué me dijo? "Lo siento, no puedo seguir viendo esas fotos, sales demasiado mal, estás demasiado flaca y no me gusta cómo te ves".

¿Eso es un cumplido o es una ofensa?

En un momento me vino la típica victimización de "no soy nadie, no deberías estar conmigo porque soy una enferma y te voy a hacer daño y tú te mereces alguien mejor, alguien con quien puedas salir a la calle sin sentir vergüenza o a comer sin preocuparte por los precios o lo que come". Él me dijo algo que sí me dolió: "Efectivamente, ya no está eso de ti que tanto me gustaba: tu fortaleza. Te estás dando por vencida. Antes eras muy ordenada con tus horarios, seguías tu régimen y estabas convencida de las cosas. Has cambiado" Obvio, mi autoestima ha bajado, no busco lo mejor para mí, estoy enferma. Pero eso no significa que por ello me voy a condenar a seguir estándolo. Tengo que luchar. Y por eso reiteré una decisión que ya había tomado días atrás: voy a seguir un régimen. Uno con nutricionista, quien me monitoreará regularmente. Eso implica subir de peso, engordar recuperar mi peso... pero hasta de eso soy capaz de hacer con tal de que él esté contento y la relación siga. Y en parte, con tal de estar bien. SANA. Capaz de hacer una vida normal.

Eso es enfermizo. Está bien mi decisión de seguir adelante, de volver a vencer a este monstruo que soy yo que ya tenía dominado, pero me da rabia porque creo que debería haberlo decidido por mí y para mí, no por motivación prestada para complacer a una persona que quién sabe, tenemos proyectos y planes a futuro (Hasta nombres de hijos) pero puede que en algún momento termine.

Eso de terminar me da pavor. Yo no creo que las cosas se tiran a la basura, hay que luchar por ellas y arreglarlas. Creo que esto es solucionable. Pero no sé qué tan convencida estoy de ello, y qué tanto lo hago para que me deje de molestar y qué tanto es porque quiero estar mejor para tener un futuro (Con él). Y qué tanto lo hago para YO tener un futuro, el que sea, pero uno en el que me sienta eficaz y valiosa.

Lo peor, la cereza del pastel: la premisa de Laro es "No puedo/quiero estar con una persona enferma". ¿No será que me he dejado enfermar a propósito para probarlo, probar si me quiere, si se queda a pesar de mi problema, o simplemente para que me deje y así yo tenga una razón más para ser infeliz?

Ya ni sé.

Me siento muy insegura. De mí misma, de lo que debo hacer, de lo que realmente está pasándome, y sobretodo en estos últimos dos días, de su amor. Lo único que sí sé (Y que, contradictoriamente, no me termina de convencer) es que estar sana y liberarme de mi enfermedad lo vale todo. Todo el esfuerzo, todo el dolor y el miedo. Por miedo dejé de hacer lo que estaba bien... Es hora de superarlo.

Sorry por el post largo.




1 comentario:

Pecas dijo...

Wow, no creo que las intenciones de Laro sean ni de un insulto pero tampoco cumplido. A veces esperamos que las personas reaccionen como nosotros lo haríamos; y como no sucede así, nos desconciertan por completo.

EL MIEDO puede ser la mejor arma que tengas a favor, piénsalo.

Saluditos :), Peca