Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


sábado, 17 de diciembre de 2011

Mail a una amiga


Más que amiga, es una compañera de enfermedad. Es de mi ciudad, y le tengo mucho cariño, aunque no la conozco. Por ahí nos hemos cruzado, pero no sé cómo ni quién es, es un misterio para mí. Y me da mucha pena por lo que está pasando... Trato, pero sé que no puedo ayudarla. La única que podrá hacerlo es ella, cuando se de cuenta de lo que significa su enfermedad y haga algo al respecto.


Hola Krizziaz!

Me creé una cuenta akí (En xanga, donde está su blog), sólo para comentarte :)

Para nada que caiste en mal momento, soy yo la q ha estado ausente. No es mi obligación estar ahí, pero es algo q me gusta, me hace sentir bien, y me conviene darle más tiempo del q le doy.

Sabes? Cuando yo ingresé a tratamiento me sentí igual que tú. Confundida. De hecho, más q confundida, con ganas de tirar todo por el caño y dar la contra. Y de qué forma! Yo entré a tratamiento ambulatorio (1 hora de terapia semanal, luego dos), y aún así bajé 10 kilos más hasta el día que me interné. Realmente hice lo que quise en cuestión al peso.

Pero eso no es lo q cuenta. Porque puede que haya bajado 20 o 30, el punto es lo que estaba haciendo con mi vida. NADA. Desperdiciaba todo. Tuve que llegar a un momento de comprensión luego de tocar fondo para decidirme ir por lo bueno, y ahora que veo las consecuencias de mi exfuerzo me siento orgullosísima de mi decisión.

Lo que te quiero decir con esto es que no hay nada que te pueda decir: es una decisión tuya. A mí me duele bastante ver/enterarme que la mayoría de las personas necesitan tocar fondo para querer salir. Es una constante que veo. Muchas están en tratamiento y reinciden, porque hay algo qaue las jala. Quizás, a veces pienso, que es que no tocaron fondo. Quizás necesitan verlo y sentirlo con sus propios ojos. Quizás, otras veces pienso, es que están tan pero tan mal que simplemente no quieren. Yo me consideraba dentro de esta categoría. Y sin embargo mírame.

¿Entonces qué? ¿Por qué me metí en tratamiento? ¿Porque había tocado fondo?

Una nunca sabe cuándo toca fondo, sino hasta que empieza a salir de él. Es ahí cuando se da cuenta de que no había más allá, que no podía seguir así. Si al principio es por otra persona, como tu mamá, bien; eso es motivación prestada. Pero un tiempo después te das cuenta de q en realidad la cosa va distinto.

Una d las cosas q entendí en algún momento fue que cuando alguien se hace daño y hasta intenta morir, sea de la forma que sea, lo que está diciendo parece ser eso, "quiero morirme"... pero en realidad lo que está haciendo es decir "me siento demasiado mal, confundida, triste, con rabia, y no aguanto esta sensación, estoy harta de sentirme así y quiero hacer algo".

¿Eso no es, acaso, una manera indirecta de buscar ayuda? ¿Por qué te desahogas? ¿Por qué me escribiste, si en el fondo lo que quieres no es sentirte mejor, aliviarte?

Imagínate un perrito. Un perrito de la calle. Está acostumbrado a dormir a la interperie, pasar hambre, rascarse las pulgas, huir de los carros y las piedras que le lanzan las personas. No confía en nadie, y te apuesto a q si pudiera hablar y pensar de una forma similar a la d los humanos (Xq me consta que piensan, sólo que no tan elaborado), diría que el mundo es una mierda y que no vale la pena vivir. ¿Para qué? ¿Para estar sufrfiendo de hambre, frío, picazón y encima maltratos? Imagínate de pronto que el perrito sigue a una persona amable que le llama la atención en la calle. Esta persona, sí, amable, es una niña. No tiene ni siquiera el permiso de sus padres, ni los medios económicos, pero va y lo coge y se lo lleva a casa. Lo alimenta, lo baña, lo calienta y lo acaricia. ¿Cómo se sentirá el perro? Te apuesto a que los primeros días andará escondido debajo de las mesas, durmiendo en los rincones. Será huraño, gruñirá sobretodo a los papás de la niña y a la niña cuando se le acerque demasiado para curarle las heridas que él mismo se hizo rascándose donde habían pulgas. Pero sanará. Con el cuidado (Nunca perfecto, pero siempre bienintencionado de su protectora), no sólo curarán sus heridas, sino que aprenderá a confiar y entenderá que las cosas malas le pasaron porque así es la vida, pero q así como cosas malas pasan, también las buenas. Y quizás, si no hubiera seguido a esa niña que le llamó la atención, nunca habría conocido esa sensación de calidez y tranquilidad a la que, es cierto, no estaba acostumbrado y le costó aceptar, pero que una vez acomodado agradecerá por el resto de su vida.

Una vez iniciado el tratamiento, Krizz, no te sientes nada bien. Nadita, te lo aseguro. Es como si todo el mundo te atacara y te dijera tus errores y defectos, como si fueras la defectuosa que se merece lo que tiene por tonta. En parte es verdad. Se merece tratamiento no por tonta, sino por haber sentido demasiado dolor. Las heridas, cuando les pones agua oxigenada o alcohol, duelen, pero luego se recuperan. Y las cicatrices te ayudan a aprender.

Pero hay que entender también que las heridas no sanan siempre con curitas, que sólo las tapan: hay que desinfectarlas, y muchas veces hurgar dentro de ellas para limpiarlas a profundidad y no dejar nada que pueda generar más dolor.

Piénsalo :)

No hay comentarios.: