Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


domingo, 8 de abril de 2012

Conciencia

Yo no entiendo.
O sea, no me entiendo.
Me entiendo bien, me conozco, y en el fondo entiendo qué es lo que me pasa. Pero no me quiero entender.
Porque entenderme sería enfrentar la misma situación de hace 3 años, en la que no me importaba nada más que morirme.
Y no es así, no es la misma situación.

Yo no me quiero morir. No me quiero quedar sin nada. Amo lo que tengo, soy muy afortunada. No quiero decepcionar a nadie, ni a mí misma. Estoy feliz teniendo retos, estoy contenta viviendo.
No entiendo por qué, a pesar de esa felicidad, el monstruo sigue.

Quizás es miedo. Sí, debe ser eso. Miedo a ser feliz. miedo a que las cosas vayan bien. Deseos de boicotearme. Me rindo. Me tira la corriente. Me puede más el hecho de sentirme acostumbradamente mal pero segura a ser inciertamente feliz. Feliz con lo que tengo, que no es mucho ni poco, pero es suficiente. Es amor, es protección, es comodidad, es una lucha diaria desde que me levanto hasta que me vuelvo a levantar (Porque lucho hasta mientras duermo), una lucha que me llena de gratificaciones y me convence de seguir así, pero a la vez me cansa, me asusta y me quiebra.

No estoy mal. No me siento mal. No estoy derrotada, abrumada y pesimista como cuando tuve mi peor bajón en el 2008-2009 y terminé internada. Es lo más extraño. No me siento enferma. Me siento contenta, en control, como hacía añísimos no me sentía. En control... Y eso me lleva a pensar que justamente es lo que anda mal. Porque no por nada me he bajado tanto de peso. De nuevo estoy con un IMC inferior a lo normal, usando jeans bolsudos, ropa suelta, cara huesuda, ojeras, pero nada de debilidad ni fijación por la delgadez como antes. Simplemente me da miedo engordar. Soy consciente de que he bajado mucho de peso. "¿Por qué?", me pregunto, si no es lo que he estado buscando. "¿Será la actividad física? ¿El hecho de que casi no como dulces? ¿Que me restinjo la comida sin darme cuenta y según Laro vivo a dieta? ¿O quizás el efecto de las pastillas anticonceptivas que estoy tomando? Después de todo ese es uno de los posibles efectos secundarios (Y si es así, ¡benditas pastillas!)". No lo sé. Ya desperté suspicacias. Me dí volantines en mi clase de teatro, terminé moreteada porque mis huesos golpeaban el piso. Me abrazan y me pasan la mano por esas protuberancia, me da vergüenza que me toquen. Y no es lo que he estado buscando. ¿O sí?

¿Será que en todo este tiempo mi maquiavelicidad ha estado esperando el momento oportuno para desatar todas sus funciones? ¿Será que nuevamente mi monstruo ha mutado y emplea otros mecanismos para conseguir su propósito: consumirme? ¿Será que en el fondo sigo siendo la misma muerta en vida que no quiere nada más que estar sumida en la penumbra de su hueco? ¿Busco excusas para estar mal? ¿Realmente quiero ser infeliz? ¿Me autocompadezco diciendo que la enfermedad es más fuerte que yo y esto me pasa porque simplemente soy crónica y no tengo solución?

¡NO! No quiero esa vida sin brillo, sin amor, sin fuerza, sin metas, sin ilusión, sin una lista de cosas por hacer antes de morirme. No quiero volver a esa desazón por la vida, a es estado de autocompasión y llamar la atención de todos para que me cuiden. De esconderme para que no me vean. De pedir ayuda a gritos silenciosos exteriorizados en forma de vómitos, de dejar de comer por días para sentir que yo controlo mi vida.

Soy consciente de que estoy mal. Soy consciente de que miento y manipulo para no comer (tanto como me piden que coma). Soy consciente de que eso es inconsciente pero que está sucediendo. Soy consciente de que se me han vuelto a abrir heridas que estaban cicatrizando (heridas referentes a mi papá). Soy consciente de que me siento bien, pero no soy consciente de que ese bienestar puede ser porque me siento en control sobre la comida. Soy consciente de que tengo que hacer algo al respecto, que me molesta pero tengo que comer, que me friega pero tengo que seguir de nuevo un régimen, que detesto la idea pero voy a tener que volver a ser paciente en recuperación, no una chica que superó sus problemas.

Laro me para diciendo que por favor coma más. Que estoy demasiado flaca. Le digo que lo intento, y sí lo intento. Pero me da mucho miedo engordar. Él cree que no me importa que me pida eso, que no le importa que él se siente mal. "Que lo haga por él". Y yo no quiero defraudarlo, ni hacerlo sentir mal, ni que se aleje de mí. Yo sé que esta es la mejor forma de hacerlo que se vaya de mi vida (Estando mal), pero no quiero perderlo. Y trato de ser normal, como porque sé que debo hacerlo... Pero no es que me provoque siempre, y de hecho, me da terror ir a su casa y que me ofrezca muchas de las cosas que suelen haber ahí.

Hace como dos semanas grabé un comercial para una marca de Waffers de chocolate muy conocida. Me sentía muy contenta por la chamba y por el ambiente. El concepto era recontra divertido. Me encontré con varios conocidos... Y entre ellos estaban Bruno (A quien mis lectoras antiguas reconocerán por el nombre, y quienes no: mi Némesis, mi obsesión, mi "mejor imposible"), y el chico que me besó hace unos meses en una fiesta de fin de grabación de la película en la que estuve. El protagonista de la misma. Un chico muy tierno pero bastante descarado a decir verdad. Me sentía bien, incluso viéndolos a los dos. Removían algo en mi interior: me sentía recontra admirada por Bruno haciendo piruetas vestido de mosca gigante (Disfraz que le vino como anillo al dedo), preguntándome si yo seguiría significando algo para él o si quizás lo signifiqué en algún momento, y viendo a este otro chico y sintiendo pena por lo que pasó y por no estar disponible para él porque amo a mi novio con todo mi corazón pero no puedo negar que el chico me movió un poco el tapete en su momento pero durante la grabación sentía rechazo... Y en mi escena me dieron una hamburguesa. Tenía hambre, la terminé comiendo como mi almuerzo y pensé que no iba a comer nada más. Y así fue, sólo que terminé vomitando esa hamburguesa por las puras. porque pensé que podía hacerlo. Porque era una hamburguesa que me iba a llenar de grasa. Y ahora que lo pienso, porque estaba emocionalmente removida por ver a estas dos personas en el mismo lugar.

Estuve dos o tres días sin mi dosis diaria de Alprazolam. Ayer fue el cumpleaños de mi hermano y mi mamá. Tuve una chamba en la que me pagaron 100 dólares por que me pinten el cabello (Casi de mi mismo color, pero más hacia marrón-pelirrojo) y con eso pagué parte del almuerzo de cumpleaños de ambos (porque cumplen en días muy cercanos). Pero para variar, nunca se puede complacer a toda mi familia y alguien por ahí puso cara larga y me sentí culpable. Y luego me vino esas náuseas y no querer comer nada, y un dolor de cabeza espantoso, y anoche en la madrugada me di cuenta de que todo eso podría haber sido causado por mi falta de dosis de pastilla. No dormí bien. Mi papá me habló en la mañana, no tengo idea de para qué (¿Para hacer como si estuviera preocupado por mí? ¿A estas alturas? ¿Qué se trae entre manos?), y felizmente ya tomé mi pastilla. La ansiedad.náuseas.pánico.náuseas.molestia.tristeza.ira que siento no se van. Se me han ido las ganas de comer. Mi monstruo debe estar feliz. Pese a todo, manejo bien la situación: la hablo, me compro mis pastillas, sigo adelante con mi vida. En comparación con lo que hacía antes, claro.

Me llega a mi mail una actualización de un blog en Xanga de una chica de mi ciudad. Siempre la leo. Y leo que está de mal en peor. Quiero ayudarla. Me frustra que no se deje. Siento frustración por muchas cosas. Me da pena que haya gente tan mal y yo no poder hacer nada para al menos darle esperanzas. Como cuando a mí nadie me quería dar esperanzas. trato de desligarme, pero me cuesta porque quizás es como no poder darme esperanzas a mí misma. La veo como cuando yo estaba en su lugar, con el descontrol de mi vida y pensando que podía sola. Sé lo que debe hacer y me da rabia no poder hacer que ella haga lo que sé que debe hacer para estar bien. Qué mala persona soy. me siento solidarizada con eso, cosa que tp está bien, y termino dejándome afectar. Porque quiero, simplemente porque quiero compartir la oscuridad de otros. Mi eterno masoquismo.

Ya tomé esa pastilla que me tumba. Y prefiero morirme de sueño antes que volver a sentir esta pesadez en el estómago que me corta las ganas de hasta salir de mi casa. Le dije a mi mamá que no me siento bien y me aceptó mimarme. No pienso dejar que dure más de un día, no me gusta ser su centro (ok, sí me gusta que me presten atención, cuando decía que no era mi parte mártir porque así llamo la atención de forma indirecta, comprendí ese mecanismo en mi tratamiento), y sé que no me hace bien que me engrían. Así que debo estar mejor para mañana. No, para hoy en la tarde. porque tengo que hacer mi tarea de mi clase de teatro, y preparar la clase de alemán que voy a dictarle a una niña, y preparar mi tarea personal porque mañana tengo cita con mi psicóloga para hablar por fin de todas estas cosas.

No sé cómo termine todo esto.
No me entiendo.
Sí me entiendo.
Pero no quiero hacer lo que sé que debo hacer.
Porque me da miedo.
El miedo es muy fuerte.
Miedo a las responsabilidades, a crecer. A fallar, a decepcionar, a no ser capaz. Por eso me escondo. Porque no me creo capaz. Y me siento conforme y segura manejando mi alimentación, así siento que tengo control sobre eso. y el resto de mi vida.
Me entiendo, me conozco muy bien.

Sé que algo anda mal. No quiero aceptarlo.

Ya tengo sueño. Dormiré un rato, a ver si cuando despierte me siento menos asqueada de mí misma.

2 comentarios:

Pecas dijo...

Las entradas que escribís me capturan y ni me doy cuenta de lo extensas que son por lo interesante y bello que dicen. Creo que aveces las decisiones más fuertes debemos tomarlas en los momentos más difíciles, Si la vida fuera de un mismo tono, no tendría es picante que hacen que cada una brille de manera distinta. Siempre te lo he dicho, tienes las cosas tan claras y unos razonamientos tan simples que son difíciles de procesar. Esos momentos nublados que no te dejan seguir con el ritmo que tenías y esas acciones que no son las ideales. Sos súper conciente de todo. Espero que logres acomodar esas dudas y todo lo que te inquieta para que disfrutes un poco de paz. No me gusta leerle apachurrada. Un abrazo :)

Saludos, Peca.

Gabriela Alessandra dijo...

Wow has escrito de una manera increible y la esperanza es algo a lo que ahora debemos aferrarnos pero claro con un poco de realismo en ella.
Saludos♥