Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


lunes, 12 de marzo de 2012

Habla


Guardas. Eres una cajita de cristal. O de pandora. Sólo tú sabes lo que recoges. Eres un organizador de eventos andante. Eres perfecta, te acuerdas de todo, lo sabes todo. Lo puedes todo. Todos confían en tí. Te piden favores, saben de lo que eres capaz. Te piden consejo, eres la madre de medio mundo. No puedes defraudar a tus padres, a tus amigos, tus propios principios. Quieres llegar a tu meta.

De pronto guardas tanta información que te confundes. En vez de tener 12, 14, 16 o 20, te sientes como de 90. Sientes que has vivido demasiado en muy poco tiempo. Ya no sabes dónde encontrar lo que buscas. Te sientes llena, cargada, cansada, sin ganas. Ese desgano cerebral lo llevas a tu estómago. Y se te quitan las ganas de comer. Te sientes pesada, como si llevaras una montaña encima. Es toda la información que guardas y que no sueltas.

Callas. Eres un reciclador de toda la basura que tiran a tu alrededor. Lo captas como una esponja. Lo rumeas, lo mordisqueas con ganas, te gusta sentirlo dentro. Pero te sientes culpable de meter mierda en tu corazón, hacerte tanto daño. Te da cólera lo que tú misma te ocasionas. Te frustra no encontrar las respuestas. Te molesta que las cosas no sean como quieres. Sigues guardando, y llega un momento en que estallas.

Y estallas vomitando todo lo que no dijiste por años. Toda esa cólera, esa ira, esa frustración, esa alegría, esa soledad. Todo lo que te llenaba. Te sientes tan vacía que buscas llenarte de lo primero que encuentras. Y así perpetúas el ciclo. Nunca te das por satisfecha. Siempre falta algo, siempre hay un más allá. Es tan grande ese vacío que te hincha como un globo, te pesa la nada, el hueco te jala al piso a buscar migajas con qué hacer más pequeño lo inmenso. Te has convertido en la montaña que cargabas.


La anorexia y la bulimia son enfermedades que son causadas y se caracterizan por el silencio.

No eres un basurero en el que la gente tiene derecho a descartar lo que no le sirve o lo que le duele.
No eres un depósito de información.
No eres una máquina vieja de hacer cosas que en cualquier momento se cae a pedazos y tiene que ser reparada por alguien, previo insulto por no hacer las cosas "bien".
No eres mala.

Eres humana.
Te equivocas. Fallas.
Tienes emociones.
Piensas.
Deseas.
Necesitas.


Por eso, te invito a que te valides.
Tienes ojos: úsalos para ver tu interior, no sólo tu exterior. Conócete.
Tienes oídos: utilízalos para escuchar lo que te dicen por tu bien, y escucha la voz de tu corazón y tu conciencia.
Tienes nariz: huele las flores del campo, y desecha la basura que tienes guardada, podrida y maloliente, dentro de tí.
Tienes tacto: siente la piel del ser amado. Siente tu propia piel. Tu carne. Aprecia su suavidad. Date cariño.
Tienes gusto: Saborea la vida.

Valida tus emociones. Lo que sientes está bien. Lo que no está bien es la forma destructiva en la que las demuestras.
Expresa tus pensamientos y tus creencias. Esa eres tú.
Permítete ser, disfrutar, sentir, llorar, reír, respirar, vivir.

Nada contra la corriente de tus pensamientos. Haz exactamente lo contrario a lo que estás tentada a hacer. Dale cuerda al reloj al revés: que el tiempo que pasó sea recuperado en un presente intenso. Reescribe tu destino. Formatea el CPU e instala un nuevo sistema operativo. Lánzate al vacío. Emprende la aventura más grande de tu vida: la de reencontrarte a tí misma.

Habla! Poco a poco, primero con uno, luego con dos, con un extraño o tu mejor amigo. Sólo así descargarás esa mochila. Te sentirás más ligera, no una montaña. Podrás ordenar tus ideas. Tu cuerpo volverá a la normalidad, tus heridas cicatrizarán.

Empieza por lo más superfluo, demórate un año. Escríbelo, grítalo, susúrralo, dibújalo, báilalo, píntalo, cántalo, bótalo.

Exprésate.

Permítete.

Vuelve al camino, al mundo real, a la vida.


HABLA!!!








3 comentarios:

perfectlife dijo...

que entrada!!!!
buf, parece que esté hecha a medida para mi..
te felicito, por escrbir asi de bien
muakk

barrita dijo...

Gracias por escribir esto. Parece fácil, pero es dificilísimo...

barrita dijo...

Gracias por este regalo. Un beso enorme!