Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


jueves, 16 de febrero de 2012

Recaída II


Ayer fui al psiquiatra y gracias a Dios coincidió con mi suposición de que, efectivamente, estoy en un proceso de recaída cognitiva y emocional que me pone en riesgo en mi TCA, y que la depresión de nuevo está presente. Además de los ataques de angustia (Que creo que es otro grado de ansiedad), en los que siento mucho miedo y ganas de llorar de la nada. Hace unos días recogí mis maletas con las cosas de mi internamiento (Después de casi un año! Imagínense!), y encontré muchas cosas interesantes ahí: desde mis materiales de arte, ropa, dinero... hasta pastillas. Así que como ya me había estado sintiendo bastante mal muchos días, decidí automedicarme con una benzodiacepina ansiolítica. No estoy a favor de eso, y se lo conté a mi psiquiatra. Mi mamá lo sabe. Y creemos que era necesario.

Y es que cuando una tiene ya la tendencia, digamos, gracias a un problema biofísico, el uso de pastillas para encontrar cierto "equilibrio" es necesario. La depresión, además de poner(m)e irritable con todos (Hasta con Laro y mi mamá) y hacer que me aisle (al punto de no querer salir a la calle o que me rocen extraños en el micro, mucho menos tolerar conversaciones ajenas y criticarlo todo), muchas veces se acompaña de ansiedad, y de forma característica, está asociado con el TCA. Es MUY probable la aparición de uno si está presente el otro.

El proceso de recaída es tan sutil, tan gradual que una casi ni se da cuenta de cuando pasa. Poco a poco una situación re-activa un pensamiento que ya se había guardado en la cajita de los recuerdos y con los días y las repeticiones va tomando fuerza hasta que una se la vuelve a creer. Tiene mucho que ver con la baja tolerancia a la frustración, a que las cosas no salgan como una se las espera, por ejemplo. Yo no estoy en el punto en el que estaba antes, porque me he dado cuenta "a tiempo" (Tarde porque ya estoy ahí, pero a tiempo de frenarlo antes de que pase a comerse mi cuerpo... más). Poco a poco también se empiezan a activar los rasgos de personalidad enfermizos que acompañan la enfermedad, y en mi caso, mi autoderotismo (O masoquismo) me hizo querer autoboicotearme casi casi inconscientemente: resurgió el miedo a perder a Laro por yo "ser así", "porque se aburra de mí o se canse de tener a una novia enferma", y le pedí un tiempo. Un tiempo que obviamente me iba a poner más depresiva, no porque sin él no puedo vivir sino porque él me apoya muchísimo y me ayuda a sentirme mejor. Así que (al día siguiente) volvimos, reafirmados en que queremos estar juntos. Esta situación me ayudó a por fin hablar con mi mamá y decirle las cosas que pienso de ella y en qué me ha estado faltando el respeto o qué no me gusta (A veces se pasan, ella y mi hermana). Después de todo, algo bueno surgió de tanta oscuridad. Y una de esas cosas, la resolución de medicarme de nuevo.

Así que por fin mi Shrink me recetó mis antidepresivos para ayudarme a controlar esos pensamientos que tengo y que me generan esa tristeza, y el ansiolítico sólo en casos de emergencia cuando me sienta muy mal.


Pues bien: hoy estaba en mi clase de baile (Mi prima me hace entrar gratis. Bailo sexy dance, y mi prima me ha puesto por primera vez en el grupo que hace la coreografía compleja, para reirse). Ya me había tomado mi dosis de AD, no quise tomar el AL xq sé que es adictivo... y de pronto, el salón se puso más oscuro y se empezó a achicar. Mis compañeras estaban en un mundo distinto al mío. No me concentraba en los pasos, creo que ni sabía qué hacía. Me entró mucho miedo, angustia, como si me fuera a desmayar del pánico que sentía, ganas de llorar y de salir corriendo. Tuve que tomarme el AS. No creo (Espero) que en una semana de tomarlo diario haya creado dependencia, voy a tratar de bajarle la dosis. Pero esta es, una vez más, una comprobación de que algo anda mal en mi organismo.

Qué es lo que hace que una persona recaiga?
En primer lugar, y lo pongo aquí sólo por mi experiencia (Porque no sé si está en primer lugar pero creo que influye mucho) es por la suspensión de los medicamentos, y la posterior exposición a muchos estímulos de riesgo de los que ya hablé. En mi caso, hubieron muchos disparadores, situaciones a las que me expuse (Y me sigo exponiendo), factores de mi carácter y por supuesto y ahora lo incluyo, la falta de medicación.

Una vez alejada del ambiente terapéutico y seguro, e iniciado quizás el proceso de recaída, pasan varias cosas:

- Disminuye la motivación para mantenerse bien: "me rindo", "me cansé de ser la chica de la autoayuda, de tratar de verlo todo positivo o ser la única que cambió en mi casa". Ya no recuerdo ni veo mis logros, sólo mis errores (Y más si me corrigen a cada rato o me dicen que debería o no hacer), y entonces pienso que quizás, o no vale tanto la pena estar bien, o bajo la guardia y me sigo exponiendo a cosas que me hacen daño.

- Todo esto puede suceder porque varían mis prioridades. Por lo general, después de un tratamiento una está con un régimen y horarios establecidos, pero aparece el trabajo, los estudios, los amigos o el novio y la hacen pensar a una que "bueno, esta vez me dormiré a las 2am" (Conducta que se sigue repitiendo). O "Bueno, es el cumpleaños de Fulanito y quiero ir, así que estudio el doble mañana" (Y obviamente no lo hago, jalo y me siento mal). Por lo general, nos vamos hacia lo fácil, lo que es inmediato y que nos da placer. Es muy difícil decir que no. Y si obviamente fracasé porque elegí mal porque mi prioridad no fue la adecuada, se me activarán pensamientos y bajará mi motivación.

- Además, cuando una se acostumbra a la vida diaria, va ganando experiencia en hacer las cosas bien pero también aumenta la soberbia (Elemento esencial en este proceso) y olvida las cosas que hay que evitar. Nos olvidamos de los riesgos, no pensamos en los pros y contras de lo que hacemos y nos exponemos más y más.

- Para coronar la situación, una piensa que lo puede controlar, pero en realidad no se está observando. Pensé que era más segura de mí misma y que no necesitaba, por ejemplo, escribir en mi diario lo que me molestaba y cómo reaccionaba, anotar qué comía para chequear cómo va la restricción o la sobreingesta, olvidé autoobservarme. En parte por flojera, en parte por culpa y vergüenza de ver lo que no quería ver.

Y son esas, la culpa y la vergüenza, lo que impiden que se tomen cartas en el asunto.
Porque cuesta decir "me volví a equivocar", "no estoy bien, ayúdame", "Tengo problemas en lo mismo"; la vergüenza, la culpa, la frustración, la cólera y la desesperanza son tan fuertes que nos hacen callar por miedo a lo que dirán los demás (Así como al inicio, cuando daba miedo y vergüenza aceptar que tenemos un problema, pues ahora lo da el doble aceptar que lo volvemos a tener). Callo, no me expreso, me guardo lo que pienso, me como mis pensamientos y vomito mi rabia y frustración hacia las cosas que me hacen sentir mal. Minimizo mis conductas diciendo "Sólo fue una vez", "No estoy tan mal como antes", me justifico comparándome con mi yo anterior o con otras personas, o (peor aún) echándole la responsabilidad de mis actos a las situaciones y a las personas que "hicieron que me sienta mal y que por lo tanto justifico lo que hago" porque es una manera de querer tener la razón.


Entonces, ¿QUÉ HACER?
En primer lugar (Y ahora sí es un primer lugar):
- Obervarme y determinar cuáles son mis SAR (Que también pueden ser situaciones positivas que generen ansiedad) y EVITARLOS!!!!!!!!!! Si sé que algo me hace sentir mal, ¿para qué exponerme? Muchas veces pensamos que "algo no me hace tanto daño como antes, ya lo superé". pero lo cierto es que el malestar no se refleja inmediatamente: se acumula. Y llega un momento en que finalmente se manifiesta, y no es de la mejor manera. Aprendamos del pasado, recordemos todo lo malo que nos trajo, y observemos el presente.

- Desarrollar un plan de emergencia: qué haré si se presenta un SAR. Si no puedo evitar exponerme a una SAR (En mi caso, por ejemplo, un evento social o entrar a una tienda de comida), aplicar alguna técnica de distracción, bloqueo de pensamiento, o incluso ESCAPAR de la situación.

- PEDIR AYUDA! Dios, no podemos solas! En un primer momento, si veo que me siento mal en un momento, que siento ansiedad o muchas ganas de vomitar lo poco que he comido, o por lo contrario que me cuesta interactuar con las personas o acercarme a la mesa a comer, decírselo a alguien en quien confíe mucho. El miedo compartido es menos. Si lo temido ya sucedió, si tuve un desliz, hablarlo con alguien también es de gran ayuda. Yo tengo a varias personas en las que sé que aunque me cueste llamarles o escribirles a decirles algo tan feo, me van a escuchar y van a entender que estoy enferma. Negar el problema sólo lo hace más grande. Además de eso, para algo a más largo plazo, hablar con alguien capacitado para orientarme y ayudarme: un terapeuta! CRIS, ANDA A TERAPIA!

- Si el problema es el TCA y tuviste un desliz y vomitaste, o comiste de más, o te saltaste la comida, vuelve a tu régimen. Crees que por un error todo se va al tacho? TE EQUIVOCAS. El hambre llama al desorden. "La comida es tu medicina". El cuerpo la necesita, así no queramos, para subsistir y también para sentirnos bien. El hambre pone irritable, de mal humor, lo creas o no (Lo recuerdes o no, Cris).

- Creer en una fuerza superior que nos puede inspirar a estar bien y darnos la fuerza para no caer. Sea Dios, la naturaleza, Buda, tu ángel de la guarda: está comprobado que creer en una fuerza superior ayuda a sentirse bien. Ojo: no me refiero a ser una devota, ir a misa dos veces por semana, proclamar la palabra de Dios o aferrarme a una religión que, en realidad, para muchas es bastante decepcionante y de la cual provoca alejarnos. Creer que algo superior existe es bueno, más allá de que sea verdad o no, porque nos hace sentir bien. Si lo quieren poner como que es una necesidad del hombre, ok, lo es: por lo tanto debe ser satisfecha. Así que, si no quieres creer en Alá o en el buen Jesús, cree en la fuerza de la energía, en la sensación que da un atardecer, y búscalo para sentirte bien. Esto incluye también la oración y la meditación.

- Y hablando de meditar: aprende a relajarte. Existen técnicas de relajación y respiración que ayudan a calmar la ansiedad (Pero sólo si son bien aplicadas. Es muy común que a la primera que lo intentemos no funcione porque claro, estábamos en un ambiente bullicioso o no lo hicimos en serio; pero millones pueden asegurar que funciona de maravilla una vez conseguido el truco). Además, una vez dominado, es altamente recomendable como recurso inmediato en casos de urgencia para manejar la ansiedad, como cuando estás en la calle o antes de un examen importante. Ojo: no para dummies. Hay que practicarlo.

- Autoobservarme: escribir un diario, registar mis avances y caídas, conocerme, escuchar lo que pienso y quiero. Esto ayuda a comprenderme y darme lo que necesito. Existen técnicas como los registros de pensamiento; darse un espacio (Como cuando estoy dentro de una discusión y no controlo mi ira, o no me siento bien y estoy cumpliendo con mis labores); observar qué pasa con mi cuerpo.

- Tener una lista de lugares de soporte, y un grupo de soporte en el que se pueda hablar de lo que pasa. No estamos solas, millones pasan por lo mismo y nos comprenden. Somos nosotras las que debemos aprender a hablar. Si no nos expresamos, no nos van a entender.


- Bloquear y reestructurar: son técnicas de las que hablaré con detenimiento luego.

Esto es todo por hoy. Sé que es mucho, espero no cansar. Pronto tendrán más noticias de mí.



1 comentario:

Claire dijo...

Mi Cris hermosa. Me has preguntado cómo estoy y te agradezco muchísimo esa compañía, esa preocupación y el no hacerme sentir jamás sola ni desprotegida. Estoy muy bien, te debo un mail pero ahora hablemos de vos.
No veo nada de lo que has contado como algo negativo, al contrario. Yo que te he visto transitar esto me siento muy orgullosa de verte tan madura al respecto, sin mentirte, sincerándote hasta el extremo con vos misma. Estudiando tu pasado, no olvidando ni por un momento dónde estuviste y dónde no querés regresar. Se supera la debilidad dejándola atrás. No se superan las limitaciones sólo pensando al respecto, hay que actuar ¡pero! el proceso de dejar atrás las viejas costumbres autoderrotistas comienza en esa dimensión invisible que es tu pensamiento. Tenés que verte a vos misma (y creerte) libre y sin necesidad de esos obstáculos que te habías puesto, ya no necesitás apoyarte en esos esquemas negativos. Hay que cambiar el pensamiento, todo empieza así, con nuevas acciones basadas en ese pensamiento de verte a vos misma lejos de esas costumbres dañinas.Vamos amiga, ya lo has logrado antes, de a poco se trata de sustituir la creencia de algo que podés imaginar mentalmente a la certeza de que es posible. No te vuelvas a boicotear. Querés ser del todo feliz de una vez por todas... Yo estoy con vos, contá conmigo para lo que sea. Mirá te dejo algo:
¿Y si durmieras?
¿Y si en sueños soñaras?
¿Y si en el sueño fueras al cielo
y tomaras una extraña y hermosa flor?
¿y si al despertar
tuvieras esa flor en la mano?
Son tus deseos Cris, es tu realidad.
Te quiero mucho, gracias por estar siempre, yo también estoy, que no te queden dudas. Fuerza!