Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


domingo, 11 de septiembre de 2011

Pena

Y sí. Cómo cuesta a veces pensar y mantenerse derecha. Sobretodo cuando la vida te recuerda quién eras, y por lo que luchaste tanto tiempo.

Mi psicóloga dice que tengo pena de mí misma... Pena porque cada vez que me acuerdo de este tema, me pongo mal. "Soy una maldita anoréxica más, con complejo de superioridad, tratando de llamar la atención de los demás para sentirse en el centro y que merece atención y cariño". Esto me lleva al "No puedo cambiar. por qué no vuelvo a lo de antes?"

Y, de nuevo, como todos los días, me recuerdo a mí misma esquelética e insatisfecha de mi imagen, adolorida y exhausta pero sacando fuerzas del vacío para seguir infligiéndome más dolor, más desgaste; encerrada en un baño, así como me encerraba en mi mundo, sin dormir ni comer ni soñar ni respirar sin interactuar con nadie más que con mis demonios. Jugando con ellos.

¿Era eso vida? No, por supuesto que no.

¿¿¿Y ENTONCES??? ¿Qué es eso que tanta nostalgia te da?

Oh, la delgadez. Saberme mortalmente delgada, a punto de colapsar. Saber que el siguiente paso puede ser la muerte. Jugar con el peligro. Pender de un hilo. Saberme al borde del abismo, y abrazar el viento queriendo dejarme llevar por él. Ese encanto que tiene la muerte sobre todos nosotros quienes etsamos metidos en una adicción, o en un TCA o lo que sea que nos causa es morbo mezclado con curiosidad fulminantes.

Los huesos. Su significado de sacrificio, de que soy capaz de hacer algo que me propongo, de que ahora sí me van a mirar, me van a tener pena, sabrán que he sufrido y se arrepentirán de todo lo que me hicieron. Filudos, como cuchillos amenazando a quien se acerque, recordándole que alguna vez su contacto me quemó.

Mi cuerpo y la comida. Las mejores excusas que hay para evadir la responsabilidad de ser responsable de mí misma, de mi vida y de mi porvenir. Esa adrenalina que se siente al comer algo prohibido, ese miedo al saberse pecadora, ese terror al castigo de engordar una milésima de gramo; ese estrés que me hace sentir viva.

Y, de nuevo, esa debilidad tan vigorizante. Flotar entre las nubes, con ese entumecimiento que sólo la niebla puede dar a los sentidos. Una debilidad capaz de hacerme dormir en vigilia, nublarme, no sentir, no saber, no ser quién soy: un asco de persona porque hago lo que hago, y no hago nada por remediarlo.

Eso es tenerme pena.

No puedo negarlo: tienta. Últimamente he estado pensando en restringirme para adelgazar, ya que veo un poco imposible encontrarme un tiempo para hacer ejercicios. Restringirme dulces, sabiendo que esa es una buena excusa para ir aumentando la lista de cosas prohibidas. Luego de eso pienso que se me puede ir de las manos, y "¿qué pensaría mi familia que desconfía, y mis amigos y psicólogos y yo misma? Yo no quiero volver a pasar por ese proceso tan duro que fue la recuperación, siendo que aquí y ahora me siento mejor. No vale la pena arriesgar tanto para adelgazar, pienso. Pero mi tendencia de irme a los extremos me hace pensar que entonces, seré gorda. Y gorda no estoy, no me siento así. Sólo un poco fofita, justamente por falta de ejercicios. Oh, quizás te estás preocupando mucho en el físico. Tal vez estás, poco a poco, recayendo. Qué pesada eres contigo misma, Cris! Y qué mal que seas así contigo misma, ¿Ves cómo te recriminas? Un error más. Siéntete mal."

Es verdad, estoy programada para sentir así, a pensar así. El camino antiguo que solía andar tan seguido, ha sido visitado hoy una vez más. Me ha traído recuerdos. "Felices" y también amargos. Y me ha hecho reconocer que, una vez más, estoy siendo conmiserable conmigo misma. Teniéndome pena. Y lo peor de todo: creyéndola, lo cual me da más pena aún.

Querer echarle la culpa al entorno. Que el padre biológico no se quiere responsabilizar del efecto de sus espermatozoides en los óvulos de mi mamá, mucho menos de sus actos pasados, y enfrenta a la justicia con tal de convencerse a sí mismo y a una minoría de que él es inocente, mientras mis hermanos y yo pasamos mil carencias sobretodo económicas. Que el ex-padrastro ha vuelto a casa después de 4 años de ausencia. Aquella persona sin la cuál no podía vivir, y con la cuál terminó siendo que tampoco. Mi madre, gallina sobreprotectora, que no tolera ver a su pollito volando por sí misma. El estrés de la universidad, aquel gran reto que muchas tememos enfrentar, porque existe ese gran temor a no ser capaz de pasar, no colmar las expectativas ajenas ni propias. Ese miedo a tener que encargarme de mi vida y dejar el nido. Crecer. Tener que vivir para crecer, tener que sentir para vivir, y tener que invertir y arriesgar emociones desagradable para sentir.

No suena atrayente, ¿verdad?

Y pues, la única verdad, es que con esto sólo encuentro, una vez más, una razón para distraerme de lo que importa: que estoy viviendo, estoy logrando cosas, y eso también me da miedo porque significa que estoy creciendo. Y que más tarde tendré nuevos retos, más grandes y difíciles.

Antes me quedaba en este punto. Con el miedo.
Ahora hay una diferencia: doy un paso más.

Este paso es el siguiente: ¿Qué hacer?

Actuar. Enfrentar. Arriesgar. Invertir. Hablar. Sentir. Vivir.

Por más miedo que me dé.

Estoy segura de que ese vestido me quedará lindo y nadie se burlará de mis brazos ni pensará que estoy gorda o fofa.

Porque sí, así es como una canaliza todas esas preocupaciones: en el cuerpo. Lo mejor para distraerse y no concentrarse en esos problemas que tanto fastidian, porque preocuparme por ellos significa sentir lo que temo sentir.


Y después de todo, sólo es eso: miedo a fallar.

4 comentarios:

εїз MiCky εїз dijo...

Me ha gustado mucho tu nota!
he tratado varias veces salir, por problemas de salud, por promesas a gente q amo con todo mi ser... pero ya vez! ES TAL CUAL COMO LO CUENTAS.... una vez q estas es dificil salir!!

Un beso desde argentina para vos hermosa!!

PASATE POR EL MIO !!
EN BREVE ESTARE ESCRIBIENDO!

Enamorana dijo...

te pongo un comentario mas!

como estas amor bello???

mas o menos veo por tu blog... que biien, aunque dudando, normalmente.... la enfermedad siempre andara por ahi
es solo... ser fuerte

un beso hermosa!!!

Rossie dijo...

cris querida hoy estoy con poquito tiempo, pero esta entrada me ha hecho pensar mucho, prometo mañana decirte algunas cositas. Volví a abrir mi blog http//priincesswithoutacrown.blogspot.com/ si tenés un tiempito, pasá. Besos enormes!

krizziaz dijo...

Hola C, creo que hoy te vi en la tarde...se me hizo muy extraño pues iba en el taxi metida en el bb y en el único momento que decido levantar la mirada creí que esa chica que caminaba podrías ser tú...puede ser? en camino real tipo 5 pm?