Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


martes, 16 de agosto de 2011

Ahora sí: cadena de acontecimientos

Ya. Tiempo de escribir.


Hoy quiero concentrarme en contar algo que me poone muy contenta y me motiva a seguir adelante :) Así que este post va a ser un paralelo antes/después para leer cuando me sienta desanimada de seguir. Porque es en momentos como este que hay que dejar un registro de lo bien que me siento, para leer cuando me sienta mal y animarme a esperar a que pase la tormenta.

Y es que a veces me pregunto:

Por qué yo me recuperé, si estaba tan mal?
Qué diferencia hay entre aquellas que están en el auge de su enfermedad, y yo?
Por qué no tuvieron que hacerme más tratamientos? Quizás no estaba tan mal como parecía? Quizás yo no era tan fuerte como ellas?
Y sobretodo: Por qué no mejor volver, para probar que soy fuerte y que podría llegar más lejos que todas aquellas personas que actualmente llevan años de años haciéndose daño?

Supongo que las respuestas a estas preguntas las hallo en mis recuerdos de lo que aprendí en el internado, y en las cosas que me están pasando ahora.

Verán, ya van como 5 meses desde que salí de alta. Y a pesar de que he tenido dificultades con mi mamá (Sobreprotección) y mi hermana (mal genio), y mi papá (Irresponsabilidad) y muchos malos momentos, veo diferencias en mí respecto a cómo era yo antes del tratamiento. Bueno, de hecho que mi vida no es perfecta en este momento. Me faltan muchas (MUCHAS) cosas, sobretodo materiales... Pero me siento contenta con las cosas que tengo en mi vida :) Cosas que ANTES no tenía, que soñaba con tener, y que cuando se acercaban las dejaba ir, por miedo.

Dicen por ahí que la gente que está acostumbrada a no tener dinero, hará lo que sea por usar los extras que de vez en cuando le caigan del cielo, sólo porque en su disco duro está escrito "Tengo dinero extra. Esto no es normal. Tengo que gastarlo para que me falte, eso sí es normal". Igual pasa con muchas otras cosas. Tendemos a mantenernos en un "Status quo" porque nos es conocido, y salir de ahí es algo que causa miedo. ¿A quién no le causaría miedo hacer algo que nunca ha hecho, ir a un lugar desconocido o enfrentar un reto nuevo? A lo mejor te causa curiosidad, quizás ansiedad de la buena. Pero no sólo hacemos las cosas por costumbre. A lo mejor la persona que acaba de recibir un bono extra lo gasta no sólo por miedo a lo desconocido, sino porque en el fondo, cree que no merece tener un poco más de dinero, que al final le sentaría muy bien para comprarse algún gustito. Prefiere gastarlo en algo tonto, poruqe no merece algo mejor. O peor aún: nunca recibe nada extra, si se le da la oportunidad, la desperdicia;  "nada bueno" le pasa en su vida.


Muchas veces me habían dicho "eres lo que piensas". Pues bien: yo pensaba (De hecho, hasta ahora se me pasa por la cabeza y algunas veces lo creo) que no merezco la pena, que no merecía nada bueno y que mejor me muriera. ¿Qué recibía? Nada, pura tragedia. ¿Qué hacía yo? Nada. ¿Por qué iba a hacer algo por ser feliz? "Y ya que nada en la vida ni en el mundo (Real) me puede hacer feliz, procuraré ser feliz en mi propio mundo". Un mundo creado a mi medida, pero 100% nocivo. Porque eso era lo que buscaba.

Con estas dos alegorías doy más o menos a entender cómo funcionaba yo antes: por comodona me quedaba donde estaba, y por falta de autoestima desperdiciaba oportunidades pues creía no merecerlas. Las echaba a perder, simplemente. Y no me daba cuenta. Y culpaba a la vida y al destino, que no tenía nada bueno preparado para mí. pobre yo, víctima del mundo. Pobre yo, que al final era víctima de mí misma.

Me costó creer realmente que yo merezco algo. Con un padre que hasta el día de hoy me niega el derecho a los estudios, el cariño y la alimentación (Así empezó todo), con una madre siempre ocupada como para darme un minuto, con un hermano egocéntrico y una hermana malgeniada, y 0 amigas que me escucharan, no fue difícil creer que yo era mala, o defectuosa por nacimiento, repulsiva, y que no merecía nada bueno. Creer eso por tantos años hace que el cerebro simplemente se acostumbre (Pronto hablaré de eso), y pensar distinto se hace complicadísimo.

Pero no imposible.


A punta de repeticiones y de hacer cosas buenas para mí a propósito aunque me sintiera culpable o incómoda, me fui convenciendo y aprendiendo. Igual que cuando uno aprende a leer y escribir, o sumar y restar. Así que cuando finalmente empecé a creerlo, ¡PLUM!, vinieron las cosas buenas a mi vida. Como por arte de magia.

Primero, y era un poco de esperarse, como consecuencia de que estaba haciendo algo bueno para mí, empecé a sentir calma. La ansiedad que me hacía comer por tres en los peores momentos de mi enfermedad se fue transformando en la calma que tanto necesitaba (Y que tontamente, buscaba justamente haciendo eso que al final me traía más ansiedad). La calma que se transformó en paz, paz de saber que estaba en lo correcto, que estaba viva y que la vida tenía un significado inmensamente hermoso y nuevo y que no iba a dejarla pasar de nuevo. Eso me tuvo de buen humor. De buen humor, la vida en el internado se hizo más fácil.  Fui más receptiva a los mensajes que me daban, entendía mejor y me portaba mejor. Al portarme mejor conmigo misma, simplemente porque me nacía, y mantenerme de buen humor y estable a pesar de los malos momentos simplemente porque se siente bien sentirse de buen humor, mis terapeutas decidieron que podía enfrentar situaciones nuevas más estresantes. Así empecé a salir, y participar en una obra de teatro que tuvo mucho éxito en mi ciudad. Conocí gente. Hice nuevos amigos, y mis viejos amigos me vieron feliz, y se pusieron felices por mí, y yo me puse feliz al ver que la gente estaba tan feliz por mí y por sentirme tan feliz, y con mayor razón quise sentirme feliz. Entre estas personas nuevas que conocí, se hallaba quien ahora es mi gran amor. Siempre, durante 22 años, había deseado sentirme amada y feliz por estar con alguien. Tuve muchos intentos fallidos, y qué tonta, no se me había ocurrido que no me iba a sentir amada por nadie si primero yo no me amaba a mí misma.

Los problemas en mi familia siguieron, pero al menos con el buen humor y el saber cómo manejar las situaciones difíciles todo se hizo más fácil. Más llevadero. Salí, paseé, disfruté, sentí (Con miedo al principio, con ansias después). Me dieron de alta, y empecé a estudiar.

Yo pensaba que era una buena alumna. Que el ayuno me daba tiempo para estudiar, que la disciplina autoimpuesta me ayudaba a ser mejor, más exitosa. Al principio, extrañamente, funcionó bien. En 1º de secundaria fui la mejor. Después me fui cuesta abajo, y con mayor razón tenía ganas de "volver" a hacer lo q hacía para "tener éxito", y tenía que hacer más para conseguir los mismos resultados. Antes de internarme, yo pensaba que lo que hacía era lo mejor que podía hacer, y como no era mucho, me sentía sumamente mediocre e incapaz. Por años me falló la concentración, la memoria, el tiempo y las ganas de hacer algo por mí y mi futuro (Estudiar). Viviendo desordenadamente, no comiendo o vomitando, no durmiendo, simplemente viviendo para adelgazar, nada más tenía sentido y era obvio que me iba mal. Ahora que siento que he vuelto a nacer de mis cenizas y tengo una segunda oportunidad, veo la gran diferencia con mi yo de antes: mi humor es más estable y agradable. Mi capacidad mental, de concentración y de ejecución está incrementadísimo. Soy tan capaz como en mis mejores épocas. Mi pensamiento, que ya no gira en torno al cuerpo y la comida, por fin se dedica a aprender. Y vaya que aprendo. Creo que estoy con los mejores de mi clase, tal y como quería. Tal y como era cuando estaba bien.


Enfrento. Hago. Priorizo. Y sé que esto no sería posible si antes no me hubiera recuperado, ni hubiera entendido la importancia de comer y dormir bien. Ni mucho ni poco: lo adecuado. Ahora puede que me desordene un poco por la universidad y mis nuevos proyectos de actuación (Están leyendo a una de las actrices de una nueva película peruana *_*), pero siempre, SIEMPRE, hay tiempo para satisfacer las necesidades que como ser humano, ente biológico, tengo. Por naturaleza. Y sé que seguiré teniendo éxito mientras me dé tiempo para mí, para existir. Para comer, para dormir, para disfrutar de Laro y las cosas buenas que me están pasando, porque las permito ser, las acepto y las pido.

La anorexia para mí no sólo significaba no comer. También significaba no dormir, no sentir, no disfrutar, no hacer, no moverme, no pedir, no querer, no nada. Ser perfecta: una muñeca a la disposición del resto. "Hágase en mí según tu palabra". Ahora yo existo, y porque existo y me empeño en existir, las cosas salen bien. Soy lo que pienso que soy: una persona que se ha superado y está disfrutando de las consecuencias de hacer el bien a sí misma. Porque yo estoy antes que el resto de las personas del mundo, y no es egoísmo: es salud.

Ni mi recuperación, ni la obra de teatro, ni Laro, ni mi éxito en los estudios, ni mi papel en una película habrían sido posible si yo no me hubiera dado mi espacio y mi tiempo, y hubiera estado mal. Tengo todo lo que quería, y más: tengo éxito, amor, y un corazón lleno de alegría. ¿Qué más puedo pedir?



Recomiendo leer este libro: Tus zonas erróneas, de Wayne Dyer (Encontré un blog en el que está transcrito todo el libro! Es genial!). Otros libros que recomiendo es "Por favor, sea feliz", de Andrew Matthews, "Intimidad", de Osho, y "Los 7 hábitos de los adolescentes altamente efectivos", de Sean Covey. Estos cuatro libros son la Biblia para la recuperación ;) OJO: no tomar todo al pie de la letra, pero sí buscar aplicarlo a la vida propia.


3 comentarios:

Elizabeth dijo...

Hola Cris!
Si me permites: me siento orgullosa de tí, se que te parecerá ridículo y pensarás que ni nos conocemos como para que sienta orgullo por tus logros, aún así es verdad! Realmente tienes mi admiración.
Se que no es nada fácil, requiere de mucho coraje, para nada demuestra más fortaleza quien continúa con la enfermedad, por favor recuérdalo.
Un fuerte abrazo y mucho ánimo en la vida!

krizziaz dijo...

Hola!
no sé si llegastea a leer la respuesta que te puse en mi blog, pero al final te ponía precisamente esto que dices:"Espero que te vaya muy bien y sé que cuando no sean buenos días, tienes la fuerza para aceptarlos y seguir adelante".

Te copio aquí mi respuesta completa (ahora que la leo de nuevo es como si hubieramos escrito paralelamente):
- Tienes tanta razón en lo que dices...en el fondo lo sé, muchas veces lo he pensado...creo que lo peor de esta situación es la conciencia que tengo sobre lo que me ocurre...creo que ni siquiera tengo distorsión...o no es tanta...veo el espejo y no me veo gorda...veo el espejo y me veo la mirada triste...veo y me leo hace un año y siento que esa chica era feliz...creo que en ese punto podía querer 'recuperarme' pero me daba miedo engordar en el camino...mucho de esto no es una cuestión de peso...pero como dices....es la forma en que manejo el dolor, el no doloro el simple aburrimiento...no tengo una gran historia...mi vida no ha sido complicada....pero me la compliqué...ahora no sé cómo me siento respecto a mí...a veces ni siento...estoy como anestesiada...y me da miedo, mucho miedo vivir y no ser como me imaginé que sería...feliz.

Es que no conozco otra forma de vivir...desde los 11 años tengo esto..ahora tengo 22...el tiempo ha pasado y me siento en el mismo lugar...y es cómodo.Siento no poder decirte, sí, voy a jugármela, voy a iniciar tratamiento...sé que será duro peor yo puedo con eso y lo hago por mí...la realidad es que no quiero tratamientos no porque no este en el fondo...me siento en el fondo..solo ya no quiero sufrir...no quiero sentir...y no quiero pasar por sesiones tortuosas de buscar en mi pasado...o de mirar al futuro...no sé.De nuevo gracias, no sabes lo importante que resulta para mí el que te hayas tomado el tiempo de crearte una cuenta para responderme, de escribir y compartir aquí tu perspectiva, creo que si a mi no me sirve - porque no quiero, porque ya tengo mucho tiempo así o que se yo - a alguien que caiga en este sitio y lo lea le hará bien...porque para mí no hay peor cosa que esta enfermedad y daría mi vida porque nadie pase por esto, porque nadie más tenga que lidiar con esto, por eso evito responder comentarios alentando la enfermedad, sin embargo no puedo dejar de escribir como me siento y como me va...porque este es mi único refugio, el único lugar donde puedo decir como me siento aunque ya he olvidado como expresarlo.Espero que te vaya muy bien y sé que cuando no sean buenos días, tienes la fuerza para aceptarlos y seguir adelante.Un bso grande!K.

acqua dijo...

Te envidio, sanamente desde luego, eres digna de admirar.. nunca deje d leerte, tpc en criftalandia.. t has dado cuenta el cambiazo que has dado? Eres feliz, algo que parece casi inalcanzable.. te has esforzado y lo estas consiguiendo... eres un ejemplo a seguir